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Vacunas

#Vacunas

Alertan que hay 5 millones de argentinos expuestos al virus Junín por la falta de vacunas

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BUENOS AIRES, agosto 27: El virus causa la Fiebre Hemorrágica Argentina, cuya producción mundial se hace en el país. Pero un informe asegura que por la falta de recursos el instituto Maiztegui interrumpió su producción, dejando a esa población en riesgo.

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Desde hace unos meses, investigadores del instituto Maiztegui de la localidad bonaerense de Pergamino vienen denunciando la falta de recurso por parte del gobierno nacional, que hizo entre otras cosas suspender la producción de la vacuna contra la Fiebre Hemorrágica Argentina, un mal endémico de la zona pampeana que tiene potencial de pandemia global. El país es el único productor de esta vacuna, que previene el virus Junín, y que se aplica a la población que puede ser alcanzada por la patología, conocida popularmente como “mal del rastrojo”. La falta de producción está dejando sin dosis a muchas personas, que corren el riesgo de perder la inmunización contra el mal. Un reciente informe afirma que son 5 millones los argentinos en potencial riesgo por los problemas en la vacunación. “La fiebre ya está provocando más muertes de las esperadas”, denunciaron los especialistas que elaboraron el trabajo.

La fundación Soberanía Sanitaria difundió un reporte donde pone en los peligros que se generan en la zona pampeana y alrededores por la falta de producción de la vacuna contra el virus Junín. Según la entidad, “son 5 millones de personas que hoy están en riesgo a causa de la falta de vacunas contra la Fiebre Hemorrágica Argentina, por el desfinanciamiento del Estado al instituto que las produce”. Nicolás Kreplak, ex viceministro de Salud y titular de Soberanía Sanitaria, enfatiza que "nuestro país es el único productor en el mundo de la vacuna Candid #1 que previene esta fiebre", tras un acuerdo binacional con los Estados Unidos en 1984. La vacuna se aplica a la población de área endémica con una eficacia del 95 por ciento. La enfermedad, conocida como “mal del rastrojo” por su vínculo con la actividad rural, es endémica de zonas rurales de la región geográfica que abarca parte de las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y La Pampa. Al ser un núcleo central de la Argentina genera que miles de personas pasen por esos lugares y transporten el virus a otras provincias, con casos notificados en San Juan, San Luis, Corrientes, Chaco, Chubut, Tucumán e incluso Capital Federal.

"La vacunación debe realizarse por lo menos un mes antes de que se realicen actividades rurales de riesgo a fin de asegurar la protección", remarca Kreplak. Sin embargo, a pesar de que el instituto Maiztegui tiene una capacidad productiva de aproximadamente 400 mil dosis anuales, en la actualidad están vacunadas alrededor de 1.200.000 personas. Aún quedan unas 4 millones de personas del área endémica sin protección. El Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas “Dr. Julio Maiztegui” (INEVH) se ubica en la ciudad bonaerense de Pergamino, habilitado en el 2001 como planta elaboradora de vacunas virales para uso humano, luego de años de trabajar en transferencia de tecnología de producción y control con The Salk Institute de Pennsylvania, Estados Unidos. En 2003 elaboró los primeros lotes de vacuna para usar en humanos y en 2007 la vacuna Candid #1 de producción propia se incorporó en el Calendario Nacional de Vacunación gratuito y obligatorio para poblaciones en riesgo de padecer la enfermedad a partir de los 15 años, en una única dosis.

“Hicimos un informe el año pasado analizando el presupuesto en Salud y vimos un recorte muy grande hacia los laboratorios, entre los que se encuentra el Maiztegui, con el 34 por ciento menos en insumos biológicos y vacunas. Dijimos que eso era peligroso”, advirtió Kreplak en declaraciones periodísticas. El médico sanitarista señaló: “Los últimos casos de fallecimientos por fiebre hemorrágica se dieron en muy pocos infectados. La tasa de letalidad pasó de ser de un 5 a un 10 por ciento hace 15 años a ser un 40 por ciento en los últimos dos años”. “Quiere decir que con pocos casos de contagio hay una mortalidad alta, esto es muy grave”, dijo y observó que “si encima se deja de vacunar por falta de dosis, crece la población contagiable y si llega a una epidemia con esta tasa de letalidad sería terrible. Ya está provocando más muertes de las esperadas”.

El virus Junín circula solo en el país, pero puede ser potencialmente protagonista de una pandemia. Así lo informó un estudio de 2016 realizado por científicos de la Universidad de Edimburgo, en Escocia, quienes identificaron al menos 37 virus con el potencial de convertirse en los próximos años en pandemias, como hizo el H1N1 en 2009. El causante de la Fiebre Hemorrágica Argentina se encuentra junto a otros como el virus MERS-CoVM (síndrome respiratorio por coronavirus de Oriente Medio), el guaranito (que provoca la fiebre hemorrágica venezolana), varios de la familia del ébola y otros virus transmitidos por mosquitos como potenciales fuentes de pandemia en el mundo. Para los investigadores, la clave es que estos virus pasen a transmitirse entre humanos. Por esta razón, afirman, hay que controlar su evolución para evitar una crisis de salud pública como la que se ha vivido en África Occidental durante el reciente brote de ébola.

La Fiebre Hemorrágica Argentina es una enfermedad viral aguda grave, producida por el virus Junín, de la familia de los Arenavirus que suele estar presente en algunas especies de roedores silvestres. “Estos roedores sufren infección crónica asintomática y eliminan el virus a través saliva, orina y materia fecal, contaminando el ambiente. La infección al humano se produce principalmente en personas que residen, visitan o trabajan en el medio rural, a través del contacto con la piel (con escoriaciones) o la inhalación de partículas portando el virus", dijo Kreplak. Se estima que la población en riesgo de infección alcanza unas 5 millones de personas, el 80 por ciento de las que se infectan son hombres entre 15 y 60 años y la tasa de mortalidad puede alcanzar el 30 por ciento.

Desde el propio Instituto, los trabajadores alertan que a partir de 2017 comenzó un proceso de desfinanciamiento del Estado, especialmente en la reparación y renovación de equipos claves, lo que genera que no cuenten " con la capacidad instalada adecuada para continuar con esa producción". Kreplak apunta que esta situación generó que en 2018 se fabricaran solamente 80 mil dosis de vacunas y en 2019 se haya interrumpido la producción: "Esta crítica situación pone en riesgo a la población que vive en las zonas endémicas, dado que no se puede contar con las vacunas necesarias. Actualmente sólo quedan 200 mil dosis en stock lo cual evidencia que de no modificarse esta situación a la brevedad el país no contará con la vacuna y podrá aumentar la incidencia de FHA y aumentar su letalidad".