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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 17/7/19
Cannabis

#Cannabis

Casi todos los pacientes oncológicos que usan aceite de cannabis medicinal se automedicanADJUNTO

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BUENOS AIRES, julio 17: Una encuesta realizada en un hospital tucumano determino que las personas que recurren a ese producto lo hacen sin consulta médica. Además, lo compran en el mercado negro. La gran mayoría afirma haber experimentado una mejora en su estado.

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La explosión del uso de cannabis medicinal en la Argentina se dio de la mano de la lucha de familias con niños con algunas patologías graves, como epilepsia refractaria. De hecho, la ley actual sólo autoriza a los pacientes con este mal para ingresar al canal legal. Sin embargo, en el mundo existe una larga tradición de uso en otros males, como distintos tipos de tumores. En este caso, el aceite actúa como un efecto paliativo a los dolores, además de mejorar el apetito y otras cuestiones, según sus promotores. Tan popularizado está el producto, que hay una oferta irregular muy grande, y la gente suele usarlo sin ver a su médico. Esta es una de las principales conclusiones de uno de los primeros trabajos que indagó sobre las costumbres de los pacientes oncológicos que recurren al cannabis medicinal. Según la encuesta realizada, casi todos se automedicaron con el producto, es decir, no lo recibieron luego de una consulta médica.

La encuesta se realizó en el servicio de oncología del hospital Centro de Salud Zenón Santillán de la provincia de Tucumán, y se presentó en un encuentro de la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC) en Buenos Aires. La principal conclusión del trabajo es el “deficiente control de calidad del producto”, lo que “sumado a la automedicación, la falta de evidencia científica sólida para el tratamiento de síntomas y las potenciales interacciones medicamentosas, es causa de alarma para los investigadores”. Los datos de la encuesta, realizada a más de 450 pacientes de ese nosocomio, estableció que el 94 por ciento de quienes consumen cannabis medicinal durante su tratamiento oncológico lo hacen sin consultar al médico, es decir, se automedican con el producto. De este universo, el 81 por ciento accedió al tratamiento por compra particular, el 17 por ciento por donación y sólo el 2 por ciento lo compró en una farmacia.

José Zarba, jefe del servicio de Oncología del hospital tucumano, explicó que en el caso de las farmacias son locales "donde hacen preparados" y en principio "resultaría más confiable pero no hay certeza de si es sólo una boca de expendio o lo preparó el farmacéutico". "Cualquier medicamento para ser comercializado tiene que estar certificado y adherir a guías de buenas prácticas de manufactura que son internacionales, pero lo que le pedimos a cualquier otro, al cannabis no se lo estamos pidiendo. Y eso genera resistencia en los médicos que no sabemos qué está recibiendo el paciente, con qué concentración ni cómo se debe prescribir", dijo.

La gran mayoría de las personas accedió al aceite de cannabis a través de vendedores particulares que lo proveen en envases sin rotular, lo que es motivo de “preocupación” para los especialistas. Zarba explicó que “observamos tres grupos de pacientes”, para cada uno de los cuales los “riesgos” o eventuales beneficios que representa el aceite de cannabis son diferentes. “El primer grupo es el de los curados: los que se operaron, están con remisión de la enfermedad o no tienen síntomas, y sólo están haciendo tratamiento preventivo o en control”, contó. El médico cuestionó el uso del producto en este tipo de pacientes dado que “no hay evidencia de poder terapéutico” y lo que sí está demostrado es que “produce el alivio de dolores, náuseas y anorexia” que este grupo ya no experimenta. “No se entiende para qué lo toman, siendo que se desconocen los efectos secundarios”, dijo este especialista.

El segundo grupo está conformado por personas que “están recibiendo tratamiento activo de la enfermedad”. “Ahí tenemos la preocupación de que no sabemos cómo interactúa con esas medicaciones dadas”, indicaron. En tercer lugar, están “los pacientes con enfermedad avanzada, en situación de cuidados paliativos” donde “uno justificaría más su uso, aunque no haya datos sólidos”, concluyeron.

La investigación mostró que el 77 por ciento consumió el producto para tratar el dolor, el 38.4 por ciento para combatir las náuseas o vómitos, el 30,7 por ciento para paliar la pérdida del apetito y el 7,7 por ciento para la debilidad muscular; tras lo cual el 92.3 por ciento aseguró haber sentido una mejoría total (15,4 por ciento) o parcial (77 por ciento). “Asumir que la mejoría fue por el cannabis es difícil porque hay que tener en cuenta el efecto placebo, por un lado, y que el 84,6 por ciento recibían además algún otro tratamiento para el mismo síntoma”, dijo el especialista en la presentación de los datos.