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Entrevista

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Daniel Gollan: “Es necesario dar vuelta el sistema de salud argentino”ADJUNTO

Entrevista

BUENOS AIRES, octubre 17: El ex ministro de Salud nacional analizó el estado del sistema sanitario argentino, en especial luego de la degradación al rango de secretaría de la cartera que condujo hasta 2015.

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Pese a que pasó hace un tiempo, la degradación al rango de secretaría del Ministerio de Salud nacional sigue generando críticas, por sus alcances en el futuro cercano. El pasado 4 de octubre organizaciones médicas y gremiales protagonizaron una multitudinaria marcha a Plaza de Mayo, para rechazar esta situación. “El tema del paso de ministerio a secretaría es una cuestión hasta simbólica”, sostuvo el ex ministro Daniel Gollan, que viene levantando su voz contra este tipo de medidas. En una entrevista con el programa de radio del portal Realpolitik, analizó el impacto inmediato de la degradación, en un sistema que dice está marcado por la fragmentación. “Es necesario dar vuelta el sistema de salud argentino”, sostuvo.

-¿Cómo ve la actualidad del país en relación con la salud y el paso del ministerio a secretaría de Salud?

-En cuanto a la salud, además del paso del ministerio a secretaría, en estos momentos hay una situación dramática en cuanto a generación de nuevas patologías a partir del estrés, la desesperanza, la angustia, pánicos. Nos están sobrepasando los turnos disponibles en cuanto a salud mental, hay mucha gente que no podés atender porque no hay más turnos. El tema del paso de ministerio a secretaría, yo en particular lo esperaba. Es una cuestión hasta simbólica. Esto ya se hizo en el año 58 y el 66 con las dictaduras militares. Esto nos deja mal parados a nivel internacional, pierde poder el ex ministerio de Salud para poder coordinar a todos los ministros de salud de la nación, de las distintas provincias, es decir, tiene una serie de problemas. Tienen el mismo patrón ideológico. Aramburu bajó el rango del ministerio a secretaría y Onganía hizo lo mismo. Es como una manera de pensar y ver las cosas. Uno no puede decir que este gobierno sea una dictadura, ganaron las elecciones legítimamente y tienen que gobernar, terminar su mandato, ojalá de la mejor manera posible. Ahora, para la gente, esta no es la mejor manera posible.

¿No es el Estado el que deberá garantizar la salud para que no haya obras sociales privadas?

-Esa es una deuda pendiente que nosotros tuvimos y pusimos en debate en el 2014 y 2015. Empezamos tarde a hacerlo, hay que reconocerlo, es necesario dar vuelta el sistema de salud argentino. Éste ya viene con 50 años de desorganización, desfragmentación y llegó el momento, si no es ahora se va a tener que hacer sí o sí, de que el estado sea el que normatice y tenga la gobernanza del conjunto del sistema, porque sino los usuarios del sistema de salud tienen varios problemas: por el lado estatal porque está cada vez más desfinanciado y por el lado de las obras sociales también, porque están alimentadas de un porcentaje de los salarios de los trabajadores, que crecen a la mitad de la inflación de los productos médicos. Nosotros tenemos que reestructurar el sistema de salud argentino, que vuelva a ser ordenado y eficiente. Eso no se puede hacer si queda todo librado a las fuerzas y lógicas del mercado. El único factor ordenador que está por encima de los intereses sectoriales es el estado.

-En cuanto a la obra social PROFE ¿Cómo es que tenían un servicio y luego se lo cortan? ¿Se pueden dar garantías en Argentina a futuro sin que tenga que ver con los cambios políticos?

-El mal llamado Programa Federal de Salud (PROFE), que luego fue "Incluir Salud", se lo interpretó como una obra social, aunque nunca lo fue. Eran recursos que el estado ponía para pagar todos los gastos incrementales que las provincias tenían que afrontar sobre la cuestión de la discapacidad, no para atenderlo si uno tenía una gastritis. Si uno necesitaba diálisis, rehabilitación, se lo pagaba, para gente que no tenía obra social ni prepaga. En ese entonces, en 2015, el presupuesto era de 7600 millones de pesos, eso se ha ido disminuyendo a menos de la mitad pero además tampoco se paga. Todos los lugares de rehabilitación de personas con problemas de salud mental o discapacidad ahora les han sacado la cobertura que tenían, la pensión no contributiva, y con eso han perdido la posibilidad de acceder a todo tipo de tratamientos. Si uno me pregunta cómo se puede resolver esto, la verdad yo en este marco no lo veo.

- ¿Por qué existe esa gran diferencia entre hospital público y privado? ¿Puede haber una parte que no le convenga invertir en salud pública porque se termina el negocio de las prepagas?

-Es difícil de resolver, porque hay muchos intereses. Cuando fui a La Pampa a organizar un sistema de salud que me habían pedido, donde el hospital público iban a cumplir un rol y a los policonsultorios de primer nivel de complejidad lo iban a financiar las obras sociales en su conjunto, ahí todos salían ganando supuestamente. El Colegio de Profesionales se opuso porque a ellos no les convenía, porque le iba a sacar trabajo a médicos particulares en sus consultorios. El problema es que esos no atendían ni sábados ni domingos y la gente se enfermaba y tenía que ir al hospital. Entonces, quiero decir que no es fácil de hacer, y ni hablemos de cuando uno tiene que tomar medidas vinculadas al acceso del medicamento. Soluciones hay, pero se requiere que todos los sectores cedan un poquito en función del bien común, que no es la ganancia, sino que la gente pueda acceder en condiciones de equidad a salud de calidad. Es un desafío.