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VIENDO 14/5/18
Opinión

#Opinión

Tomar algunos remedios antes de manejar también es riesgosoADJUNTO

Opinión

BUENOS AIRES, mayo 14: En esta columna de opinión publicada en el diario Clarín, la ONG Luchemos por la Vida advierte sobre los peligros de manejar cuando se toman algunos fármacos.

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Siempre se conocieron los efectos adversos que el alcohol y las drogas provocan en la capacidad para conducir vehículos. Sin embargo, en la gran mayoría de casos, los conductores desconocen el riesgo potencial de los medicamentos comercializados bajo receta y de venta libre. Las drogas de muchos de ellos pueden alterar el estado psicológico y/o físico del conductor..

Si el médico receta un nuevo fármaco, es importante consultarle si el mismo puede afectar la conducción, y también es imprescindible leer los prospectos para conocer sus posibles efectos negativos. La mayoría de los consumidores no lo hace. Y muchos se automedican, sin conocer los posibles riesgos que esto causa en la conducción.

Los ansiolíticos, de uso muy generalizado como tranquilizantes o inductores del sueño, en especial las benzodiacepinas, pueden producir estados de confusión, fatiga muscular, disminución de la capacidad de concentración y somnolencia. Los antipsicóticos o neurolépticos (por ejemplo tioridazina y haloperidol) producen como efecto más común la somnolencia y reacciones extra piramidales tales como espasmos musculares, agitación e incoordinación motora, entre otros.

Los antidepresivos (por ejemplo amitriptilina) y antiepilépticos (por ejemplo fenobarbital) pueden afectar la atención y el estado de alerta. Algunos antihistamínicos tipo H1 de primera generación (por ejemplo clorfenamina, difenhidramina y clemizol), muy usados para aliviar los síntomas de gripe y alergias, pueden producir somnolencia.

Los antiinflamatorios no esteroideos - muy usados para dolores musculares o reumáticos - los anestésicos y los miorrelajantes pueden afectar, especialmente, el sentido de la vista y la atención y producir somnolencia. Los últimos pueden producir, además, disminución del tono muscular y mareos. Ciertos medicamentos para el corazón, en especial glucósidos cardiotónicos, pueden producir somnolencia y alterar el estado de conciencia y la visión.

Ciertos antihipertensivos y betabloqueantes (por ejemplo propranolol y nebivolol), que sirven para el tratamiento de la alta presión, pueden producir somnolencia y alteraciones psíquicas y del equilibrio.

Algunas medicaciones para la sedación de la tos (por ejemplo codeína) o antidiarreicos pueden producir alteraciones tales como trastornos de la atención y disminución de los reflejos.

Si bien los efectos secundarios son indicados en los prospectos y advertidos por los médicos, la asociación civil Luchemos Por La Vida presentó hace años una propuesta a la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos) para la aprobación de una disposición que obligara a los laboratorios medicinales a la impresión, en los frentes de los envases de medicamentos y en el prospecto, de un triángulo rojo atravesado con la frase "Puede afectar a la conducción", en el caso de aquellos productos que por las características de sus componentes químicos puedan producir alteraciones en la capacidad de conducir vehículos. Sin embargo esta propuesta -que hace años es realidad en países europeos- jamás prosperó.