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CrisisEconómica

#CrisisEconómica

Devaluación e inflación ahogan a la ciencia argentina

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BUENOS AIRES 1 de junio.- Un informe de Martín De Ambrosio para scidev.net. Equipos e insumos de laboratorio se cotizan en dólares pero presupuestos están en pesos Mayoría de proyectos científicos están detenidos o con lentos progresos Precaria situación de la ciencia ha sido denunciada por directores de 172 institutos científicos

#AccesoalosMedicamentos
Peligra el acceso a los medicamentos: 28 millones de unidades menos dispensadas durante este año
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BUENOS AIRES, octubre 11: Es el cálculo que hace la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) para los meses que van de este año. Sólo los tratamientos cardiovasculares perdieron un millón de unidades en los últimos 12 meses. El desplome de las ventas va de la mano de la suba de los precios, que el último informe ubica 100 puntos por encima de la inflación en los últimos cuatro años.
#Vacunación
La justicia quiere saber la cantidad de dosis disponibles de la vacuna contra la meningitis
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BUENOS AIRES, octubre 11: Un nuevo fallo judicial pide al Ministerio de Desarrollo social que informe sobre la disponibilidad de la vacuna, en especial para niños de 11 años, suspendida por problemas de abastecimiento. Hace unos días, desde el gobierno adelantaron que “en breve” se volverá a inmunizar a esa franja etaria.

La ciencia argentina está sufriendo crudamente los alcances del aumento en 40 por ciento del precio del dólar, ocurrido en los últimos días. A mediados de abril, un dólar equivalía a 18 pesos. Ahora, se necesitan más de 25 pesos por dólar. Y la tendencia es a seguir subiendo.

Esta devaluación pega de lleno en aquellos laboratorios que tienen equipos, insumos y algunos servicios cotizados en la moneda norteamericana, mientras que sus presupuestos fijos están en pesos.

En un documento dado a conocer el 31 de mayo, la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias (AAPC) manifestó su profunda inquietud por la severa situación que atraviesa la mayoría de organismos e instituciones del sistema nacional de C&T.

Señaló que al escaso presupuesto del sector se añade la devaluación y la persistente inflación, “que dificultan y, en muchos casos, imposibilitan, la normal ejecución de los proyectos y de las actividades aprobadas y subsidiadas por las autoridades de C&T, así como la consecución de los objetivos de las distintas instituciones”, situación que ha sido denunciada por 172 directores de institutos del CONICET, y se replica en la mayoría de los organismos del sistema “que ven seriamente amenazada la continuidad de sus planes”, añade el documento.

¿Ciencia al borde del colapso?.

“Cada salto en el dólar es demoledor; los ciclos de devaluación más inflación nos están matando. Sumado a los largos tiempos de ejecución de los proyectos y a trámites de exportación perdemos mucha competitividad”, dice Galo Soler Illia, decano del Instituto de Nanosistemas de la Universidad de San Martín.

Él, con colegas jóvenes y experimentados creó la empresa Hybridon para producir nanoestructuras que se pueden usar para evitar infecciones hospitalarias, causa de miles de muertes en todo el mundo. Este tipo de empresas es alentado por el Ministerio de Ciencia, sin embargo los organismos oficiales encargados del financiamiento no hicieron los respectivos desembolsos a tiempo.

“Conseguimos insumos en oferta con un dólar a 20,50 pesos y no nos aprobaron las órdenes de compra. Subió el dólar y no tenemos cómo pagarlos”, agrega. Entre presentación del proyecto y reformulaciones varias, Soler Illia llegó a contar hasta 40 pasos burocráticos. Esta situación ha llevado a casi paralizar Hybridon, con solo pequeños avances en relación a lo proyectado.

Quizá incluso peor es el panorama para Esteban Hasson, investigador principal del Conicet que estudia la genética de una mosca para control de plagas. “La situación es letal”, dice. “A los insumos importados se suman los servicios que deben contratarse en el exterior. Eso constituyen el 80 por ciento de nuestros costos; el resto, son insumos locales, que también aumentan”, explica a SciDev.Net.

“Usamos un equipo secuenciador de ADN de última generación que no existe en el país. Antes de la última devaluación había pagado casi todo, excepto una cuota que tuve que poner de mi bolsillo, de US$2.500. Ahora estoy a la espera que entren los fondos (de la Agencia Nacional de Promoción Científica) para recuperarlos. Hacer ciencia en estas condiciones es cercano a lo imposible”, sentencia.

A los problemas de exiguo presupuesto se añade que en ocasiones el Conicet no envía ni siquiera el dinero acordado. “El cuadro que estamos enfrentando es el de una desintegración del sistema de ciencia. Por otro lado, con el impacto de las políticas en las pequeñas y medianas empresas uno se pregunta para qué hacer ciencia en un país que no tiene industria, que no va a usar ese conocimiento”, dice.

Hasson se refiere a la apertura indiscriminada de importaciones, que está reemplazando mano de obra local en determinados ámbitos de producción.

Hasson se refiere a la apertura indiscriminada de importaciones, que está reemplazando mano de obra local en determinados ámbitos de producción.

María Laura Vélez, investigadora del Conicet en el Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico, detalla: “Hicimos un presupuesto para insumos en un proyecto de análisis de metabolitos de hongos en el sistema inmune, a usarse como fármacos en enfermedades crónicas o autoinmunes. Era de 30.000 pesos que en pocas semanas subió a 50.000 y luego aún más. Tratamos de ahorrar en otros aspectos, a veces ponemos fondos de nuestro bolsillo para cosas menores como alcohol, papel, cosas de librería, pero ni así llegamos”.

Otra área estratégica del desarrollo que sufre es la investigación en litio. Ernesto Calvo, investigador superior del Conicet y director del Instituto de Química Física de los Materiales, Medio Ambiente y Energía dice que este año el instituto no tiene presupuesto.