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VIENDO 19/9/19
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Enfermedad de Alzheimer: ¿es posible retrasar el desarrollo del mal?

Opinión

BUENOS AIRES, septiembre 18: Leonardo Ramallo, médico de BioBarica, analiza esta enfermedad, la causa más común de demencia, y que crece su incidencia cuando la persona supera los 60 años, por lo cual el uso de la cámara hiperbárica puede ayudar.

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La enfermedad de Alzheimer se trata de un trastorno progresivo en el que las células del cerebro se degeneran y mueren. Quienes sufren esta patología van perdiendo paulatinamente sus habilidades de pensamiento y comportamiento, lo que termina afectando la independencia del paciente para realizar sus actividades cotidianas. Ahora bien, ¿se puede retrasar el desarrollo y progreso de la enfermedad?

La edad es el principal factor de riesgo. A partir de los 60 años, una persona tiene una probabilidad de 2 a 6 por ciento de desarrollar la Enfermedad de Alzheimer. Múltiples estudios estiman que para el año 2030, aproximadamente 74,5 millones de personas padecerán este trastorno.

Si bien no se conocen con exactitud las causas del Alzheimer, se cree que surge de una combinación de factores genéticos, ambientales y el estilo de vida. El riesgo es un poco más elevado si hay antecedentes en los familiares de primer grado (padres o hermanos).

La falta de ejercicio, la obesidad, el tabaquismo, la presión arterial y el colesterol alto, y la diabetes tipo 2 mal controlada se relacionan con la enfermedad cardíaca, que aumenta el riesgo de la Enfermedad de Alzheimer. Otro grupo de riesgo, vulnerables a desarrollar esta patología, son aquellas personas que hayan sufrido un traumatismo craneal.

Hasta el momento no hay ningún tratamiento que pueda curar el Alzheimer o revertir su evolución progresiva. Sin embargo, existen medidas para apoyar al paciente, sus cuidadores y familias como el diagnóstico precoz para un buen tratamiento, el optimizar la salud física, la cognición, la actividad y el bienestar, además de identificar y tratar enfermedades físicas relacionadas.

Algunos medicamentos como la Rivastigmina o la Galantamina pueden disminuir los síntomas o retardar la disminución de las capacidades. Otro método terapéutico que puede mejorar la calidad de vida de los pacientes con Alzheimer es el Tratamiento de Oxigenación Hiperbárica, que consiste en respirar altas concentraciones de oxígeno en una cabina o cámara. La mayor disponibilidad de oxígeno alcanza todos los tejidos, incluso los afectados, acelerando la recuperación de distintas patologías.

La Enfermedad de Alzheimer se asocia a una importante inflamación del cerebro y a un aumento del estrés oxidativo (desgaste de las células). Estudios experimentales han demostrado que el tratamiento en cámara hiperbárica:

- Retrasa el avance de los síntomas - Aumenta la defensa antioxidante y protege a la célula - Disminuye la inflamación y el daño de las neuronas - Mejora la calidad de vida del paciente

Incorporar el tratamiento de oxigenación hiperbárica ante los primeros signos del Alzheimer puede prevenir el desarrollo y aumento del deterioro neuronal. De esta forma se logra una mejora en la calidad de vida del paciente y su entorno familiar, al retrasar la pérdida de la memoria.

Señales de alerta:

- Olvidar conversaciones o acontecimientos recientes. - Repetir expresiones y preguntas. - Olvidar responsabilidades o eventos y no recordarlos después. - Perder los objetos personales o guardarlos en lugares extraños. - Perderse en lugares conocidos. - Dificultad para concentrarse en conceptos abstractos como las finanzas y los números en general. - Disminución de la capacidad para tomar decisiones. - Olvidar los nombres de los miembros de la familia y los objetos cotidianos. - Tener problemas para encontrar las palabras adecuadas para identificar objetos, expresar pensamientos o participar en conversaciones. - Olvidarse de cómo realizar tareas básicas.

Cabe destacar que los pacientes con Alzheimer también pueden presentar cambios en la conducta como depresión, apatía, aislamiento social, cambios de humor, desconfianza en los demás, irritabilidad y agresividad, cambios en los patrones de sueño, desorientación, desinhibición y delirios. Es fundamental detectar a tiempo los cambios conductuales y acudir rápidamente al centro de salud.