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Científicos argentinos avanzan en un nuevo proyecto para detectar el Chagas congénito

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BUENOS AIRES, octubre 19: Con una sensibilidad comparable a los métodos convencionales, es más sencillo y permite saber en solo una hora si un bebé adquirió la infección. Esto es clave porque, tratada a tiempo, puede curarse.

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En la Argentina, nace un niño con enfermedad de Chagas cada siete horas, según cifras recientes del Ministerio de Salud de la Nación. Si recibieran el tratamiento, podrían curarse; pero esto exige llegar al diagnóstico con rapidez y fiabilidad, principal limitación de los métodos actuales. Por eso, investigadores argentinos están desarrollando un nuevo y prometedor ensayo, que puede detectar al parásito responsable (Trypanosoma cruzi) en la sangre de los bebés estudiados en solo una hora. Además, es sencillo y no requiere equipamiento complejo ni personal especializado

“Este ensayo nunca se había usado en sangre humana, aunque sí en heces de vinchucas, que contienen muchos más parásitos. La pregunta era si iba a ser eficiente para detectarlos en circulación”, recordó a la Agencia CyTA-Leloir Rocío Rivero, becaria del CONICET en el Instituto Nacional de Parasitología “Dr. Mario Fatala Chaben”, y primera autora de la investigación.

El recuento de parásitos en la sangre mediante un microscopio es una técnica convencional de diagnóstico, pero presenta desventajas importantes cuando se la usa con los recién nacidos: tiene sensibilidad limitada en el contexto clínico, necesita microscopistas experimentados, es laboriosa y no pueden hacerse controles de calidad. Para apoyar los resultados, se realizan pruebas que detectan anticuerpos; sin embargo, es necesario esperar que el bebé tenga entre ocho y diez meses; de lo contrario, interfieren los anticuerpos maternos que pasan al hijo.

Este nuevo ensayo, en el que también participaron médicos y científicos del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y del Instituto Multidisciplinario de Investigaciones en Patologías Pediátricas (IMIPP), que depende del CONICET y funciona en ese hospital porteño, se basa en principios de biología molecular. En la sangre de un bebé infectado, hay una baja cantidad de ADN del parásito; pero, al extraer una muestra y mediante el ensayo llamado LAMP, puede aumentarse o amplificarse el ADN antes de la detección.

Tras optimizar el ensayo en el laboratorio, los investigadores analizaron muestras de sangre de 27 bebés de madres infectadas. De ellos, solo siete habían adquirido la infección. El ensayo confirmó los resultados obtenidos con el microscopio. “Solo se detectó ADN cuando había parásitos vivos, mientras que no se detectó ADN del parasito proveniente de la madre”, remarcó Rivero. Esto es clave para la rápida detección posparto sin falsos positivos. El estudio fue publicado en la revista “Diagnostic Microbiology and Infectious Disease”.

En la actualidad, los investigadores están analizando un número mayor de muestras de recién nacidos para validar el método. “Estas tecnologías son muy prometedoras, pero necesitan estudiarse en el contexto de la enfermedad para determinar el rendimiento de los tests”, destacó Rivero, quien invitó a otros centros interesados a probar este enfoque para aumentar su fiabilidad.

A mediano plazo, y si los resultados se confirman, sería necesario el apoyo del sector privado para desarrollar un kit de reactivos que pueda usarse en el sistema sanitario. “Las publicaciones sugieren que costaría cerca de un dólar por reacción en otros países. Pero no se puede estimar ahora un costo real”, dijo.

Del estudio también participaron Elsa Velázquez, Mónica Esteva, Karenina Scollo y Andrés Ruiz, del Instituto Nacional de Parasitología “Dr. Mario Fatala Chaben”, y Margarita Bisio, Nicolás González y Jaime Altcheh, del IMIPP y del Hospital Gutiérrez.

Fuente: Agencia CyTA-Fundación Leloir