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VIENDO 28/12/18
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Nueva ley nacional de vacunas: un acuerdo posible por amplio consenso

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BUENOS AIRES, diciembre 28: La diputada nacional y presidente comisión de Acción Social y Salud Carmen Polledo destacó la nueva normativa aprobada hace unos días, en esta columna de opinión publicada por el diario Ámbito Financiero.

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BUENOS AIRES, septiembre 18: En el marco del Día de la Ética Médica, Daniel Grassi, profesor de la Facultad de Ciencias Biomédicas y director del departamento de Medicina Interna del hospital Universitario Austral, destaca los aspectos centrales de la actividad de los profesionales.

La nueva ley 27.491 de vacunación sancionada por el Congreso de la Nación, tiene el objeto de actualizar una norma -la ley 22.909- que databa del año 1983. La finalidad de la misma se enmarca en la necesidad de incorporar definiciones y actualizar las bases de una política pública de enfermedades prevenibles por vacunas.

El amplio consenso que obtuvo en ambas cámaras es producto del acuerdo respecto a que la política sanitaria en materia de vacunación en la Argentina viene siendo, es y seguirá siendo una política pública de estado. En este sentido, y frente a ciertos cuestionamientos de sectores antivacunas, vale la pena recordar la Declaración sobre Vacunas de junio de 2015 de la Academia Nacional de Medicina, que sostuvo: “Uno de los mayores logros de la medicina fue el descubrimiento y la aplicación a la población de vacunas cada vez más eficaces que permitieron eliminar o disminuir significativamente la enfermedad y la muerte provocadas por innumerables microorganismos patógenos. (…). A través de los años toda la evidencia científica existente demostró que los beneficios obtenidos sobrepasan con creces algunos efectos adversos de las vacunas. Con su aplicación a la población se logró ‘erradicar’ la viruela del planeta y la poliomielitis en casi todos los países del mundo. Asimismo, se logró ‘controlar’ otras enfermedades infecciosas tales como: difteria, tétanos, coqueluche, fiebre amarilla, parotiditis, sarampión, rabia, papiloma humano, rubéola, varicela, influenza, hepatitis A, hepatitis B, entre otras, al disminuir significativamente la morbilidad y la mortalidad que estas enfermedades ocasionan”.

Esta norma no pretende modificar sustancialmente una realidad, sino consolidar y mejorar lo que el Estado argentino viene haciendo en la materia, y actualizar la normativa que -como se dijo- tiene treinta años, brindando nuevas herramientas de control y adecuando algunos conceptos que han ido evolucionando en estos tiempos. Por lo tanto, la ley entiende a la vacunación como una estrategia de salud pública preventiva y altamente efectiva; considerada como bien social, sujeta a los principios de gratuidad de las vacunas y del acceso a los servicios de vacunación, con equidad social para todas las etapas de la vida; el de obligatoriedad para los habitantes de aplicarse las vacunas; la prevalencia de la salud pública por sobre el interés particular; la disponibilidad de vacunas y de servicios de vacunación; y la participación de todos los sectores de la salud y otros vinculados con sus determinantes sociales, con el objeto de alcanzar coberturas de vacunación satisfactorias en forma sostenida.

Asimismo, se declaró a la vacunación como de interés nacional, entendiéndose por tal a la investigación, la vigilancia epidemiológica, la toma de decisiones basadas en la evidencia, la adquisición, el almacenamiento, la distribución y provisión de vacunas, asegurando la cadena de frío, como así también su producción y las medidas tendientes a fomentar la vacunación en la población y fortalecer la vigilancia de la seguridad de las vacunas.

Con el objeto de proteger al individuo vacunado y a la comunidad, será la máxima autoridad federal de Salud quien deba mantener actualizado el Calendario Nacional de Vacunación de acuerdo con criterios científicos en función de la situación epidemiológica y sanitaria nacional e internacional. Esto deberá hacerse en coordinación con las jurisdicciones, implementando acciones que aseguren el acceso de la población a las vacunas del Calendario Nacional de Vacunación, en pos de fortalecer la vigilancia de las enfermedades prevenibles por vacunación.

Este calendario que hemos ido construyendo a través del tiempo, es un orgullo para la Argentina. El esfuerzo que hace una comunidad para sostener esta política sanitaria y el carácter solidario de la vacunación apelan a la responsabilidad social. De nada serviría ese esfuerzo que hace la comunidad si no somos todos los que cumplimos con la vacunación, y eso es muy difícil de lograr si el Estado no adopta una actitud determinada y enérgica o si no cuenta con las herramientas para implementarlo. Radica, allí, el corazón de esta ley.