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VIENDO 8/7/19
AccesoalosMedicamentos

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Vuelven a alertar sobre la suba indiscriminada del medicamento para hacer abortos

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BUENOS AIRES, julio 8: Organizaciones que promueven el uso del misoprostol para realizar interrupciones voluntarias del embarazo aseguran que la suba desmedida en los últimos años del tratamiento atenta contra su acceso. La OMS dice que además de legalizar el medicamento, debe tener precio asequible.

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En mayo de este año, un informe de la Fundación Soberanía Sanitaria alertó que en cinco años el precio del misoprostol, el medicamento recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para realizar abortos seguros, creció un 400 por ciento. Este aumento habla no sólo de la especulación de la industria, sino además de la postura monopólica, ya que hasta el año pasado sólo existía en el mercado una presentación del tratamiento. En estos días, entidades que promueven la legalización de la interrupción de embarazo insisten que esta suba atenta contra el acceso de las mujeres, en especial aquellas en situación de pobreza y vulnerabilidad social. El precio de la caja de misoprostol con el nombre de fantasía Oxaprost, del Laboratorio Beta, se incrementó en los últimos años, y actualmente su costo es de 6052,25 pesos la caja de 16 píldoras, monto que representa un 48 por ciento del salario mínimo, cuando hace un tiempo no superaba el 12 por ciento.

Se calcula entre 370 mil y 520 mil abortos por año en la Argentina. La estimación es de 2005, la última vez que se hizo: se trata de un estudio solicitado por el Ministerio de Salud de la Nación y realizado por las demógrafas Silvia Mario y Edith Alejandra Pantelides, en base a dos metodologías validadas internacionalmente. El misoprostol, ya se sabe, provoca abortos seguros hasta la semana 12, y puede usarse en la casa, aunque después es necesaria una ecografía.“La no regulación de su precio genera riesgos para la vida y la salud de quienes necesitan abortar, aumento de ganancias para la industria farmacéutica, maternidades forzosas también”, advierte a Página/12 Ruth Zurbriggen, integrante de la colectiva feminista La Revuelta, de Neuquén. El valor de este medicamento se incrementó en más de un 400 por ciento entre 2014 y 2019 y actualmente su costo es de 6052,25 pesos la caja de 16 píldoras, monto que representa un 48 por ciento del salario mínimo, de acuerdo con un informe de Proyecto Generar. “Esas cifras son imposibles para las mujeres más pobres, por más que consigan la receta para comprar las pastillas”, advierte a este diario María Elena Ale, socorrista de la ciudad de Paraná, en una nota con el mismo diario.

En 2012, el precio del Oxaprost representaba el 12 por ciento del salario mínimo, indica el estudio del Proyecto Generar, que coincide con la Fundación Soberanía Sanitario. Desde noviembre hay otro laboratorio que vende y produce el misoprostol. Y su precio es algo más barato. En 2018 la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología (ANMAT) aprobó el uso hospitalario y la venta en farmacias bajo receta archivada de Misop 200 de Laboratorio Domínguez, cuya presentación es de doce comprimidos --cantidad necesaria para interrumpir un embarazo-- y con indicaciones para uso ginecológico. “Sin embargo, no todas las farmacias cuentan con este medicamento en la práctica”, advierte el informe de Proyecto Generar. Misop 200 costaba 3840 pesos el miércoles 3 de julio, y una semana antes, 3777: su costo representa el 30 por ciento del salario mínimo. “El monopolio lo sigue teniendo Beta. Estuve el fin de semana en Formosa, y no se conseguía el Misop”, apuntó Ale. Lo mismo sucede en otras ciudades.

En varias resoluciones, además de recomendar su uso, la OMS pide que el precio del misoprostol sea asequible. Para eso, creo una especie de tabla comparativa, que mide el porcentaje del salario mínimo de los países con el valor del producto. A partir de esto, la Fundación Soberanía Sanitaria midió el incremento de este porcentaje desde 2012 a 2019. Según los datos, presentados en el informe “Salud de las mujeres: egresos hospitalarios y acceso a misoprostol”, en septiembre de 2012 el medicamento tenía un costo de 330 pesos, lo que representaba un 2,4 por ciento del salario mínimo de esos días (2.670 pesos). En tanto, en mayo de este año, el tratamiento cuesta 5.875 pesos, un 47 por ciento del mínimo, ubicado en 12.500 pesos. “El gasto de bolsillo en medicamentos afecta más a quienes menos tienen”, sostuvo el trabajo, al que tuvo acceso MIRADA PROFESIONAL. El trabajo se bajo en el precio final del Oxaprost, la única presentación hasta el año pasado, producido por Laboratorios Beta. “Esa empresa subió más de un 400 por ciento el precio de la caja de 16 pastillas de misoprostol entre 2014 y 2019, y modificó la presentación para eludir los controles de precios y obligar a las usuarias a comprar más pastillas de las que necesitan, a un mayor precio”, denunció Soberanía Sanitaria.

A partir de la disposición 6726/2018, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología (ANMAT) aprobó en julio del año pasado la venta de misoprostol, el tratamiento utilizado para realizar abortos seguros, en farmacias. Hasta el momento el fármaco era vendido de manera exclusiva para centros asistenciales y hospitales, pero la producción de una versión nacional de uso ginecológico obligó a cambiar esa normativa, que establece que su venta puede realizarse exclusivamente a través de una prescripción médica, ya que la interrupción del embarazo es legal solamente en casos de abuso sexual (comprobado) y cuando corre peligro la continuidad de vida de la persona gestante.

“Si bien en 2014 el misoprostol formó parte del acuerdo de precios en el marco del Programa Precios Cuidados y tenía un precio fijado en 452 pesos, el Laboratorio Beta encontró la manera de sortear ese control para que el costo fuera de 1.112 pesos. Esa empresa subió más de un 400 por ciento el precio de la caja de 16 pastillas de misoprostol entre 2014 y 2019 y modificó la presentación para obligar a las usuarias a comprar más pastillas de las que necesitan, a un mayor precio. Esta situación denota la discriminación que sufren las mujeres que deciden interrumpir un embarazo”, señaló el informe de Proyecto Generar. El significativo aumento del precio del misoprostol “aumenta las brechas y desigualdades y genera más controles sobre las decisiones de las mujeres que viven empobrecidas económicamente. Socavan aún más sus autonomías. Las obliga y empuja a métodos inseguros”, alerta Zubriggen, la socorrista neuquina.