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VIENDO 7/1/20
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Producción pública de medicamentos: hay alternativas y ejemplos a seguir

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BUENOS AIRES, enero 7: Segunda parte del texto de Donato Spaccavento, ex Ministro de Salud porteño, donde hace defensa de esta actividad, como alternativa a la actual situación situación de crisis.

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Hay que desmitificar los métodos anticonceptivos de larga duración
ADJUNTO
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AVC: Un argentino cada cuatro minutos muerte por un ataque
ADJUNTO
BUENOS AIRES, octubre 30: Así lo afirmó el médico clínico Esteban Chilelli, gerente médico de consultorios externos del Sanatorio Modelo de Caseros, en esta columna de opinión publicada en la agencia Télam, a propósito del Día Mundial del Accidente Cerebrovascular, que se conmemoró el domingo pasado.

Segunda parte

Sin embargo, el panorama no es tan negro. Hay alternativas y ejemplos que demuestran que se puede tener una relación seria con la industria farmacéutica y tener laboratorios de producción pública de medicamentos y vacunas que garanticen la accesibilidad a los medicamentos por parte de la sociedad. Los laboratorios estatales además son ideales para fijar los precios de mercado, los llamados “precios testigo”. Qué bueno sería para todas y todos si en todas las farmacias del país existieran “Medicamentos Cuidados” sin los costos del marketing y el lucro. El camino de la negociación de descuentos o congelamientos de precios circunstanciales no demostró capacidad para detener el poder lucrativo de las industrias farmacéuticas nacional y extranjera. Finalmente les dejo un ejemplo histórico que confirma lo que se plantea en el artículo: en el año 2009 el Ministerio de Salud de la Nación lanzó una campaña nacional contra la hidatidosis, una de las llamadas enfermedades desantendidas en poblaciones postergadas. Como el chagas es una enfermedades relacionada con la pobreza directa o indirectamente, el Ministerio le solicita a un laboratorio privado extranjero y este le presupuestó 22 pesos el comprimido. No conforme con el precio se le solicitó otro presupuesto del mismo medicamento y misma forma farmacéutica al PROFARSE (laboratorio estatal de la provincia de Río Negro), que le pasó un precio de $0,22 por comprimido. ¿Qué eran los otros $21,50 de diferencia que pedía el Laboratorio Privado? Pretendía ganar 43 veces más de lo que en verdad costaba producirlo y comercializarlo.

La Producción Pública de Medicamentos y Vacunas (PPMV) tampoco es una idea nueva: las antiguas farmacias hospitalarias producían y aún producen medicamentos y una serie de productos de uso sanitario que no han despertado interés comercial, tal como podemos ver en los antecedentes de la producción de insulina, de sueros antiofídicos o de vacunas que realizan laboratorios públicos como el Instituto Malbrán, la Fiocruz en Río de Janeiro, el Butantán de San Pablo o el Pedro Curie de Cuba. La colisión de la lógica de las patentes con la soberanía sucede hasta en los países centrales, como ocurrió con el Antrax en Estados Unidos. Vassallo y Serranes dedican un libro completo a analizar el ilustrativo caso del conflicto entre el gobierno de los Estados Unidos y el laboratorio Roche en la poscrisis inmediata de 2001, cuando el Antrax parecía una posibilidad cierta de guerra bacteriológica y el producto ciprofloxacina (Cipro), fabricado por este laboratorio suizo “formador de precios” era la única opción.

El interés de este caso reside en que el gobierno de Estados Unidos, en plena gestión republicana, al mes del atentado a las Torres Gemelas llegó a la amenaza de usar un recurso legal para tiempos excepcionales y comenzar a fabricar el Cipro como medicamento genérico. Apenas 11 días después, el laboratorio Bayer, que ofrecía vender al por mayor el medicamento a 1,83 dolares por comprimido, aceptó venderlo a US$ 0,75. Se trataba del mismo medicamento que se vendía en las droguerías de Estados Unidos a 4,75 dólares y un precio de farmacia de 5 a 7 dólares el comprimido. Si con un sistema de laboratorios públicos actualizado, moderno y eficiente se puede garantizar el acceso de Medicamentos Básicos Esenciales (MBE) a toda la población tanto la que asiste al sector público o a los otros subsistemas, se podrían definir los precios testigo en el mercado farmacéutico, y se podría promover la investigación, desarrollo y producción de medicamentos huérfanos (Chagas, por ejemplo). La brecha que existe entre los costos de producción y los precios de venta de los medicamentos es enorme. Esto genera una disputa entre los Estados y las empresas farmacéuticas por la soberanía y por la decisión sobre la vida de las personas. Es indispensable consolidar la producción pública de medicamentos para garantizar el derecho a la salud de las grandes mayorías.