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VIENDO 11/7/19
Opinión

#Opinión

Fármacos y TV: no creer en soluciones inmediatas y sin esfuerzo

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Opinión

BUENOS AIRES, julio 11: El médico y diabetólogo Antonio Saleme escribe en esta columna de opinión publicada por el diario El Litoral sobre el efecto del consumo abusivo de medicamentos, promocionados de forma constante por los avisos de televisión.

#SindromeUrémicoHemolitico
Se inicia la fase de prueba del primer medicamento contra el síndrome urémico hemolítico
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LA PLATA, septiembre 13: La semana que viene investigadores del CONICET presentarán la fase II del ensayo que busca dar con el primer tratamiento específico contra el mal, que tiene una alta incidencia en nuestro país.
#FarmaciasdelMundo
Puerto Rico: estudian si cadenas de farmacias dilatan tiempos de atención
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SAN JUAN, septiembre 17: Funcionarios del Estado asociado norteamericano estudian si las cadeneras extienden el tiempo de dispensa de los medicamentos para promover la venta de otros productos en sus locales.

La publicidad persuade a mucha gente para que confíe en una empresa, sus productos o servicios. Al hablar de salud, percibimos que su concepto está relacionado a la enfermedad, o a la amenaza de muerte, o al dolor. Estas condiciones negativas hacen que la salud real se torne en algo deseable y los medicamentos aparecen como una solución a estas dolencias, los avisos publicitarios de medicamentos, principalmente de venta libre, abusan de esta situación particular y muchas veces informan una cosa, que luego resulta ser otra muy distinta o promueven soluciones inmediatas a situaciones que generalmente son complejas de resolver, todo esto sin ninguna evidencia científica del supuesto resultado obtenido.

Los medicamentos poseen un papel importante en la recuperación de la salud. Sin embargo, los productos farmacéuticos rompieron los límites de la salud y pasaron a ser como la solución de prácticamente todos los aspectos de la vida, sea en la estética, en la conducta o en la calidad de vida, apelan a la desesperación, ansiedad o frustración de las personas ante situaciones determinadas y se ofrecen por medio de anuncios en los medios de comunicación que muchas veces no se respeta la diferencia que debería existir entre la propaganda de medicamentos y la de otros productos.

Esta diferencia es importante porque se trata de un producto cuya ingesta puede acarrear efectos adversos en lugar de los eventuales beneficios. Además se les atribuye una inocuidad y efectividad desmesurada, incitando al autodiagnóstico, la autoprescripción y una trivialización de lo que supone tanto enfermar como tomar un fármaco.

Muchos de los productos publicitados son inocuos pero el púbico consumidor accede al pago de una solución mágica, inmediata y desmedida que en la mayoría de las veces no requiere de ningún esfuerzo personal, lo cual lo hace definitivamente atractivo para esas personas.

Las enfermedades crónicas no transmisibles, como por ejemplo la obesidad, diabetes, hipertensión, etc. requieren de compromiso, paciencia y esfuerzo por parte de la persona para cambiar hábitos inadecuados que muchas veces son el resultado de un consumismo desmedido y es justamente ese consumo sin sentido donde quieren buscar la solución mágica e inmediata.

En nuestro país funciona el denominado Programa de Monitoreo y Fiscalización de Publicidad, un espacio que busca evitar el abuso o el engaño a la hora de publicitar medicamentos.

Los consejos finales serían: no creer en soluciones inmediatas que no requieren del más mínimo compromiso del paciente para lograr la mejora en su salud, consulte a su médico o farmacéutico que le podrán evacuar las dudas. Allí los que caen en un juicio de valor ético por los mensajes que emiten son: los anunciantes, agencias de publicidad, medios de comunicación y también el público consumidor que con su compra avala los contenidos de las campañas publicitarias.