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Sociedades científicas piden reemplazar del Calendario Oficial la vacuna oral Sabin

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BUENOS AIRES, abril 1º: Los especialistas dicen que la inyectable Salk permitiría “darle el golpe final” a la poliomielitis, un mal cerca de ser erradicado en todo el planeta. La que se usa actualmente, aclaran, es efectiva pero vienen siendo desplazada en todo el mundo por opción inyectable.

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La conocida vacuna Sabin debe su nombre a su creador, Albert Bruce Sabin, virólogo polaco que escapó de la persecución nazi y se nacionalizó norteamericano. En 1957 logró la vacuna vía oral que comenzó a usarse cinco años después, para prevenir la poliomielitis, usando poliovirus atenuados (OPV). La vacuna se popularizó como “la del terrón de azúcar”, porque por su sabor amargo se daba con algo dulce para evitar el rechazo de los niños. En el país, es parte del Calendario Obligatorio, pero tres sociedades científicas le piden a la secretaría de Salud nacional que la reemplace por la otra vacuna contra la polio disponible, denominada antipoliomielítica de Salk. Según entienden los especialistas, el cambio podría ser más efectivo para lograr la erradicación de la enfermedad. Ya pasaron más de 50 años de la última epidemia de polio en la argentina, mientras en el mundo quedan algunos focos del mal.

El pedido de cambio de la vacuna es impulsado por la Sociedades Argentinas de Vacunología (SAVE), la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) y la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica (SADIP), que vienen trabajando para “darle el golpe de gracia a la poliomielitis”, que hoy está cerca de ser erradicada a nivel mundial. Si bien las entidades aclaran que la vacuna oral Sabín “ha producido enormes beneficios para controlar la poliomielitis”, los expertos entienden que en este momento la vacuna inyectable de Salk “podría ser más efectiva para lograr la erradicación de la enfermedad”. “La propuesta que presentamos a la Secretaría de Salud se basa en una recomendación de la Organización Mundial de la Salud y lo que busca es profundizar una transición que nuestro país comenzó a poner en práctica en 2016, cuando dispuso que las dos primeras dosis antipoliomielíticas que reciben los bebés sean con la vacuna inyectable de Salk”, explica el coordinador de la Comisión de Vacunas de la SADI, el infectólogo Pablo Bonvehí.

De prosperar la iniciativa de las sociedades científicas, toda la inmunización contra la polio prevista en el Calendario nacional se realizaría con la vacuna de Salk, pero además cambiaria el esquema de aplicación. Y es que “la idea es utilizar un esquema de tres dosis en el primer año de vida, a los 2, 4 y 6 meses, una última a los 18 meses o bien al ingreso escolar. En cualquier caso, sería una dosis menos que en el esquema actual”, detalla Bonvehí. Con el reemplazo completo de la Sabín se pretende evitar eventuales infecciones derivadas de esta vacuna que, por estar elaborada en base a virus vivos atenuados, implica en cierto modo mantener el agente infeccioso en circulación. “Las infecciones derivadas de la vacuna son una situación muy poco frecuente, pero que se podrían eliminar por completo aplicando la vacuna con virus inactivados de Salk, como han hecho ya otros países, entre ellos Uruguay”, afirma Bonvehí.

La última epidemia de polio en el país tiene más de 50 años. Según cifras oficiales, en 1956 se registraron y notificaron 6.490 casos de la enfermedad, con una tasa de mortalidad del 33,7 por ciento en todo el país, aunque la epidemia mundial apareció en 1953. El 3 de mayo de 1956 se informó al país que el brote de poliomielitis estaba controlado, pero en 1957 -al año siguiente- se produjeron otros casos graves de parálisis infantil. Y a partir de 1964, con el advenimiento de la vacuna Sabín oral, hubo un descenso de la incidencia de la enfermedad (la mínima fue en 1967 con una tasa del 0,3 por mil). Pero la posterior falta de continuidad en los programas de vacunación desencadenó un aumento de casos desde 1968, con un brote que se prolongó hasta 1974. La instalación de operativos masivos de vacunación desde 1971, más el sistema intensificado de vigilancia permitieron el control de la enfermedad, que fue superada totalmente en 1977. Entre 1978 y 1984 hubo brotes aislados; la mayoría del tipo 1 (la más grave). Desde ese año (1984) no se registran casos de poliomielitis en nuestro país.

Aunque muy pocos hablan hoy de ella, la poliomielitis fue un flagelo que aterrorizaba a los padres de niños pequeños hasta que en 1955 salió la primera vacuna para prevenirla, la creada por el epidemiólogo norteamericano Jonas Salk. Y es que esta enfermedad, que afecta el sistema nervioso central produciendo parálisis e incluso la muerte, suele darse mayormente antes de los 5 años de edad. Luego de que a fines del siglo pasado se lograra reducir en un 99,9 por ciento su incidencia en el mundo, hoy sólo quedan tres países en los que la polio sigue siendo endémica: Afganistán, Nigeria y Pakistán.