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SaludPública

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En plena ola polar, difunden consejos para evitar accidentes con monóxido de carbonoADJUNTO

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BUENOS AIRES, julio 3: La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) recordó las formas de evitar la intoxicación con este elemento, que genera unas mil muertes en el país cada año. Alertan que niños y embarazadas son más vulnerables a estos accidentes.

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En la Argentina, según las estadísticas del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación, a través del Boletín Integrado de Vigilancia en Salud, durante el año 2017 se reportaron 976 de personas intoxicadas con monóxido de carbono (CO), de las cuales 200 fallecieron. Por eso, en medio de la ola polar que se instaló en buena parte del país en estos días, especialistas difundieron consejos para evitar accidentes por esta causa, que en los últimos años se volvió una preocupación para la salud pública por su elevado nivel de secuelas y mortalidad. A nivel mundial, se estima que cada año fallecen 4,3 millones de personas por contaminación del aire en los hogares, siendo el CO uno de los principales contaminantes del aire interior.

Desde la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) afirmaron que los niños y las embarazadas, además de los adultos mayores y todas aquellas personas con enfermedades cardiovasculares y respiratorias, constituyen las poblaciones más vulnerables a los efectos de las intoxicaciones con monóxido de carbono e instan a extremar los cuidados, ya que durante los meses de frío suele producirse la mayor cantidad de casos, por mal funcionamiento de los artefactos que producen monóxido de carbono asociado a la falta de ventilación de los ambientes a causa de las bajas temperaturas.

"El monóxido de carbono es un gas incoloro, que no tiene olor, no irrita y que se dispersa fácilmente en el aire; estas características hacen que la intoxicación no sea percibida por la persona expuesta, por eso se lo llama ‘el asesino silencioso’. En nuestro país, las fuentes más frecuentes de producción de CO son las estufas y los calefones, también los braseros a carbón o leña, las salamandras, las hornallas de la cocina, faroles y lámparas a gas (como las utilizadas en los campamentos), aunque también pueden ser fuentes productoras de CO aquellas máquinas pequeñas a combustible como los grupos electrógenos, cortadoras de césped, pulidoras de piso o lavadoras a presión, gases del caño de escape de vehículos, incendios, generadores eléctricos a gasolina y removedores de pintura", ejemplificó la médica pediatra Marisa Gaioli, prosecretaria de la Comisión de Salud Infantil y Ambiente de la SAP.

Entre todas las poblaciones vulnerables se destaca el caso de las embarazadas, ya que además del peligro que implica la intoxicación para ellas mismas, el riesgo es todavía mucho mayor para el feto, debido, entre otras circunstancias fisiológicas, a que expuestos a la misma fuente y concentración de monóxido de carbono, la concentración de CO hallada en sangre es entre 10 y 15 veces mayor en el feto que en la madre. Además, el tiempo de desintoxicación que necesita el feto es mucho mayor: la vida media de CO en sangre es aproximadamente 5 veces más prolongada que la materna.

Los adultos mayores, aquellos con enfermedades cardiovasculares y respiratorias, así como las personas con anemia marcada, son más vulnerables a la exposición porque presentan bajas cantidades de oxígeno disponible en las células (hipoxia) y menor volumen de oxígeno en los tejidos. En opinión de la médica pediatra, toxicóloga, miembro de la Comisión de Salud Infantil y Ambiente de la SAP Elda Cargnel, "dentro de la población infantil, los lactantes son muy vulnerables a la exposición al CO por presentar una tasa de ventilación tres veces mayor que los adultos, tasa que se mantiene al doble en los menores de 6 años. Esto hace que el volumen de aire contaminado inspirado por los niños sea mucho mayor que el que incorporan los adultos".

En cuanto a los síntomas que podrán estar indicando una intoxicación con CO, si bien son variables, en casos leves suelen presentarse cefaleas, náuseas, vómitos, mareos y debilidad; y en los casos más graves aparecen inestabilidad, confusión, visión borrosa, dolor precordial, convulsiones y síncope (desmayo), pudiendo llegar a un desenlace fatal. Otro de los problemas es que la intoxicación por monóxido de carbono suele subdiagnosticarse por desconocimiento de las fuentes productoras de CO "Si la persona sobrevive a un cuadro grave, pueden quedarle secuelas invalidantes que van desde un síndrome de enclaustramiento, hasta parkinsonismo, trastornos psiquiátricos, ceguera, sordera, trastornos cognitivos graves y trastornos en la marcha", advirtió Gaioli.