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VIENDO 11/6/19
ContaminaciónAmbiental

#ContaminaciónAmbiental

Detectan la presencia de 16 medicamentos en peces del río UruguayADJUNTO

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BUENOS AIRES, junio 11: Científicos del CONICET identificaron restos de productos farmacéuticos en bogas, sábalos y dorales que habitan en ese cauce de agua dulce del litoral argentino. Los fármacos llegan al río a través de los desagües Un anticonvulsivo y un fármaco para la presión arterial, lo más encontrado.

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Una reciente investigación coordinado por la Universidad de York, de Gran Bretaña, determinó que en todo el mundo unos 700 ríos muestran presencia de medicamentos en altas concentraciones. La contaminación de las aguas por restos de drogas farmacéuticas es uno de los problemas ambientales que más preocupa en el último tiempo, y es producto del descarte de los tratamientos a través de desagües o cloacas. En el país, hace un tiempo, diversas investigaciones busca conocer el impacto de este fenómeno, como el trabajo que encontró Viagra en varios ríos y arroyos del país. Ahora, un grupo de científicos del CONOCET detectó la presencia de al menos 16 medicamentos en bogas, sábalos y dorales que habitan el Río Uruguay. El trabajo, que se acaba de publicar en la revista Enviromental Pollution, determinño que los tratamientos contra la hipertensión arterial y un anticonvulsivo son los más encontrados en la fauna de ese río.

El Río Uruguay tiene unos 1.800 kilómetros de extensión, nace en Brasil y desemboca en el Rio de la Plata. En ese cause, los científicos del Centro de Investigaciones del Medioambiente (CIM), de la Universidad Nacional de La Plata, encontraron la presencia de ciertas drogas farmacéuticas en líquidos cloacales y cuerpos de agua receptores, que luego pasan a los peces y otros organismos vivos. Así, el trabajo determinó la presencia de al menos 16 drogas en las especie dorado, sábalo y boga. Los compuestos hallados con mayor frecuencia fueron dos: carbamazepina, una droga anticonvulsiva utilizada especialmente contra la epilepsia y el trastorno bipolar; y atenolol, indicado para tratar la hipertensión arterial y controlar el riesgo cardíaco.

“Esto fue una sorpresa, ya que nuestra hipótesis inicial era que principalmente encontraríamos rastros de fármacos más comúnmente prescriptos como los antiinflamatorios diclofenac e ibuprofeno. Por el contrario, de hecho, estos casi no aparecieron”, relata Pedro Carriquiriborde, investigador del CONICET en el CIM y uno de los autores del artículo. Un aspecto positivo de los resultados es que las drogas más frecuentes –algunas estaban presentes casi en el 100 por ciento de los ejemplares estudiados– aparecieron en concentraciones bajas mientras que, a la inversa, aquellas halladas en mayor densidad (entre ellas un diurético, un analgésico y un medicamento psiquiátrico) se encontraron en menos de la mitad de los peces. “Es decir que afortunadamente no encontramos la combinación más riesgosa de todas, que era la de tener cantidades grandes en la mayoría de las muestras. De hecho, en ninguno de los casos vimos superados los niveles de ingesta diaria admisible (IDA) de acuerdo a recomendaciones internacionales”, agrega el experto.

Los análisis estuvieron a cargo de Macarena Rojo, becaria del CONICET en el CIM que pasó tres meses en el Instituto Catalán de Investigación del Agua, en Barcelona, España (ICRA, por su sigla en catalán) gracias a una beca otorgada por la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU). “Allí aprendí la metodología para procesar las muestras y analizar los resultados, llamada Extracción Líquida Presurizada, más sofisticada que la que podía realizar aquí porque no contamos con tal equipamiento. Además, la experiencia fue fabulosa para conocer cómo se trabaja en otras partes del mundo”, cuenta entusiasmada.

La investigación se propuso también responder a otros interrogantes, entre ellos si los fármacos desataban el proceso de biomagnificación, esto es el aumento sucesivo de acumulación de las sustancias a través de la cadena alimentaria. En este sentido, se eligieron tres especies con hábitos alimenticios muy diferentes, y que por lo tanto ocupan distintos eslabones en dicha relación: mientras que el sábalo es detritívoro, es decir que se alimenta exclusivamente de materia orgánica en descomposición, la boga es omnívora y el dorado come principalmente peces pequeños. “Por lo que observamos, la vía trófica no sería tan relevante para los fármacos como lo es en el caso de otros contaminantes como el mercurio, en el que el último predador es el que concentra mayor cantidad de toxicidad”, apunta Carriquiriborde, y continúa: “Lo que sí comprobamos es que los hábitos de cada especie influyen en cuanto a la droga que más acumulan, porque si bien las más frecuentes aparecieron en las tres especies, algunas estaban presentes muy marcadamente sólo en una y no en las otras dos”.

En este sentido, los científicos comentan que, si bien no se encontraron diferencias estacionales, sí las hubo en cuanto a la geografía, dado que las concentraciones fueron mayores en los sábalos y las bogas capturados en los sitios próximos a su desembocadura en el Río de La Plata, probablemente por la mayor influencia del área metropolitana de Buenos Aires.

Desde la CARU, organismo encargado de la toma de muestras, el asesor de pesca Alejandro Dománico señala que esas dos especies de peces representan las más abundantes en ese curso de agua, mientras que el dorado ocupa el cuarto o quinto lugar dependiendo del sitio y la estación climática en que sea capturado. El experto, que también es profesional de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires (CICPBA), asegura que en líneas generales el río “no presenta signos de contaminación alarmantes respecto a otros compuestos orgánicos e inorgánicos”.

A nivel mundial, un estudio realizado en más de 700 ríos de todo el mundo alertó sobre la presencia de fármacos en altas concentraciones. El estudio fue coordinado por la Universidad de York, en Gran Bretaña, y lanzó la alarma al examinar en total 711 vías fluviales en 72 países, encontrando rastros de antibióticos en el 65 por ciento de los casos. Los científicos enviaron kits para el análisis de 14 de los principales antibióticos del mercado a centros de investigación de los seis continentes: una vez recogidas las muestras de las aguas de los principales ríos de las distintas regiones, se congelaron y se enviaron a Gran Bretaña para su análisis.

Los peores datos provienen de países asiáticos y africanos: la trimetoprima, un fármaco utilizado principalmente para el tratamiento de infecciones del tracto urinario, fue el más frecuente en las vías fluviales analizadas (307 de los 711), mientras que el más concentrado fue el metronidazol, que se utiliza sobre todo para el tratamiento de las infecciones bacterianas cutáneas y bucales y que se encuentra en cantidades 300 veces superiores a los valores límite de la AMR Industry Alliance, un organismo privado de monitorización y control de resistencia a la infección con antibióticos, indicó el sitio Eco Inventos. La ciproflaxina, utilizada para una amplia variedad de infecciones, es el compuesto antibiótico que más a menudo se encuentra en concentraciones por encima de los límites de seguridad, en 51 de los ríos. Bangladesh, Kenia, Nigeria, Pakistán y Ghana son los países en los que los niveles de antibióticos superan con mayor frecuencia los niveles máximos de seguridad, pero también se encontraron resultados preocupantes en América y Europa: el Danubio, en particular, era el río más contaminado del viejo continente, con siete tipos de antibióticos encontrados en promedio en los puntos de detección