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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 28/9/18
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PROFESIÓN FARMACÉUTICA EN CRISISADJUNTO

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BUENOS AIRES, septiembre 28: En la farmacia, las condiciones económicas apremian, y ponen en peligro al sector independiente. Los profesionales en relación de dependencia ven cómo su salario pierde mes a mes con la inflación. Del otro lado del mostrador, los pacientes no llegan a pagar sus recetas. Postales de una economía colapsada.

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BUENOS AIRES, agosto 21: La alternativa terapéutica es producida por el laboratorio Janssen y fue autorizada para su comercialización en el país. Los estudios afirman que el uso de los cuatro componentes (darunavir, el cobicistat, la emtricitabina y el tenofovir alafenamida” mejora la adhesión al tratamiento.
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MADRID, agosto 20: Desde el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos destacaron las medidas de las autoridades sanitarias que investigarán páginas web y aplicaciones que venden productos de farmacia y que infringen la ley local.

UNO.

“Las farmacias de barrio pueden desaparecer”. La frase, que se volvió bandera, simboliza el sentimiento de miles de farmacéuticos en la provincia de Buenos Aires, que se movilizaron todo el año, primero por la defensa del modelo sanitario y luego para sostener un microPYME que está, casi, colapsada. En los últimos meses el salto inflacionario dejó al convenio de PAMI, el más grande del país, fuera de cualquier lógica, y eso impactó en las cajas del sector minorista. Costos que corren al dólar, e ingresos anclados en una realidad que ya no existe (los “precio PAMI” se pensaron con una meta inflacionaria del 18 por ciento) son la realidad que deben afrontar los profesionales. Como todo el sector Pyme, la farmacia está expuesta a lo peor de la crisis, imposibilitado de sostenerse con esta ecuación. En el caso de los mostradores de farmacias, la destrucción del mercado interno se siente cada día, y hace que las personas deban recortar sus gastos, incluso los de un mercado inelástico como el de los medicamentos. Los datos que acaban de salir a la luz no hacen más que ratificar esta triste realidad. Según el Observatorio de Salud, Medicamentos y Sociedad de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), en junio, julio y agosto, las farmacias del país dispensaron un 6,2 por ciento menos de medicamentos recetados y un 9,1 por ciento menos de los de venta libre que en los mismos meses de 2017. En total, en ese trimestre se vendieron casi 14 millones de unidades menos, lo que representó una caída del 7 por ciento interanual.

La caída de la venta de medicamentos, que hace que mucha gente no acceda a sus tratamientos, deja al sector al borde del abismo. La caía puede darse si no se resuelve el tema PAMI. La obra social no contestó los reclamos de los farmacéuticos, que piden bajar en 2 puntos las bonificaciones, ese instrumento que nació en plena crisis del 2001, y que nunca se recuperó. Además, pidieron acortar los plazos de pagos, porque la ecuación no cierra. La seguridad social en general tiene de rehenes a las farmacias, con pagos que promedian los 120 días, mientras que las droguerías exigen abonar las recetas en una semana, máximo dos. Este “crédito” que entrega el sector minorista y al sistema de atención, que financia a pacientes y que depende del flujo de pagos de los laboratorios, se vuelve una trituradora de farmacias con el único fin de reducir el número de mostradores que puedan atender el PAMI y toda la seguridad social.

Con tasas elevadas, financiarse les resulta caro y demasiado peligroso, por lo que utilizan recursos genuinos propios para mantener la rueda de pago funcionando. En algún momento la rueda se va a parar, y el temor de los farmacéuticos es que sean ellos, y sólo ellos, los que queden afuera del sistema. Junto a millones de personas que verán imposibilitado el acceso libre a sus tratamientos.

DOS.

En su último informe, la secretaría de Trabajo nacional –el viejo ministerio comandado por Jorge Triaca –formalizó la caída del salario real: 6,1 por ciento para julio de este año. La carrera contra la inflación de quienes cobran un sueldo fijo es tan despareja, que se cree que cuando cierre el año el salario real caerá a niveles de 2009, o sea, una década de retraso.

En este sentido, Fundación Capital reveló que “la reapertura de las paritarias y las cláusulas de revisión no llegaron a compensar la pérdida del poder adquisitivo, hacia la segunda mitad del año la caída del salario real podría llegar al 10 por ciento”. Los datos técnicos no cuantifican la angustia de miles de trabajadores, profesionales y personas que vieron en pocos meses licuados sus ingresos a la mitad, y deben achicar sus propios gastos para llegar a fin de mes. Los farmacéuticos en relación de dependencia lo saben, y cada día viven esas dos realidades: por un lado, ven que su salario no alcanza para afrontar sus gastos, y deben bajar su calidad de vida; y además ven como se pauperizan las condiciones de las farmacias, que son mayor fuente laboral. Otro indicador que no alcanza para transmitir lo que viven estos profesionales farmacéuticos todos los días es la tasa de desempleo. Hoy volvió, como hace tiempo no pasaba, el miedo a perder el trabajo, que hace que muchos acepten condiciones laborales por fuera de la ley, incluso para evitar sumarse al llamado “ejército de reserva”. Este panorama alcanza a los empleados de farmacia, cuyo gremio cerró una paritaria dentro de los parámetros de mitad de año, y hoy está muy atrasada. Esto abrió una negociación, que generó que ADEF se declare “en estado de alerta y movilización”, ya que no hubo acercamiento para terminar con una mejora para los trabajadores.

Vivir de la profesión farmacéutica puede ser una tarea difícil, tanto en el sector minorista como en otros espacios de la cadena de comercialización de medicamentos. Muchos profesionales están empleados en laboratorios y droguerías, donde se acaba de lograr una revisión de los salarios, que sirve para paliar el avance inflacionario pero que no aleja a estos colegas de la lógica de achicamiento general. El gremio de la Sanidad logró para este sector una suba adicional del 15 por ciento (5 por ciento desde octubre, 5 por ciento en noviembre y 5 por ciento en diciembre), que se suma al 20 acordado a principio del año. Si bien se convirtió en el más alto de los firmados este año, está entre 5 a 7 puntos por debajo de la inflación acumulada. Esto demuestra que un profesional con años de experiencia hoy pena, como todo laburante, por llegar a fin de mes, y que de nada sirve estar en una de las industrias más lucrativas, del país y el planeta. Porque las penas son nuestras, y los remedios ajenos.

TRES.

Del otro lado del mostrador, la situación no es demasiado distinta. En la nota del Diario Clarín que recoge la baja en la dispensa de medicamentos, dan cuenta de la vuelta del fiado, esa vieja práctica del comercio barrial, que con paciencia artesanal anotaba el manado del día, para después, a fin de mes o de la quincena, cancela religiosamente. Pero en los medicamentos, es algo que no se ve hace tiempo, salvo en situaciones de crisis. “Se está viendo en los mostradores. Los artículos de cosmética y tocador ya se venían comprando menos, pero luego eso empezó a pasar con los medicamentos. Llegan pacientes con varias recetas y preguntan cuáles son los más importantes, porque no pueden comprar todo. Las ventas cayeron como no se veía desde 2001 y nos alarma el fuerte impacto sanitario de esto”, advirtió María Isabel Reinoso, presidenta de la COFA. Incluso, como informó en su momento MIRADA PROFESIONAL, con la vuelta del trueque en el conurbano como forma de paliar la crisis, se pueden ver medicamentos. Al margen de lo peligroso de la práctica, marca como la situación llega a situaciones extremas.

CUATRO Y DEFINITIVO.

El horizonte se nubla a medida que levantamos la vista. El frío que pone la realidad económica a los que vivimos en la Argentina hace inevitable la memoria de otras crisis, de otros escepticismos.

Nada ni nadie, profesión, persona e instituciones son islas que puedan hacer pié en esta profunda modificación de reglas de juego que la realidad impone cada día. Los farmacéuticos nos hemos adaptado a una historia de permanentes cambios.

Hemos podido convivir con extremada paciencia y luego, al fin del camino, logramos demostrar nuestro empecinamiento en defender los valores que hicieron que abrazáramos esta profesión farmacéutica.

No hay una imagen más triste que un joven colega pesimista que pide empleo o que no se queja por las condiciones paupérrimas de lo que ahora es la práctica profesional. Desde este lugar, esperamos parar este círculo vicioso defendiendo lo que queda con más hidalguía de lo que lo hicimos hasta ahora
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