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VIENDO 27/6/19
Opinión

#Opinión

Debates actuales: ¿qué hay más allá de los abortos clandestinos?ADJUNTO

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BUENOS AIRES, junio 27: Nancy González, senadora del Frente para la Victoria-PJ de Chubut, propuso otorgar una asignación a hijos, hasta los 21 años de edad, de mujeres fallecidas como consecuencia de abortos clandestinos e inseguros. En esta columna justifica su proyecto de ley.

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He dedicado mi vida por convicción y por vocación a la política. Mi función como senadora es la de diseñar instrumentos legislativos que transformen la realidad e intenten mejorar la vida de la gente. Sin embargo, hay veces que lo que ocurre es lo inverso, es la realidad la que transforma profundamente a la política y a las personas que la habitamos.

Esto es lo que me ocurrió con el proyecto de Interrupción voluntaria del embarazo. La iniciativa y todo lo que sucedió a su alrededor en 2018, me convocó a cuestionarme en mis concepciones y prácticas. Los años de militancia de los colectivos feministas que antecedían al proyecto, las millones de mujeres y jóvenes en las calles, me interpelaron en mi rol y en mi responsabilidad como legisladora. Requería de la sensibilidad de acompañar y de sumarme a la lucha, pero también de aportar como representante de las necesidades de las mujeres. Resultaba imperioso otorgar alguna respuesta a lo que aconteció durante los meses de debate. Ya nada era igual luego del rechazo en la mañana del 9 de agosto. El proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo había llegado para quedarse independientemente del resultado parlamentario, excediendo a la política, o mejor dicho, a los políticos.

Fue entonces cuando comencé a interrogarme, a pensar alternativas que retomen esas transformaciones, que escuchen y recuperen todo lo que se había dicho sobre el aborto. Que las mujeres mueren en abortos inseguros era una premisa que nadie podía negar. Sin el cumplimiento de la ley de Educación Sexual Integral y sin que el aborto sea legal, las vidas se van a seguir perdiendo. Entonces, ¿qué nos quedaba? ¿podemos resignarnos a aceptar esas muertes evitables? ¿Qué hay más allá? La respuesta, estaba delante nuestro. Más allá del aborto, hay más vidas. Están los cientos de niños, niñas y adolescentes que año a año pierden a su madre en condiciones de clandestinidad. Son menores de edad a los que también se le están vulnerando sus derechos. Son los hijos e hijas de aquellas madres que no pudieron pagar un aborto seguro y que también quedan expuestos a la estigmatización y la oscuridad de la clandestinidad.

Allí es donde se dirige mi iniciativa en el proyecto de "Reparación y reconocimiento a los niños y niñas cuya progenitora o persona gestante haya perdido la vida producto de un aborto". Apunta a respaldar la vida, y dar cuenta de las consecuencias amplias, la dimensión social de los abortos. La clandestinidad no se remite sólo al momento del aborto y la muerte, sin el debido reconocimiento la clandestinidad continúa y se perpetúa en los hijos e hijas de esas mujeres. Es necesario que reconozcamos las infancias y las interseccionalidades que sobrevienen. La justicia social debe ser nuestra urgencia para que todos los niños y niñas tengan reconocidos sus derechos. Por sobre todo su derecho a una vida en familia. Ese tiene que ser el compromiso de toda la sociedad argentina. Esta es la transformación principal de todo el proceso social del 2018, la premisa básica de proteger a todos los niños y niñas, en la que todos estamos de acuerdo. No podemos permitir que el Estado también los abandone a ellos.

Porque, después de todo, de meses de debates, del proyecto rechazado, de mujeres que siguen perdiendo la vida en la clandestinidad por la falta de políticas públicas, después están ellos y ellas, víctimas colaterales de la hipocresía.