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VIENDO 17/10/18
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Canadá se suma al club de los países que legalizan la marihuana para uso recreativo

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BUENOS AIRES, octubre 17: Desde hoy el país del norte se suma a quienes decidieron autorizar el consumo recreativo de la droga. En donde se autoriza, genera una gran industria. Las voces en contra.

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Desconocimiento general sobre el cannabis medicinal
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BUENOS AIRES, agosto 22: Mirada Profesional salió a la calle a preguntarle a la gente sobre el cannabis medicinal. Las opiniones, de lo más variadas, exponen la falta de información.
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Un hospital bonaerense realizará el segundo ensayo clínico del país sobre cannabis medicinal
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LA PLATA, agosto 8: Se realizará en el hospital El Cruce de Florencio Varela, en pacientes con epilepsia refractaria. En este caso se incluirán pacientes adolescentes y adultos. El primer estudio se inicio a principio de año en el hospital Garrahan, y durará dos años.

Con la mirada puesta en el Uruguay, desde hoy será legal consumir marihuana con fines recreativos en Canadá. Esta medida va en contra posición del enfoque coercitivo adoptado tradicionalmente por Estados Unidos a nivel federal, y pone de manifiesto las diferentes posibilidades legales para regular la producción, consumo y tráfico de esta droga tan popular como denostada. Este miércoles, oficialmente, Canadá se convierte en el primer país industrializado y el segundo del mundo, tras Uruguay, en legalizar el consumo recreativo del cannabis, que será comercializado con un precio medio de 7,7 dólares estadounidenses por gramo. La iniciativa del primer ministro Justin Trudeau, que fue promesa en su campaña, fue aprobada por el Senado canadiense el pasado 21 de junio. A partir de entonces, decenas de tiendas autorizadas por el Gobierno empezaron a producir la máxima cantidad posible para satisfacer la demanda en el país. "Ha sido muy fácil para nuestros niños conseguir marihuana, y para los criminales quedarse con las ganancias. Hoy cambiamos eso. Nuestro plan para legalizar y regular la marihuana pasó en el Senado", escribió Trudeau en su momento.

En 2013 el ahora ex presidente de Uruguay José Mujica se convertía en el primer presidente de Gobierno del mundo que firmaba una ley que legalizaba “la producción, venta y consumo de la marihuana o cannabis”. Con la adopción de la ley por parte del Senado uruguayo con 16 votos a favor y 13 en contra, el Estado sudamericano trataba de combatir los problemas relacionados con el tráfico de drogas, en clara oposición a la tradicional “guerra contra las drogas” defendida por Estados Unidos, con un enfoque altamente punitivo para vendedores y consumidores. Además de Canadá y Uruguay, el nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, también aboga por el fin de la ilegalidad.

El uso medicinal de la marihuana se extendió por Europa y Estados Unidos a finales del siglo XIX gracias a sus efectos positivos ante problemas estomacales. Sin embargo, en 1937 el país norteamericano adoptó un código federal, llamado Ley de Impuestos a la Marihuana, que prohibía su uso recreativo, en línea con otros reglamentos antidroga como la Ley Harrison de Impuestos a los Narcóticos de 1914. La medida punitiva se extendió a lo largo del mundo y la marihuana se convirtió en una sustancia ilícita: Francia la prohibió en 1916 con la Ley de Sustancias Tóxicas y México en 1920 con una ley “sobre el comercio y cultivo de productos que degeneran la raza”. Bajo el pretexto de sus supuestos efectos negativos en la sociedad, como la inducción al crimen, la violencia o la locura, se generalizó un sentimiento de repudia hacia la marihuana a pesar de su probado uso médico, lo que favoreció perpetuar el estigma a consumidores e incrementar su marginalidad.

En la década de los 70, Estados Unidos comenzó una fiera lucha a nivel federal para acabar con la drogadicción y el narcotráfico abanderada por el conservador presidente Richard Nixon, quien tuvo un gran peso en la adopción de la Ley de Sustancias Controladas de 1971. El comienzo de la llamada “guerra contra las drogas”, abandonada durante la presidencia de Obama y retomada por su sucesor republicano, asentó en la sociedad estadounidense una visión conservadora sobre la marihuana que perduraría hasta finales de siglo. Sin embargo, la legalización gradual de la marihuana con fines terapéuticos en estados como California —pionero en 1996— ha contribuido a rebajar los prejuicios sociales y fomentar su apoyo entre la población.

En línea con el ejemplo estadounidense, otros países han legalizado la marihuana con fines medicinales. Alemania, por ejemplo, autorizó su uso a mediados de 2017 con el objetivo de reducir el dolor intenso en pacientes con enfermedades crónicas como la esclerosis múltiple o el cáncer. Gracias a la concentración de THC en la planta, la sensación de dolor se reduce al interactuar con los receptores cannaboides del cuerpo. Otros países, como República Checa —donde es legal desde 2013— o Noruega —desde 2016—, también han aprobado su uso dentro de su sistema sanitario nacional.

Sin embargo, el uso de la marihuana no se restringe solo al ámbito médico; en muchos sitios se consume con fines recreativos desde hace décadas. Quizá el lugar con mayor tradición sea Países Bajos. A pesar de que su uso recreativo solo lleva despenalizado desde 1976 con la Ley del Opio, los llamados coffeeshops —locales que venden de todo menos café— constituyen un verdadero atractivo turístico; se calcula que en 2017 entre el 25 y el 30% de los visitantes de Ámsterdam iban a uno de estos famosos lugares. Portugal, por su parte, se convirtió en el segundo país europeo —el primero fue España— en despenalizar el uso de todas las drogas en 2001 como consecuencia de las crecientes cifras de infecciones por VIH, que lo llevaron a ser el país de la Unión Europea con mayor ratio de infectados. Gracias a esta radical iniciativa, las infecciones por VIH se redujeron drásticamente, de 104 nuevos casos por millón en 2000 a 4 en 2015.

Por otro lado, la legalización de la marihuana puede tener un profundo impacto económico en los países que apuestan por su regulación. El creciente auge de empresas asociadas a la producción de cannabis es prueba de ello, con ejemplos como Canopy Growth —actualmente la productora de cannabis más importante— o Aurora Cannabis, ambas constituidas en Canadá. La tendencia alcista de las ventas de marihuana tras su legalización, así como el aumento del valor bursátil de las compañías cannábicas, puede suponer una gran oportunidad de negocio para muchas empresas y ya se comienza a hablar del “lobby del cannabis” para referirse a los grupos de presión que tratan de hacer avanzar la agenda política a favor de esta sustancia.

La experiencia uruguaya ha resultado ser un importante ejemplo para otros Estados en gestión de la marihuana, pero numerosas voces se han alzado contra lo que consideran una medida que compromete la salud pública. Una de las consecuencias directas más claras de la medida podría ser el aumento de su consumo, pero la república latinoamericana podría sufrir otra contrariedad: el aumento de la violencia. La irrupción del Estado en el mercado de la marihuana reduce el margen de actuación de los narcotraficantes, lo que favorece las disputas y eleva la violencia: “Cuando tanto dinero pasa en tan poco tiempo al mercado legal, alguien tiene que haber acusado el golpe. […] Se está produciendo un estrangulamiento en el mercado ilegal”. Los diferentes grupos de narcotraficantes se afanan en mantener una posición predominante en el mercado ilícito, cada vez más mermado, lo que provoca un aumento de las fricciones, traducido en un mayor grado de criminalidad.