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VIENDO 31/8/18
SaludPública

#SaludPública

Corazones rotos: la crisis económica aumenta los males cardiovasculares

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SaludPública

BUENOS AIRES, agosto 31: En el marco de la crisis financiera, cardiólogos argentinos analizaron el impacto de los problemas económicos y el estrés en la salud del corazón. Comparan datos con lo que sucedió en la hecatombe 2001-2002.

#Sarampión
Alerta sarampión: piden informes sobre el avance de la enfermedad y la disponibilidad de vacunas
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BUENOS AIRES, noviembre 14: Un proyecto en la legislatura porteña reclama que se den detalles de las personas afectadas, y la distribución de los contagios según las comunas. Además, quieren saber si hay dosis suficientes para la vacunación.
#SeguridadSocial
En medio de la crisis de prestaciones, quieren quitar la afiliación obligatoria del IOMA
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LA PLATA, noviembre 11: Un proyecto busca permitir que los agentes del Estado bonaerense puedan elegir su cobertura médico, y dejar si lo quieren la obra social provincial. La obligatoriedad se estableció en los 90. “Las deficiencias del IOMA son debido a la inclusión desmedida de afiliados”, justificó el autor de la iniciativa.

La corrida del dólar, los problemas económicos y las malas perspectivas hacen crecer el fantasma de la crisis del 2001, tiempo donde la situación social llevó al país a un punto de quiebre. Eso tuvo un fuerte impacto en la salud, en especial la del corazón. Ante esto, las máximas autoridades de las dos grandes asociaciones de cardiólogos, la Fundación Cardiológica Argentina (FCA) y la Sociedad Argentina de Cardiología, pidieron hace un tiempo al Ministerio de Salud "implementar estrategias para mitigar los posibles efectos adversos de la incertidumbre financiera sobre la salud del corazón".

Este efecto no es nuevo. Diversos estudios científicos señalan que existe una fuerte asociación entre las crisis económico-financieras y el incremento de muertes causadas por infartos y accidentes cerebrovasculares (ACV). Incluso, investigaciones muy recientes registraron ese fenómeno durante las crisis económicas que hicieron caer el PBI de Grecia, Islandia y también en la Argentina. “Durante 2002 en el país se registró una mayor hospitalización por infartos”, le explicó al diario Perfil Álvaro Sosa Liprandi, miembro de la FCA. “Por eso en 2012 publicamos en la Revista Argentina de Cardiología un estudio que comparaba tres décadas de datos económicos y eventos cardíacos”.

Tras analizar las tasas de mortalidad cardiovascular de los últimos treinta años, encontraron un marcado descenso, sostenido a lo largo del tiempo y que ronda el 35 por ciento. “Pero descubrimos que hubo dos períodos donde esas mejoras se detuvieron e, incluso, se revirtieron levemente: uno durante la crisis del sudeste asiático, en 1997-1998, y el otro tras la salida de la convertibilidad”, detalló Liprandi. En ambos casos se estableció una asociación entre el descenso del PBI del país y un aumento en la tasa de mortalidad cardiovascular y la cantidad de ACV.

En el reciente comunicado, firmado en conjunto por los doctores Jorge Tartaglione, presidente de la FCA Argentina; y Ricardo Migliore, máximo directivo de la Sociedad Argentina de Cardiología, se recordó que hay estudios científicos realizados durante las crisis económicas de Grecia, Irlanda del Norte y Argentina que mostraron el impacto que tienen sobre la salud de las personas. “Son estudios que permitieron establecer un vínculo entre el estrés psicosocial -es decir el que se genera a partir de la interacción social de las personas- y un mayor riesgo de enfermar. En particular, las investigaciones constataron un aumento de la morbi-mortalidad por causas cardiovasculares en períodos de incertidumbre financiera", detallaron.

Por eso, ante las turbulencias económicas, desde la FCA y la SAC pidieron al Estado que “actué con diligencia para evitar posibles efectos adversos sobre la salud cardiovascular". Y sugirieron medidas concretas como facilitar el acceso a servicios de salud de calidad, mejorar estrategias de prevención y controlar los factores de riesgo a nivel individual y poblacional. “Esta situación requiere de un sistema temprano de información basado en el monitoreo de los problemas prioritarios de salud, incluyendo las enfermedades cardiovasculares", concluyeron.