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VIENDO 25/1/18
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Mitos y verdades sobre la hipertensión arterial, el mal silencioso

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BUENOS AIRES, enero 25: La Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA) difundió un trabajo donde desmiente algunas de las creencias más populares sobre esta enfermedad, para lograr un mejor tratamiento.

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Por no tener síntomas visibles hasta que alcanza un estado avanzado, la hipertensión arterial es conocida como “la enfermedad silenciosa”. Se estima que en el país supera el 36 por ciento de la población, teniendo un pico en hombres del 43 por ciento. Pero los datos son relativos, porque muchos pacientes no saben que sufren el mal, y no están bajo tratamiento. Para intentar mejorar esto, la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA) difundió este año una guía sobre los principales puntos para detectar el mal, y para estar informado sobre lo que sí se puede hacer y lo que no. Muchos de los mitos atentan contra un buen control de la hipertensión. Aquí, los puntos destacados por la SAHA.

- La hipertensión arterial recién se presenta a partir de la mediana edad. Si bien es cierto que el aumento de la presión sistólica (o máxima) tiende a ser mayor luego de los 40 años, los datos indican que aproximadamente el 4 por ciento de los jóvenes padece hipertensión. La presión sistólica suele permanecer equilibrada entre los 20 y los 40 años, para aumentar posteriormente de manera progresiva. Por su parte la diastólica aumenta gradualmente desde los 40 hasta los 55 años, y luego se equilibra o se reduce.

-Lo esencial es controlar la presión mínima (diastólica). La realidad es que el incremento de ambos valores -presión mínima y máxima- aumenta el riesgo cardiovascular. De hecho, luego de los 50 años la presión sistólica (máxima) es la que suele tener mayor incidencia. Con lo cual resulta fundamental que el control se haga sobre los dos valores.

-Con limitar la sal en las comidas, es suficiente. Abandonar o reducir el consumo de sal es una buena medida para equilibrar la presión arterial, pero obviamente no basta. Las personas con HTA tendrán que seguir un tratamiento. Lo que sí es cierto es que la medicación suele tener mayor impacto cuando el consumo de sal es reducido.

-El dolor de cabeza es señal de presión alta. La realidad es que la hipertensión arterial no suele presentar síntomas claros. Y el dolor de cabeza puede deberse a múltiples causas. El único modo de saber si la presión supera el límite normal, es efectuarse un control periódico.

-La hipertensión se debe a los nervios. La hipertensión es una enfermedad que puede reconocer varias causas: estrés, antecedentes hereditarios, consumo desmedido de sal, vida demasiado sedentaria, etc. Los nervios no son un causal de hipertensión, y la prueba es que muchas personas nerviosas no padecen esta enfermedad. Lo que sí existe es el factor conocido como ‘hipertensión de la bata blanca’: hay personas que experimentan aumentos de la presión debido a los nervios que les ocasiona el momento del control; por ello se sugiere realizar más de una medición, y dejar pasar unos minutos entre una y otra.

-Los hipertensos no deben tomar café. El consumo moderado de café (entre 1 y 3 pocillos por día) no provoca hipertensión.

-Si las mediciones dan bien, no es necesario continuar con el tratamiento. En la mayoría de los casos, la hipertensión arterial es una dolencia crónica. Si el paciente tratado abandona la medicación, su nivel de presión arterial volverá a elevarse. Por lo tanto no se debe interrumpir la toma de la medicación ni reducir las dosis, a menos que el médico así lo indique.