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VIENDO 21/8/19
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El Amazonas arde y hay alarma por el efecto sanitario del desastre

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BRASIL, agosto 21: Este año se detectaron más de 72 mil focos de fuego en el “pulmón del mundo”, lo que puso en emergencia la zona. Además de los efectos en el medio ambiente, especialistas afirman que este problema traerá enfermedades y efectos en la salud mundial.

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VIEDMA, septiembre 19: Autoridades provinciales dieron detalles de la nueva forma en que los filiados de Instituto Provincial del Seguro de Salud (IRPOSS) recibirán sus tratamientos a partir del 1° de octubre. La gran diferencia es que la entidad cubrirá un monto fijo. Garantizan que la cobertura nunca será menor al 50 por ciento del valor de los tratamientos. Además, la auditoria del contrato y la validación pasará a la órbita del Estado.
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BUENOS AIRES, septiembre 13: El buscador de Internet prohibirá la publicidad que venden tratamientos que no tienen una base biomédica o científica establecida. Buscan evitar los engaños y los mensajes falsos.

En lo que va del año, en el Amazona, la selva brasilera considerada “el pulmón del mundo”, se confirmaron más de 72 mil focos de incendios Virtualmente, el lugar se está quemando, y los especialistas alertan sobre los efectos ambientales de este desastre. El gobierno del país vecino declaró una emergencia en el sur del estado y en su capital, Manaos, el 9 de agosto. Incluso en la frontera con Perú lleva la alerta desde el viernes por el fuego. Pero además del peligro respecto de los efectos en la salud de la población cercana, y la regional, ya que la pérdida de la zona verde tendrá un efecto sanitario devastador. La humareda multiplica o agrava las enfermedades respiratorias, alertan en el corto plazo. Los incendios forestales también han aumentado en Mato Grosso y Pará, dos estados donde la frontera agrícola de Brasil ha entrado en la cuenca del Amazonas, eje del mayor bosque tropical de un planeta amenazado por el calentamiento global.

Brasil ha batido este año los registros de incendios en su selva amazónica. Entre enero y lo que va de agosto ha habido 72.843 focos detectados por el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE), que los recuenta por vía satelital. Es la cifra más alta desde que en 2013 comenzaron a divulgarse estos datos. Se trata de un aumento del 83 por ciento respecto al mismo periodo en 2018. Desde el jueves, las imágenes satelitales del INPE detectaron casi 10 mil nuevos incendios forestales en el país, principalmente en la cuenca del Amazonas donde han afectado 68 reservas protegidas por motivos ambientales o por los indígenas que allí moran.

Este aumento sin precedentes coincide con el inicio del mandato del polémico Jair Bolsonaro, un gobernante que al asumir el cargo prometió desarrollar la región amazónica para la agricultura y la minería. Los vínculos del político ultraconservador con los terratenientes ganaderos y agricultores son conocidos. Los incendios forestales son comunes en la estación seca, pero también son provocados deliberadamente por agricultores que deforestan ilegalmente tierras para la cría de ganado, según denuncian las organizaciones ambientalistas de la región.

Bolsonaro respondió a las críticas achacando el repunte del fuego a la época del año de la queimada, cuando los agricultores usan el fuego para limpiar la tierra: “Solían llamarme Capitán Motosierra. Ahora soy Nerón, incendiando el Amazonas. Pero es la temporada de la queimada”. Pero no son todos de la misma opinión. Alberto Setzer, investigador de INPE, niega que se pueda echar la culpa a la estación seca o los fenómenos naturales por sí solos: “No hay nada raro en el clima este año ni en los niveles de lluvia en la región amazónica, que sólo está un poco por debajo del promedio. La estación seca crea las condiciones favorables para la propagación del fuego, pero su inicio es obra de los humanos, ya sea deliberadamente o por accidente”.

Los efectos de este desastre serán ambientales y sanitarios. Para la ONG Pesquisa Ambiental de la Amazonía el aumento de los incendios se debe a la deforestación promovida por hacendados, agricultores y criadores de ganado. El impulso a la tala de árboles en el pulmón verde ha motivado que algunos Estados como Noruega y Alemania suspendan partidas destinadas al Fondo Amazonía, dedicado a la protección ambiental en Brasil y del que ambos países son los principales patrocinadores. Bolsonaro ha criticado la doble moral de Noruega, a la que acusa de “matar ballenas” y promover la explotación del crudo en el Ártico.

Al Amazonas se le conoce como los pulmones del planeta, ya que produce el 20 por ciento del oxígeno en la atmósfera terrestre. Se le considera vital en los esfuerzos actuales para frenar el calentamiento global y también alberga innumerables especies de flora y fauna. Con aproximadamente la mitad del tamaño de Estados Unidos, es la selva tropical más grande del planeta. Copernicus, el programa de Observación de la Tierra de la Unión Europea, publicó un mapa que muestra el humo de los incendios que llegan hasta la costa atlántica de Brasil.

El director del Programa para Amazonía del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), Ricardo Mello, aseguró que en la región de la Amazonía no existen procesos naturales que provoquen incendios, por lo tando, el incremento es por la acción directa del ser humano. También la directora de ciencias del Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonia (IPAM, por sus siglas en inglés), Ane Alencar, dijo que los incendios se deben al aumento en la deforestación, provocada por granjeros para obtener tierras de cultivo. A esto se le suma la expansión de infraestructura vial y de la frontera agrícola y ganadera, el aumento de cultivos ilícitos y el tráfico de madera. Un negocio de bandas criminales, así como de gobernantes locales y nacionales.

Alencar detalló que "este año no tenemos una sequía extrema como la que ocurrió en 2015 y en 2016. En 2017 y en 2018 tuvimos una temporada de lluvias suficientes", mientras que "en 2019, no tenemos sucesos climáticos que influyan en las sequías, como El Niño, o éstos no están ocurriendo con fuerza". Por consiguiente, el clima no puede explicar el incremento de los incendios. La selva amazónica es considerada el pulmón del mundo por una razón muy importante: absorbe mil millones de toneladas de dióxico de carbono (hace tres década eran 2 mil millones), lo que evita la concentración de gases de efecto invernadero, causantes del cambio climático. El ministro de Cooperación y Desarrollo Económico alemán, Gerd Müller, detalló que la protección de la selva tropical es esencial para frenar el calentamiento global, pues la deforestación ocasionará que ese dióxido de carbono que la Amazonía absorbe ahora sea liberado de nuevo hacia la atmósfera.