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VIENDO 6/1/20

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Consolidar la producción pública de medicamentos es indispensable

Opinión

BUENOS AIRES, enero 6: Donato Spaccavento, ex Ministro de Salud porteño, defiende esta actividad en esta columna de opinión publicada por el portal Infobae. En esta primera parte, el sanitarista hace un recorrido por la historia de la producción estatal de tratamientos.

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P

rimera Parte.

A principios del primer gobierno del general Juan Perón, en 1946, los laboratorios farmacéuticos habían generado un desmesurado e injustificado aumento de los precios de los medicamentos, lo cual afectaba claramente la accesibilidad de los mismos para gran parte de la sociedad argentina. En esos tiempos, la entonces Secretaría de Salud Pública, conducida por el Dr. Ramón Carrillo, impulsó el decreto número 23.394/46, por el cual se creaba la Empresa Medicinal de Estado Argentino (EMESTA) la cual produjo para el Sistema Público y para la venta en las farmacias de todo el país 100 remedios y favoreció el acceso de los medicamentos básicos esenciales, de muy buena calidad, y un 50 y 75 por ciento más baratos que los laboratorios privados nacionales y extranjeros. En los años ’60 Arturo Illia, presidente radical, impulsó en honor a su ministro de Salud Pública, el Dr. Arturo Oñativia, dos leyes que obligaban a los laboratorios a presentar declaraciones juradas indicando los costos de producción y justificando los exorbitantes precios que tenían los medicamentos en las farmacias.

Por otro lado, los laboratorios debían limitar la publicidad y reducir la compra de insumos en el exterior. Los laboratorios farmacéuticos extranjeros, en este caso, comenzaron a presionar a través del Club de París, amenazando que dichas leyes harían peligrar la renegociación de la deuda externa argentina. En 1966 el golpe militar de Juan Carlos Onganía derrocó al presidente Illia y al año siguiente las leyes fueron derogadas por el gobierno dictatorial. El 29 de junio de 2011, durante la presidencia de la Dra. Cristina Fernández de Kirchner, se sancionó la Ley 26.688 de Producción Pública de Medicamentos y Vacunas (PPMV) que declara, entre otras cosas, el interés nacional en la investigación y la producción pública de medicamentos, vacunas y productos médicos, entendiendo a los mismos como bienes sociales. Durante el gobierno de Mauricio Macri, los medicamentos acumularon un aumento de 360,9 por ciento según el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV).

Para ilustrar con más claridad el nivel de ganancias de los laboratorios farmacéuticos, un ejemplo: cuando una persona paga en la caja de una farmacia $1.000 por un remedio, ese dinero se reparte de la siguiente manera: $800 para el laboratorio farmacéutico, $50 para la droguería y $150 para la farmacia. Lo poco ético, en mi opinión, es que ese medicamento al laboratorio le costó aproximadamente 80 pesos. El margen de ganancia de los laboratorios privados ronda el 1000 por ciento. El 8 por ciento de descuento otorgado por las cámaras farmacéuticas como apoyo solidario, ¿es aceptable? La respuesta es claramente no. Por dos motivos: porque vienen acumulando en estos últimos años un nivel de ganancias muy por encima del crecimiento de la economía argentina y eso les permitió armarse de un colchón financiero suficiente para un gesto solidario mucho más significativo y justo, y porque siguen los medicamentos siendo inaccesibles para la mayoría de las argentinas y argentinos.

Con este panorama histórico la Producción Pública de Medicamentos y Vacunas (PPMV) se transforma en la herramienta más importante para regular los precios de los medicamentos y hacer a los mismos accesibles en forma sostenida y sustentable. En la Argentina existen 39 laboratorios públicos que dependen de la Nación, de provincias, universidades y de las fuerzas armadas. De estos, solo 12 tienen habilitación de la Administración Nacional de Medicamentos y Tecnologías (ANMAT) y de esta forma no se les permite sacar los productos de las provincias a las rutas nacionales para distribuirse por el país.

Si se pudiera, por ejemplo a través de la Ley de Emergencia Sanitaria u otras fuentes de recursos, poner en valor estos 12 laboratorios con inversión por parte del Estado Nacional en recursos físicos, tecnológicos e insumos y con una coordinación nacional eficiente por parte de la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos (ANLAP), que es el organismo que nuclea y coordina a los laboratorios públicos, se podría organizar la producción de manera estratégica para poder pasar a escalas mayores a las provinciales o municipales. En los años del gobierno de Macri el presupuesto de la ANLAP no fue adecuado a los niveles de inflación y disminuyó drásticamente.

Pero los laboratorios públicos no solo necesitan dinero, sino también demanda, para poder ser autosustentables. Y esta demanda tiene que venir por parte del Estado. Si los gobiernos continúan comprando mayoritariamente en el mercado privado y no se implementa una campaña de educación para la salud y divulgación médica para toda la población para que demanden en los puntos de compra o distribución los medicamentos más económicos y no los que por medio del marketing que imponen los medios de comunicación, los medicamentos de los laboratorios públicos no van a tener demanda bajo la sospecha de mala calidad, cuando todos sabemos que eso no sería cierto, por lo menos por el solo hecho de ser de producción pública. El acceso a los medicamentos por parte de la población volvió a ser, durante el gobierno de Macri, más allá de que se tenga o no cobertura social, en uno de los temas más urgentes para resolver. La importancia de estos laboratorios es que no tienen fines de lucro y por lo tanto no tienen los gastos que implica el marketing y el packaging que, según informes, representarían un 60 por ciento del costo de los medicamentos.

Mientras que los laboratorios privados establecen los precios sugeridos en forma arbitraria, sin regulación por parte del Estado, si bien no es obligatorio, las farmacias los respetan históricamente. De nuevo, el circuito comercial de un medicamento es: laboratorio=droguería=farmacia.