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Día Mundial contra la Hepatitis: vacunas y nuevos fármacos, claves para luchar contra estos males

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BUENOS AIRES, julio 27: Mañana se conmemora el día internacional de lucha contra el mal, bajo el lema “Es hora de diagnosticar, tratar y curar”. Los especialistas destacan que la vacunación y los medicamentos fueron claves para combatir las distintas versiones de la enfermedad. El diagnóstico precoz, uno de los grandes desafíos.

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Bajo el lema “Es hora de diagnosticar, tratar y curar”, mañana 28 de junio se conmemora el Día Mundial de la hepatitis, una fecha elegida por las autoridades sanitarias para concientizar sobre las distintas alternativas de las tres variantes de la enfermedad, que afecta el hígado y puede ser mortal. Los expertos remarcan que esta enfermedad progresiva y severa afecta a cerca de un millón de personas en nuestro país, de los cuales muy pocos lo saben. En este tiempo, el uso de vacunas y los nuevos medicamentos dieron una nueva perspectiva en la lucha contra el mal, y además de darle esperanza a miles de personas se logró controlar los efectos colaterales. En el país existe una amplia cobertura de la vacunación, por lo que se logró controlar dos de las versiones del mal. Para esta fecha, habrá actividades en todo el país y el mundo, y se buscará mejorar el diagnóstico precoz, uno de los desafíos más importantes de estos tiempos.

La fecha elegida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) busca concientizar sobre las distintas formas de hepatitis: A, B, C y D. Por eso, este día “es una oportunidad para analizar y reconocer el problema de salud pública que representan las hepatitis virales y para el fortalecimiento de las medidas de prevención y control en todos los países del mundo”, destacó la entidad internacional. La hepatitis es una inflamación del hígado causada principalmente por los virus de la hepatitis o por otras infecciones, por sustancias tóxicas (por ejemplo, el alcohol o determinadas drogas) o enfermedades autoinmunes. La enfermedad puede presentarse con o sin síntomas. Los más frecuentes son, por ejemplo, coloración amarillenta en la piel y los ojos (ictericia), orina oscura, fatiga extrema, náuseas, vómitos y dolor abdominal.

“Existen dos complicaciones que son las más temidas en niños o adultos con hepatitis. Una es la hepatitis fulminante que puede ocurrir en las producidas por el virus A; y la otra es la hepatitis crónica que puede ocurrir en las producidas por los virus B y C y son las que predisponen a la cirrosis y al cáncer de hígado. En la Argentina, previo a la incorporación al calendario de la vacuna contra la hepatitis A, se documentó que la primera causa de insuficiencia hepática fulminante se debía al virus de hepatitis A y que por lo tanto, el virus era la primera causa de trasplante hepático en pediatría. La incorporación de las vacunas al Calendario Nacional de Vacunación, permitió disminuir significativamente los casos de esta enfermedad, así como evitar los trasplantes de hígado asociados al virus A. Por eso, es importante mantener las coberturas de vacunación”, expresó Roberto Debbag, Miembro del Consejo Científico de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (SLIPE).

Al día de hoy, existen cinco tipos de virus de hepatitis identificados: A, B, C, D y E. Todos ellos son causa de enfermedad, discapacidad crónica, muerte, brotes y una propagación epidémica potencial. Entre los distintos tipos de hepatitis, la A y la E suelen ser causadas por la ingesta de agua o alimentos contaminados. La B, C y D se transmiten por el contacto con sangre y fluidos corporales infectados con el virus. Las formas de trasmisión más comunes son la transfusión de sangre o productos sanguíneos contaminados, procedimientos médicos en los cuales se utiliza un equipo contaminado y, en el caso de la hepatitis B, la transmisión de la madre al recién nacido y el contacto sexual no protegido.

En nuestro país, tanto la vacuna contra la hepatitis A como contra la hepatitis B se encuentran en el Calendario Nacional de Vacunación. En la Argentina, la hepatitis A llegó a constituir el 90% de las hepatitis agudas que afectaban a los niños. Desde 2007 no han tenido que realizarse más trasplantes de hígado como consecuencia de la enfermedad, resultado de la inclusión de la vacuna en el calendario en 2005. La vacunación es también la mejor manera de reducir el riesgo de infectarse por hepatitis B. Desde el año 2003 la vacunación contra hepatitis B es obligatoria para niños y niñas de 11 años que no recibieron la vacuna al momento de nacer ni a los 2, 4 y 6 meses de vida. Desde 2012 tiene recomendación universal, es decir, para toda la población.

La hepatitis C representa un problema de salud pública de tal dimensión que la Organización Mundial de la Salud asumió el tema como prioritario y estableció como objetivo lograr su erradicación para 2030. Hoy es una enfermedad curable y nuestro país cuenta con los medicamentos que pueden curar a más del 95 por ciento de los casos, algo prácticamente sin precedentes en la historia de la medicina moderna. La meta para 2030 es reducir los casos de infección de los 6 a 10 millones en 2016 a menos de 1 millón y reducir los 1.4 millones de muertes a menos de 500.000. La mortalidad por infección aguda y por cáncer hepático y cirrosis asociados a las hepatitis, es comparable con la del VIH y la tuberculosis.