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El planeta acuerda un nuevo compromiso para lograr atención primaria de la salud para todosADJUNTO

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BUENOS AIRES, octubre 26: La denominada Declaración de Astaná es un nuevo hito en materia de salud universal, y fue acordada esta semana por los principales países del mundo. Marca los pasos a seguir para alcanzar la cobertura universal. “Tenemos una oportunidad enorme para un cambio duradero”, dijo el secretario de Salud argentino, Adolfo Rubinstein.

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Hace 40 años, en la república soviética de Kazajistán, el planeta se reunió para dar forma a uno de los hitos en salud. la declaración de Ama-Ata. Dejando las diferencias políticas e ideológicas de lado, en plena Guerra Fría, dieron forma a los ejes rectores de la atención primeria de la salud, que llegan a nuestros días. 40 años después, en el mismo país, el planeta volvió a reunirse para acordar una nueva declaración, que actualice esos principios, y que cree el ámbito necesario para lograr que los sistemas sanitarios lleguen a todas las personas. Así nació la Declaración de Astaná, que toma la posta en la materia y genera un nuevo compromiso en los países participantes, que prometieron “fortalecer sus sistemas de atención primaria de salud como un paso esencial para lograr la cobertura universal de salud”. De la cumbre participó la Argentina, que en el panes inaugural habló de algunos de los desafíos para lograr estos objetivos, que ponen en juego “la sostenibilidad de los sistemas de salud”.

La Declaración de Astaná reafirma la histórica Declaración de Alma-Ata de 1978, destacaron desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), que junto a la Organización Panamericana de la Salud (OP), UNICEF y los países participantes dieron forma a esta nueva forma de encarar los desafíos en materia de salud pública. Si bien la Declaración de Alma-Ata de 1978 sentó las bases para la atención primaria de salud, el progreso en las últimas cuatro décadas ha sido desigual. Al menos la mitad de la población mundial carece de acceso a servicios de salud esenciales, incluida la atención de enfermedades no transmisibles y transmisibles, la salud materna e infantil, la salud mental y la salud sexual y reproductiva. “Hoy, en lugar de salud para todos, tenemos salud para algunos”, afirmó el Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. “Todos tenemos la solemne responsabilidad de garantizar que la declaración de hoy sobre atención primaria de salud permita a todas las personas, en todas partes, ejercer su derecho fundamental a la salud”, sostuvo.

La Declaración de Astaná se realiza en medio de un creciente movimiento mundial para lograr una mayor inversión en atención primaria de salud, con el fin de alcanzar una cobertura universal de salud. Los recursos de salud se han centrado abrumadoramente en intervenciones hacia enfermedades individuales en lugar de en sistemas de salud sólidos e integrales, una brecha destacada por varias emergencias de salud en los últimos años. “La adopción de la Declaración en esta conferencia mundial en Astaná establecerá nuevas direcciones para el desarrollo de la atención primaria de salud como base de los sistemas de atención de salud”, dijo Bakytzhan Sagintayev, Primer Ministro de Kazajistán. “La nueva Declaración refleja las obligaciones de los países, las personas, las comunidades, los sistemas de atención de salud y los socios para lograr una vida más saludable a través de la atención primaria de salud sostenible”, manifestó.

La Argentina participó del panel inicial del encuentro, a través del secretario de Gobierno de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein, quien brindó un discurso donde destacó la oportunidad que tiene el planeta en materia de atención primaria. “En 1978, Salud para todos en el año 2000 parecía ser algo muy distante, un objetivo aspiracional más que operativo. En ese momento, las enfermedades infecciosas, los problemas de salud de la madre y el niño y la desnutrición aún eran dominantes en los países en desarrollo, y las enfermedades no transmisibles recién estaban apareciendo en escena”, recordó Rubinstein. “Cuarenta años después -advirtió- considerando los dramáticos cambios demográficos y epidemiológicos que se produjeron en los países en desarrollo, se debe reorganizar la atención primaria de la salud para hacer frente a la creciente carga de las enfermedades no transmisibles que son mucho más complejas que la mayoría de las enfermedades transmisibles y contribuyen con más del 70 por ciento a la mortalidad prematura y morbilidad en estos países”.

En el plenario de apertura - dedicado a la revitalización de la atención primaria de la salud (APS) para lograr la cobertura universal de salud- Rubinstein indicó que el principal desafío es analizar cómo reformar la APS ante un escenario de envejecimiento de la población, aumento de la carga de las enfermedades no transmisibles y el incremento de los costos de las nuevas tecnologías que “desafían la sostenibilidad de los sistemas de salud”. Luego, el secretario de Gobierno de Salud ofreció algunos ejemplos de América Latina con sistemas orientados a la atención primaria de la salud que están bien desarrollados y cuentan con un buen desempeño como en Brasil, Costa Rica y Cuba. “Brasil ha innovado en el acceso y en la cobertura a través de su programa de salud familiar que brinda atención primaria a poblaciones definidas al establecer equipos con un médico de familia, una enfermera y entre cuatro y seis agentes comunitarios de tiempo completo”. Por último, Rubinstein explicó que Argentina está en vías de implementación de un plan inspirado en la estrategia de salud familiar de Brasil que se basa en la nominalización de la población y asignación de la misma a equipos de salud de medicina familiar. Esta estrategia se implementará, en una primera etapa, para las personas sin obra social ni prepaga que representan un tercio de la población. “El proceso se fomentará a través de incentivos financieros y no financieros específicos, el cumplimiento de objetivos de calidad y la aplicación de referencias adecuadas a través de redes locales y regionales integradas de salud”, afirmó. “Hoy en Astaná, 40 años después de la declaración de Alma-Ata, tenemos una oportunidad enorme para un cambio duradero”, concluyó Rubinstein en la conferencia que se desarrollará hasta mañana.

DESCARGA: Declaración final de Astaná (en inglés), acordada por los países miembros.