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VIENDO 10/10/18
Debates

#Debates

Las patentes farmacéuticas, cada vez más cuestionadas en el país por su rol monopólicoADJUNTO

Debates

BUENOS AIRES, octubre 10: Las compensaciones comerciales que reciben los laboratorios hacen que muchos productos se vuelvan inaccesibles para buena parte de la población. Los tratamientos contra el Sida y la hepatitis C, dos ejemplos de esta política. En el planeta, los cuestionamientos crecen.

#AccesoalosMedicamentos
Reclaman medidas estatales para garantizar a la población el acceso a los medicamentos
ADJUNTO
BUENOS AIRES, julio 19: Especialistas y farmacéuticos de todo el país admiten que la baja en las ventas hace que muchos pacientes no puedan continuar con sus tratamientos. Por eso, piden que se tomen medidas desde el gobierno, ya que “el medicamento es un bien social”.
#Vacunación
En el país, sólo la mitad de los adolescentes se vacunó contra el virus del papiloma humano
ADJUNTO
BUENOS AIRES, julio 18: La vacuna está incluida en el calendario oficial, para niños y niñas de 11 años. Pero por el momento el porcentaje de inmunizaciones es bajo. Especialistas destacan la necesidad de fomentar la aplicación, ya que los estudios dicen que ayuda a prevenir diversos tipos de tumores.

A fines del mes pasado, la farmacéutica Gilead volvió a intimar a productores argentinos que realizan versiones genéricas de un medicamento para tratar la hepatitis C. La amenaza del laboratorio apunta a los supuestos derechos exclusivos de patentamiento, que están en discusión en todo el mundo, y hacen que el valor de estos tratamientos, con una alta tasa de sobrevida, se vuelva demasiado alto, al punto que puede superar los mil dólares la pastilla. Este es el mayor ejemplo de cómo las patentes generan situaciones monopólicas en el sector farmacias. Por eso, entidades de pacientes vienen discutiendo estos mecanismos, y exigiendo que los países no se dejen presionar por la industria. El caso del fármaco contra la hepatitis C es el más claro, pero no en el único En el mundo, se discuten casos como el de Lyrica, cuya patente vence a fin de este año. Un informe anuncia el impacto que tienen los incentivos y compensaciones a la industria sobre la innovación, la disponibilidad y la accesibilidad a los medicamentos.

Con el correr del tiempo, las patentes se volvieron un instrumento para mantener ganancias monopólicas injustificadas, aseguran especialistas y entidades de pacientes. En el país, la lucha contra el avance de estos mecanismos se central en medicamentos contra el Sida y la hepatitis C, que por su costo no llegan a toda la población que los necesita. Las versiones genéricas nacionales son atacadas por la industria farmacéutica, que pretende mantener esta exclusividad, aunque la ley haya fallado varias veces en su contra. En noviembre de 2017 la compañía estadounidense logró que el INPI argentino le otorgara una patente que protege sólo una parte del proceso de producción. Sin embargo, las patentes sobre la droga Sofosbuvir han sido rechazadas en el país. En Europa más de 17 organizaciones de la sociedad civil, como Médicos del Mundo, Médicos Sin Fronteras y Just Treatment, están pidiendo el fin del monopolio de Gilead sobre Sofosbuvir y otras para tratar la hepatitis C. Juicios como el argentino también se dan en Brasil y otros países del llamado tercer mundo.

“El sistema de patentes sólo garantiza el rédito económico de las grandes corporaciones, obstaculizando el acceso de la población de los remedios”, sostuvo la filial argentina de AIDS Healthcare Foundation, en el reciente C20, encuentro civil que se opone al G20, y que tuvo lugar en abril de este años en Buenos Aires. Asimismo, la entidad adelantó que “propiciaremos en el C20 la necesidad de terminar con el actual sistema de patentes de medicamentos que sólo garantiza el rédito económico de las grandes corporaciones obstaculizando el acceso de la población a los medicamentos". Una prueba de esto es el medicamento Lyrica de la farmacéutica norteamericana Pfizer. En diciembre perderá su patente, y según las estimaciones eso hundirá sus ventas. La FDA, la agencia reguladora de ese país, aprobó originalmente Lyrica en diciembre de 2004 y, en tres años, el medicamento alcanzó mil millones de dólares en ventas. “En 2017, las ventas globales de Lyrica superaron los 5 mil millones de dólares. En el camino, Pfizer utilizó muchos trucos farmacéuticos, legales e ilegales, para impulsar las ventas. En 2012, Pfizer ganó una demanda contra compañías de genéricos que desafiaron sus patentes”, recordó en una columna de opinión The Wall Street Journal.

Esta situación se da en todo el planeta, y en Europa hay ejemplos sobre el uso abusivo de las patentes. La consultora danesa Copenhagen Economics elaboró un informe para la Comisión Europea, titulado “Study on the economic impact of supplementary protection certificates, pharmaceutical incentives and rewards in Europe”, para abordar el impacto que tienen los incentivos y compensaciones a la industria sobre la innovación, la disponibilidad y la accesibilidad a los medicamentos. Entre esos incentivos, destacan los certificados suplementarios de protección, la garantía de que otras compañías no puedan usar los datos de ensayos clínicos (protección de datos), o de la exclusividad en el mercado (protección de mercado), la cual se cuida especialmente en el caso de los medicamentos huérfanos y pediátricos, con estímulos específicos. Según los resultados, “la mayoría de los medicamentos comercializados (un 62 por ciento) gozan de una exclusividad efectiva que oscila entre los 10 y los 15 años, sumados los incentivos, y que sólo un 4 por ciento se sitúa por debajo de la menor de estas cifras”. Por otro lado están los productos que disfrutan de periodos de protección de entre 15 y 20 años, que representan un 24 por ciento, y los que gozan de más de 20 años, que son el 10 por ciento del total. “Estos últimos casos se explican por las conocidas como patentes secundarias, que otorgan otros 20 años más a los 20 que implica la concesión de una primaria”, agregó el informe.

En el país, la situación de las patentes empeoró desde que el actual gobierno firmara con Estados Unidos para poner en marcha el denominado Programa Piloto de Patentes de Prospección (PPH), que genera más presión de la industria farmacéutica sobre los derechos de exclusividad. Este paso, más la nueva alianza entre el gobierno nacional y la cámara que reúne a los laboratorios multinacionales que operan en el país CAEME, hace pensar que el país mantendrá la tendencia a aumentar los recursos para sostener la exclusividad, que generan los grandes ingresos. En la nota de The Wall Street Journal, se expone que la caída de una patente hace reducir notablemente los precios de los fármacos. El ejemplo usado es cuando la patente de Pfizer sobre la estatina más vendida Lipitor cedió a la atorvastatina genérica, el precio se redujo rápidamente en un 95 por ciento.