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VIENDO 18/6/19
Vacunación

#Vacunación

Preocupante: en los últimos años, cayó el porcentaje de personas vacunadas en la ArgentinaADJUNTO

Vacunación

BUENOS AIRES, junio 18: Un análisis de los datos oficiales muestran como se redujo la cantidad de dosis aplicadas, lo que genera una baja en el porcentaje de la población protegido. El trabajo se hizo con datos oficiales de la secretaría de Salud nacional.

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En el marco de la polémica generada por el faltante de algunas vacunas que están incluidas en el Calendario Oficial nacional, se conoció un informe donde se analizan los datos oficiales de la vacunación en la Argentina. El trabajo alerta sobre una baja en el porcentaje de la población que se encuentra inmunizado, lo que pone en riesgo al esquema general, muchas veces elogiado por el mundo. En algunos casos, como en la cobertura contra la tuberculosis, la polio, la difteria, el tétano, el sarampión, la rubéola y la hepatitis, la baja viene de hace al menos cinco años. La recomendación internacional apunta a tener porcentajes por encima del 95 por ciento de la población, por lo cual los números argentinos “es preocupante”.

El informe del sitio web Chequeado uso números oficiales de la secretaría de Salud nacional respecto del cumplimiento del Calendario Oficial de Vacunas. En el caso de la vacuna quíntuple, que protege contra la difteria, el tétano, la tos convulsa, la hepatitis B y se debería dar a los seis meses, la cobertura en la tercera dosis pasó del 93,9 por ciento en 2013 al 88 por ciento en 2017, según el último dato disponible. En tanto, la vacuna que combate el sarampión, por otro lado, pasó de una cobertura del 93,6 al 90,2 por ciento en la primera dosis, y una de las mayores caídas se registra en la vacuna contra la hepatitis A, que pasó del 97 al 87.5 por ciento en esos mismos años.

Desde la Secretaría de Salud de la Nación reconocen la baja en la cobertura, que atribuyen a diferentes causas, pero destacan que en otros casos hubo un aumento. En una comparación entre 2016 y 2017 muestran algunas mejoras (como el caso de la vacuna triple bacteriana a los seis años, entre otras). La Secretaría destaca también el resultado de las campañas nacionales de seguimiento para la vacuna que protege contra el sarampión, la rubéola y el síndrome de rubéola congénita, con mejoras entre 2014 y 2018, aunque los datos de este último año aún se están procesando y no son públicos.

La caída en los niveles de vacunación es preocupante, dado que la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es tener a más del 95 por ciento de la población de una comunidad cubierta. Los niveles de la Argentina en muchos casos están por encima del 80 por ciento, pero hay provincias en las que algunas vacunas sólo llegan al 50 por ciento de cobertura, como es el caso de la vacuna para la tuberculosis (BCG) que en Corrientes y Entre Ríos tiene una cobertura del 50,4 y 53,2 por ciento, respectivamente.

“Las vacunas son víctimas de su propio éxito, gracias a ellas desaparecieron enfermedades y eso genera una baja percepción de riesgo, sobre todo en las generaciones más jóvenes que no vivieron las epidemias que se controlaron justamente gracias a la vacunación, entonces pueden decidir no vacunar a sus hijos y eso impacta en forma negativa en los niveles de vacunación”, explicó a ese portal Carla Vizzotti, directora nacional de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles hasta 2016 y hoy presidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE) y consultora de la Fundación Huésped. De hecho hay enfermedades para las que es necesario vacunarse, aunque ya no están presentes en la Argentina. Es el caso de la viruela, en todo el mundo, la polio, el sarampión y la rubéola. Esto quiere decir que no hay casos que se originen en la Argentina, pero sí pueden llegar del exterior.

Hay otros factores que influyen, de acuerdo con la especialista. “Las personas tienen otras obligaciones y preocupaciones; existen barreras en el acceso a los vacunatorios; que están abiertos cuando la gente trabaja; la fragmentación del sistema de salud y el desafío de gestionar en un país federal, que hace más compleja la coordinación; el recurso humano es un cuello de botella muy importante -el aumento en la cantidad de vacunas del calendario, que pasaron de ocho vacunas en 2003 a las 20 actuales, no fue acompañado por un aumento en el personal que está a cargo de implementar esta política pública-; la falta de más campañas públicas de comunicación y el rol rector articulador del Estado nacional. A eso se suman los mitos y desinformaciones sobre las vacunas”, afirma Vizzotti.

Los tipos de vacunas y las edades a las que deben administrarse también influyen en su cobertura, señala Carlota Russ, de la Sociedad Argentina de Pediatría y parte la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn), un organismo técnico que asesora al Gobierno: “Cuando se trata de niños menores a un año, casi todos los meses deben aplicarse vacunas, lo cual puede hacer que una persona se atrase con el calendario. Cuando los chicos son más grande, hay menos controles, y en el caso de las vacunas que necesitan varias dosis hay más posibilidad de que se olviden”.

El desafío de lograr altas tasas de cobertura no es sólo de la Argentina, se han conocido casos en países como los Estados Unidos y en algunos de Europa de brotes de sarampión, que se expandieron por la baja cobertura en ciertas comunidades. “Por eso es importante la voluntad política para avanzar con la vacunación -explicó Russ- para hacer campañas públicas, articular con los colegios y trabajar con la comunidad para generar más conciencia sobre su importancia”. Hubo también cambios en los registros de vacunación, lo cual puede influir en la estadística de la caída de cobertura. Por eso se toman los datos desde 2013, cuando comenzó a implementarse un sistema en el que se registra a la persona y su lugar de residencia, en lugar de contabilizar sólo el número de vacunas aplicadas, como se hacía antes.