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VIENDO 26/9/18
Opinión

#Opinión

No tener un Ministerio de Salud favorece el mercado negro de remediosADJUNTO

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BUENOS AIRES, septiembre 26: Para Sebastián Tobar, sociólogo y Magister en salud pública, la ausencia de la cartera sanitaria “favorece el mercado negro de remedios, además de no reducir gastos ni burocracia”.

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En la última década muchos Ministerios de Salud han sido reformados reorientando sus estructuras y funciones para reducir la cantidad de unidades organizativas como las secretarías, subsecretarías y direcciones, que en Argentina se han multiplicado. Sin embargo, ningún país decidió prescindir de tener un ministerio.

Países con alta federalización (Canadá), regionalizaciones (España e Italia) o un avanzado grado de municipalización (Suecia o Brasil), han propiciado la reingeniería de los ministerios, revisando sus competencias y estructuras, pero nunca las han eliminado. Hace falta preservar la existencia de un Ministerio de Salud a nivel nacional por motivos políticos, económicos, jurídicos y administrativos.

a) Políticos: la necesidad de contar con una gobernanza y rectoría para regular, articular y modelar conductas de actores e intereses de un sistema de salud segmentado. Bajar la jerarquía del ministerio puede debilitar esta capacidad. La existencia de una cartera a nivel ministerial con competencia sectorial se justifica por la necesidad de una estrategia para definir prioridades, coordinar, regular y modelar las conductas. La pérdida de la jerarquía contribuye a debilitar y desconocer la necesidad de una instancia superior que dirima conflictos y sirva de interlocutor con los diferentes actores.

b) Económicos: en salud, mercado sin un estado fuerte es mercado negro.

c) Jurídicos: las particularidades sectoriales y de los mercados de medicamentos y tecnologías implican la necesidad de una autoridad con jerarquía superior.

d) Administrativos: incorporar a Salud como una Secretaría dentro de un Ministerio de mayor jerarquía plantea el problema que las organizaciones que poseen una misión con demasiado alcance (Ministerio de Salud y Desarrollo Social) alcanzan poca eficacia en su cumplimiento.

Las reformas sectoriales de los últimos años han respondido a un corte netamente financiero. Para recobrar la solidaridad, universalizar el acceso e integrar el sistema de salud tanto a nivel nacional, provincial como municipal, es necesario contar con un comando central. Esto no significa, limitar las autonomías de las jurisdicciones provinciales, sino por el contrario, la federalización debe hacerse cambiando las funciones del Ministerio de Salud a nivel nacional, antes que bajándole su nivel. La reducción de jerarquía de la cartera de salud puede ser susceptible de las siguientes críticas: la medida no reduce gastos y, si lo hace, es a un alto costo sanitario en la medida que los recursos destinados a las funciones administrativas o de apoyo se mantienen, no se plantearía una reducción significativa de los gastos, ni se reduciría la burocracia.

Estructuras organizativas que reúnen competencias de naturaleza tan diversa como la del Ministerio Salud y Desarrollo Social presentan modelos de gestión burocratizados y con lentitud para la toma de decisiones, concentrando en la cabeza del ministro altos volúmenes de trabajo. El área sanitaria, por sus características, debe dar cuenta de las emergencias, lo que implica rapidez y muchas veces autorizaciones de montos de dinero que superan a los autorizados por la Ley de Administración Financiera para los secretarios.

Sería un error justificar la eliminación del Ministerio de Salud de Nación, por considerar debilidades, errores y ausencia de políticas sustantivas de salud de los últimos años.

El fortalecimiento de las funciones de regulación, la evaluación de tecnologías sanitarias, la investigación sobre nuevas fuentes de financiamientos y evaluación del impacto del gasto en cada jurisdicción; el desarrollo de incentivos a la productividad y calidad en salud, serían algunos de los roles que el área de Salud del Gobierno nacional debería fortalecer.