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VIENDO 22/3/19
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Rosario aumenta su fondo para medicamentos por la suba de la demanda

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SANTA FE, marzo 22: El gobierno local afronta un fuerte aumento de la demanda de tratamientos, en especial de personas que perdieron la cobertura de su obra social. Por eso, asignaron 15 millones de pesos para adquirir fármacos para pacientes con enfermedades crónicas. En el segundo semestre del año se abrieron unas 5.300 históricas clínicas.

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LA PLATA, diciembre 12: Se trata de un menor de seis años, que padece el denominado síndrome de Dravet. La obra social de la Provincia decidió no entregarle el tratamiento necesario, de origen francés.

En diciembre de 2018, el gobierno de Rosario aseguró que durante la segunda mitad del año, se abrieron más de 5 mil históricas clínicas nuevas, ya que muchas personas que perdieron su trabajo –el Gran Rosario tienen según el INDEC la tasa de desempleo más alta del país –y su cobertura médica. Esta tendencia, afirman, se mantiene este año, por lo que la Municipalidad decidió aumentar sus fondos destinados a medicamentos, una de las demandas que se disparó por el aumento de la concurrencia al sistema estatal. Así, la secretaria de Salud comunal recibió unos15 millones de pesos en diciembre de 2018 para aumentar el stock para este año. Según destacaron sólo para pacientes diabéticos, hubo 57 mil comprimidos más para afrontar la demanda, ya que os pacientes que se atienden en el sistema público pasaron de 310 mil a 350 mil.

La Secretaría de Salud Pública de Rosario destinó 15 millones de pesos en diciembre de 2018 para la entrega de medicamentos en los 50 centros de salud que tiene la ciudad. La cifra representa casi el doble de los 8 millones que había gastado el mismo mes de 2017. Los datos, difundidos por el portal Rosario3.com, abarcan 530 ítems de medicamentos y biomédicos. En cantidades, el incremento promedio es del 10 por ciento pero la suba de los costos oscila entre el 50 y el 100 por ciento según la droga o descartable, como consecuencia de la devaluación. También aumentaron los pacientes: subieron de 310 mil a 350 mil durante el año pasado. De esos 40 mil (son 10 mil historias clínicas familiares) más de la mitad se explica por la pérdida de empleo y de cobertura médica propia (obra social o prepaga).

Más enfermos que reclaman más drogas, que a su vez son cada vez más caras. Esa es la explosión que llega primero a los centros de salud, los espacios más cercanos para los rosarinos en los barrios. Ese fenómeno tiene, por supuesto, un costo estructural: Salud Pública municipal frena obras programadas y redistribuye esas partidas para comprar insumos, según admitió el secretario Leonardo Caruana.

Las estadísticas pueden ser un punto aislado, un pixel, o una suma de datos que al superponerse ofrecen una trama, una imagen. Aunque esta sea el dibujo de una mueca generada por la crisis económica y social. Hace dos semanas, un informe de la Confederación Farmaceútica Argentina (COFA) alertó que se vendieron 100 mil medicamentos menos por día en promedio durante 2018 frente al año anterior.

Esta semana, hace tres días, economistas del CEPA calcularon que la inflación de las drogas superó el 250 por ciento desde mayo de 2015, con picos de más de 500 por ciento en algunos comprimidos para la hipertensión o cardiopatías, muy por encima de la suba de los salarios y las jubilaciones (la mínima creció 170 por ciento).

La tercera pata, que ofrece esta nota, es el impacto en la salud pública. Detrás de los miles de medicamentos que las farmacias no venden, hay enfermos crónicos –sobre todo por diabetes, asma o cardiopatías– que sufren un efecto en la salud en el corto plazo. “Al mes o menos que un diabético o un hipertenso interrumpe la medicación se puede descomponer. La reacción se nota enseguida”, afirmó el director de los Centros de salud municipales, Fernando Vignoni. Eso explica que la Municipalidad debió entregar en 2018 un 12 por ciento más de medicamentos para enfermos crónicos que el año anterior. Pero el drenaje de personas que buscan medicamentos en el sistema público es sostenido y la curva es ascendente.

En 2015, la demanda al sistema público creció un 5 por ciento. El año siguiente, otro 6 por ciento. En 2017, 8 puntos más. Y, lo dicho, un 12 adicional el ejercicio que pasó. El acumulado en tres años supera el 34 por ciento. Ya son 80 mil los pacientes crónicos alcanzados. Sólo por diabetes, los efectores que dependen de la Municipalidad sumaron 1.600 nuevos pacientes. Eran 5.600 en diciembre de 2015 y saltaron a 7.200 en diciembre de 2018. Un incremento de 24 por ciento en tres años. La cantidad de comprimidos de Metformina (antidiabético) en ese lapso tuvo un salto del 30 por ciento. Se entregaron 273 mil en 2015, 319 mil en 2017 y 376 mil en 2018. El tratamiento de 60 comprimidos le sale al municipio, que compra a laboratorios públicos, 80 pesos mensuales. En cambio, un particular debería gastar 750 pesos en una farmacia. Dicho de otra manera, durante 2018 el sistema público dio 57 mil medicamentos para diabéticos más que el año anterior. Son 150 comprimidos por día en promedio que antes no se demandaban.

Para el secretario de Salud municipal, Leonardo Caruana, “con las crisis económicas y la vulneración social la sintomatología se agrava y estas problemáticas se agudizan: hay mayores posibilidades de enfermar”. “Una persona se queda sin trabajo, después no puede pagar los servicios o los impuestos y se le van sumando cosas y tensión hasta que explota”, dijo Caruana y contó que eso se observa en las guardias médicas. “Se acercaron muchas personas que perdieron el empleo en los últimos años. Eso se ve en el corredor sudoeste, en la clase media baja, y en el centro de salud Martín, el único del centro”, agregó Vagnoni.

Un rubro menos grave que los medicamentos para enfermos crónicos son los analgésicos. El consumo que suele ser ocasional saltó un 60 por ciento en tres años. Rosario entregaba 88 mil comprimidos de paracetamol en 2015, fueron 112 mil en 2017 y llegó a 140 mil en 2018. Una definición de paracetamol indica: “Este medicamento es efectivo para bloquear los nervios que transmiten el dolor hacia el cerebro”. Pero solo por unas horas.