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VIENDO 27/6/18
Opinión

#Opinión

Enfermedad Inflamatoria Intestinal: conocer para entender

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Opinión

BUENOS AIRES, junio 27: Luciana Escati Peñaloza, presidenta de la Fundación Mas Vida de Crohn & Colitis Ulcerosa, escribe esta columna de opinión donde cuenta su experiencia, a partir de que a su hija Juana le diagnosticaron Enfermedad de Crohn.

#Vacunas
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BUENOS AIRES, septiembre 17: La secretaría de Salud confirmó unos 26 millones de pesos para comprar los equipos necesarios para volver a producir las dodis que previenen este mal. Además, con ese dinero se garantizarán insumos, ante las denuncias de desabastecimientos en el instituto Julio Maiztegui.
#FarmaciaenCrisis
Farmacias bonaerenses sostienen que se mantiene la deuda del IOMA: “¿quién decidió que no se pague?”
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LA PLATA, septiembre 20: Desde el Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires reiteraron que se mantiene la falta de pago con el sector, pese a que hace dos semanas la entidad rechazó los dichos. El pedido corresponde a unos 400 millones de pesos de recetas de mayo.

Como Fundación, uno de nuestros mayores desafíos es promover el conocimiento sobre la Enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa y la colitis indeterminada, llamadas en su conjunto "Enfermedad Inflamatoria Intestinal” (EII). Si bien en nuestro país pertenecen a las enfermedades denominadas como “poco frecuentes”, revisten gravedad si no se la diagnostica y tratan adecuadamente, además tienen un impacto significativo en la calidad de vida de los pacientes.

Al ser enfermedades que presentan síntomas similares a otras afecciones digestivas, como el Síndrome de Colon Irritable (SCI), existe cierta confusión a la hora de diferenciarlas. Esto puede llevar a una demora o equivocación en el diagnóstico y, por consiguiente muchos pacientes no mejoran su cuadro clínico a causa de recibir un tratamiento ineficiente o inadecuado.

Se estima que más de 20 mil argentinos pueden padecer Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Desde la Fundación, trabajamos para incrementar el conocimiento sobre la enfermedad y acelerar los tiempos de diagnóstico que en la mayoría de los casos demora años, consultando especialistas de diversas áreas y sometiéndose a diferentes estudios invasivos. La rutina que implica una enfermedad crónica va desde un peregrinar por consultorios hasta trámites y autorizaciones para las prácticas y tratamientos, que deben sincronizarse con la vida escolar y laboral.

Los síntomas de la EII no sólo en muchos casos son motivo de vergüenza, sino que el aumento en la frecuencia o urgencia evacuatoria, la diarrea persistente por más de 4 semanas, el dolor abdominal, moco y/o sangrado en las heces, las lesiones perianales, la fiebre y/o los vómitos, afectan al 30% de los pacientes en su carrera profesional, oportunidades de ascenso, sus ingresos y/o posibilidades económicas. Así como cerca del 40 por ciento deben interrumpir sus actividades diarias a causa de estos síntomas.

Siempre digo que ante la contundencia de ver a una persona en silla de ruedas, pocos se atreverían a cuestionar cuál es su discapacidad o cuáles son los “apoyos” que la persona necesita para acceder a la igualdad de oportunidades en la vida. Sin embargo, la realidad es muy adversa para las personas con enfermedades viscerales como el caso de la EII, enfermedades físicamente invisibles pero con una deficiencia de salud orgánica que limita la actividad y participación en la vida diaria.

Es muy difícil contarle al mundo lo que es vivir con un dolor abdominal insoportable y que se entienda sin incomodar a nadie. Queremos dimensionar al menos una parte de esa realidad que se contrarresta con una apariencia física normal. Generalmente, las personas con EII sólo despiertan sospechas de que algo no anda bien con su salud porque comienzan a aislarse socialmente por tener que interrumpir repentinamente una conversación, una comida, o bajarse del colectivo en busca de un baño.

Si bien la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) no se cura, sí es tratable mediante diferentes tipos de medicamentos (corticoides, antiinflamatorios localizados, inmunosupresores y biotecnológicos) destinados a reducir la severidad y duración de los síntomas, y evitar o retrasar recaídas o complicaciones.