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VIENDO 12/7/19
ConvenioPAMI

#ConvenioPAMI

El PAMI y los laboratorios reanudan su “guerra fría” por deudas del viejo convenioADJUNTO

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BUENOS AIRES, julio 12: La obra social y la industria farmacéutica negocian en silencio por el reclamo de unos 4.200 millones de pesos que se adeudan del viejo contrato. La disputa apunta además al sistema de fijación de precios.

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En octubre del año pasado, el PAMI firmó un nuevo convenio con la industria farmacéutica, luego que la vertiginosa devaluación del peso disparó la inflación, y dejó muy atrasado el acuerdo alcanzado en abril. La discusión, como cada vez que las partes se sientan a acordar la provisión de medicamentos para los jubilados y pensionados, fue tensa, y estuvo varias veces a punto de romperse. Pero se logró un acuerdo, que rige hasta el año que viene. Pero la “guerra fría” continúa, ya que las diferencias de fondo siguen vigentes. Ahí quedó de manifiesto esta semana, cuando se conocieron las últimas negociaciones que giran en torno de una millonaria deuda que se mantiene del antiguo contrato. Se trata de una vieja disputa que busca no sólo el pago de esos fondos, sino la discusión del precio que se paga por los tratamientos. El PAMI representa el 40 por ciento del mercado de medicamentos, y con los años se volvió un regulador del mercado, pero el Estado decidió usar esta posición para imponer un sistema que se torna inviable, ya que no se logra controlar la inflación y se fijan valores y descuentos lejos de esa realidad.

La nueva disputa en el sector medicamentos apunta al pago de unos 4.200 millones de pesos que el PAMI debe a los laboratorios del antiguo contrato, que rigió de abril a octubre del 2018. Según cuenta en su edición de hoy del diario La Nación, desde la obra social dicen que “la idea es empezar a pagar lo adeudado a partir de este mes, aprovechando que cuenta con mayores ingresos por cuestiones estacionales, ya que el PAMI recibe más aportes por los aguinaldos de los trabajadores activos”. Eso se llevará a la reunión de hoy que tendrán las partes, donde se formalizará la propuesta: un desembolso de 20 cuotas de unos 200 millones de pesos cada una más intereses. En tanto, el mismo medio dijo que la industria quiere que “la deuda sea documentada, es decir, que todo quede por escrito, y que se calculen los intereses generados luego de la fecha de vencimiento de cada una de las liquidaciones previstas en el convenio”. El PAMI, en cambio, pretende que se contemplen solo los que se generen a partir de la firma de un acuerdo por el plan de pagos.

La discusión de donde, además de la deuda, es quién fija y bajo qué instrumento se fijan los precios de los medicamentos. Entre los dos acuerdos, el PAMI debe unos 8 mil millones de pesos, que son negados por la entidad. “Estamos acostumbrados a deudas con el PAMI de 60 o 90 días. Los laboratorios grandes tienen espalda para resistir, pero los más chicos están pidiendo auxilio", explica una fuente de una industria a La Nación. En cuanto al valor de los tratamientos, en la obra social insisten que el nuevo contrato mejoró las cuentas de la entidad, pero la devaluación desdibujó la puesta en marcha del sistema de “precios PAMI”, que fijaba topes de subas. Esto no evitó que algunos segmentos subieran en este período por encima de la inflación, otro de los puntos de disputa con los laboratorios.

En el sector, existe malestar con la política llevada adelante por el PAI. “El Estado quiere universalidad este sistema, donde quiere fijar el valor de los productos, y además el porcentaje de descuento que se debe hacer”, le dijo a MIRADA PROFESIONAL una fuente conocedora de la mecánica del mercado de medicamentos. Con esta forma, un producto que vale 100 pesos, la entidad lo ubica en 75, pero les paga a los proveedores 55 pesos. “Es un sistema inviable por donde se mire. “Lo que debe hacer el Estado es controlar la inflación, para que no suba el tomate, el pan, y los medicamentos”, agregó la misma fuente. En este punto, el problema parece no ser el sistema de “precios PAMI”, sino la “incompetencia para controlar la espiral inflacionaria”. Si a esto se le suma la presión tributaria, que en el segmento minorista está al límite, se crea una bomba que presiona cualquier tope, y que terminará explotando tarde o temprano.

Lo que queda a la vista es que el sistema terminó distorsionado, y su intención de limitar la suba para que eso se expanda a todo el mercado hoy podemos decir que fracasó. Es que los tratamientos estuvieron por encima del IPC en general. Los precios PAMI subieron 41 por ciento en promedio entre marzo de 2018 y mayo pasado, en tanto que los precios de venta al público del segmento ambulatorio subieron 80 por ciento en promedio en el mismo período, por encima de la inflación, del 65 por ciento acumulado. En tanto en 2018, los precios evolucionaron por encima de la inflación: 69 por ciento promedio, según el manual farmacéutico, contra el 47,5 por ciento del IPC. Los datos marcan un sistema que no tiene demasiado futuro, y que sin el control de la inflación terminará limitando aún más el acceso a los medicamentos de la población.