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VIENDO 1/10/19
FarmaciaenCrisis

#FarmaciaenCrisis

Precios PAMI: la brecha se expande y pone en peligro la rentabilidad de las farmacias

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BUENOS AIRES, septiembre 27: El costo de los medicamentos se dispara y los valores que paga la obra social están cada vez más cerca del costo. Esto hace que muchos farmacéuticos tengan que trabajar casi al costo. “Se hace inviable sostener la atención”, alertan. En el mundo, las farmacias van a la búsqueda de servicios, como forma de salvar los problemas económicos.

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En los últimos tiempos, la discusión sobre el precio de los medicamento cruzó a casi todos los sectores. Primero por el impacto de la devaluación en el valor de los productos –que tiene una cadena altamente dolarizada –y luego por las medidas pedidas para evitar que este incremento genere un mayor problema en materia de acceso a los fármacos. Por el momento, todas las medidas reclamadas no tuvieron sustento. El congelamiento de precios que negoció el gobierno con los laboratorios quedó en punto muerto, y se fue desinflando hasta que hoy es una mera utopía. Además, se pidió mediante dos proyectos declarar la “emergencia farmacológica”, para dar respuesta a las necesidades de muchos sectores, pero el parate del Congreso por las elecciones hace muy difícil que se traten. Se discutió de las subas por encima de la inflación, de los precios de referencia, de las internas en el oficialismo por la relación con la industria. Todo fue noticias, menos una cuestión: los llamados precios PAMI. Este valor, que la obra social nacional le paga a las farmacias por los tratamientos dispensados a los jubilados, está cada vez más alejado de los precios de venta al público. Esta diferencia es un verdadero atentado a la rentabilidad del sector minorista, que debe pagar de su bolsillo este diferencial para renovar su stock. “El farmacéuticos no puede solventar financieramente esta brecha”, aseguran en el sector.

Los precios PAMI nacieron en el último convenio, y en un principio quisieron congelarse durante todo el año. Pero la presión inflacionaria hizo que esa idea –con una suba del 5 por ciento anual –volara literalmente por los aires. Pero los valores que paga la obra social nacional a las farmacias se comenzaron a despegar del PVP (Precio Venta al público), porque estos últimos se actualizan prácticamente con la suba de IPC. En conclusión, en los últimos meses la brecha se fue estirando, hasta dejar la rentabilidad de los mostradores minoristas al borde del colapso. “Para las farmacias se está haciendo casi imposible atender PAMI, porque el costo de los medicamentos y el precio que se le vende a la obra social los costos están casi empatados”, le dijo a MIRADAPROFESIONAL una fuente del sector minorista. Esta discordancia entre los precios “no lo puede financiar el farmacéuticos, que muchas veces termina vendiendo por abajo del costo”. Para entender la preocupación que genera este tema en el sector, hay que repasar los números. Se estima que en promedio la brecha entre el PVP y los precios PAMI va del 35 al 42 por ciento. Es decir, que un medicamento que tiene un valor de 100 pesos, la obra social paga 65 o 58 pesos cuando se lo dispensa. Si se piensa que las farmacias independientes tienen una ganancia bruta –es decir, sin contar el pago de empleados, alquiler y otros gastos –es del 28 por ciento máximo, la brecha hace casi inviable mantener la atención.

Si a esto se le suma que los pagos en las farmacias llegan con una demora de varias semanas, la inflación termina de erosionar toda ganancia. En estos momentos, los pagos llegan entre los 60 y 75 días posteriores a la dispensa. Más allá de la promesa de las autoridades de achicar este plazo a un no demasiado mejor 40-60 días, la distancia en un contexto de inflación descontrolada hace que se agrave el problema. “Estamos trabajando por debajo del costo, no llegamos a cubrir lo que valen los medicamentos”, concluyó la misma fuente. Para entender el impacto de esta brecha, del otro lado de mostrador los jubilados sienten la diferencia. Según un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina, el Centro de Estudios Políticos para Personas Mayores y la Asociación Latinoamericana de Gerontología Comunitaria, “las jubilaciones mínimas tuvieron una recomposición del 239 por ciento, pero los medicamentos aumentaron un 393 por ciento su precio de venta al público (PVP), o el 247 por ciento para la cobertura de PAMI”. Esto hace que la brecha sin cobertura sea del 154 por ciento, mientras que con la cobertura de la obra social estuvieron cerca de “empatar”: la diferencia es del 8 por ciento.

Para salir de esta trampa, existen algunas alternativas. La principal es un convenio que defienda la rentabilidad de la farmacia, para lo cual se necesita ser parte de la discusión, un pedido de los farmacéuticos que lleva años. Otra es ir en busca del pago de servicio que puedan hacer los mostradores, como parte del sistema sanitario del país. Ejemplos sobran. En Bélgica y Luxemburgo, por citar un caso, existe lo que se llama “subsidio para farmacias de guardia”, por el cual el Estado proporciona un pago para compensar a los farmacéuticos que brindan guardias, que según una encuesta genera unos 34 euros de pérdida por servicio. En Francia, para fortalecer la salud económica del sector, desde este año existe una especie de bono profesional que permite a los farmacéuticos cobrar de 0,50 hasta 2 euros por receta dispensada. Se trata de una nueva legislación, que entró en vigencia el primer día de este año, por el cual se hacen estos pagos para cada dispensación, sin que el farmacéutico tenga que constatarlos de ninguna otra forma, y aparecerán al dorso de la orden. Estas ayudas financieras permiten hacer frente a estos momentos de crisis, como el que se vive en la Argentina, donde en el último año hizo que se cerraran unas 700 farmacias. Esta situación podría haberse salvado si se pensaba en estos fondos adicionales. En España funcionó. Según datos del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacia, casi mil farmacias son asistidas por el Estado, lo que evita su cierre. “De las 21.968 boticas, 972 están en viabilidad económica comprometida (VEC)”, dice el trabajo, que afirma que estas farmacias se sostienen gracias a los servicios adicionales que paga el Estado. Estos ejemplos son algunos de los que funcionan en el mundo, una alternativa que la situación actual amerita analizarlos, para intentar dar respuesta a esta realidad acuciante.