Edición y Dirección General
Farm. Néstor Caprov

VER STAFF
VIENDO 5/10/17
Opinión

#Opinión

Se inicia la era del CUS: una nueva herida a la salud pública

ADJUNTO
Opinión

BUENOS AIRES, octubre 5: El sanitarista Jorge Rachid describe sus críticas a la puesta en vigencia de la Cobertura Universal de Salud, que mediante un acto en Mendoza fue anunciada por el ministro Lemus.

#FarmaciaenCrisis
Farmacias y entidades del sector salud afirman que no pueden pagar el bono extraordinario
ADJUNTO
BUENOS AIRES, septiembre 13: Es de 5 mil pesos, y lo negocian el gobierno y la CGT. El sector dice que no puede pagarlo, ya que el desplome de la dispensa puso en crisis a los mostradores. “La caída es peor que en 2001”, sostienen.
#Diabetes
Norteamericanos con diabetes sin seguro médico dejan de tomar sus fármacos
ADJUNTO
BUENOS AIRES, septiembre 19: Un paper publicado por el Centros para los Control y Prevención de Enfermedades (CDC) analizó la forma en que los pacientes buscan bajar el costo de sus medicamentos, y la consecuencia en materia de seguimiento del tratamiento.

Anunciado con bombos y platillos el gobierno ha relanzado la CUS, Cobertura Universal de Salud, que se financiará con los fondos del FSR, Fondo Solidario de Redistribución, que es dinero retenido a los trabajadores de su aporte solidario, a las Obras Sociales Sindicales, por un monto de 8.000 mil millones de pesos, que servirán para dar supuestamente, respuesta sanitaria a 15 millones de argentinos que no tienen cobertura.

Cobertura de Salud para los argentinos existe desde Carrillo y el rol del Hospital Público en la Comunidad que siempre está presente, sin preguntar, sin discriminar, atacando el evento que trae al paciente para ser atendido. Ese mismo Hospital que ha sido agredido por los sistemas de lucro, que no sólo lo tercerizaron en sus Servicios Rentables, sino en el cual se apoyan las Aseguradoras, tanto del Trabajo como Civiles, ante los hechos siniestrales traumáticos, cuya primer derivación es el Hospital Público, que atiende la urgencia, salva las vidas, sin recibir retribución posterior de esos responsables financieros.

Entonces empezamos a sospechar de esta supuesta CUS, que entregará un carnet a los compatriotas, asegurándoles que podrán atenderse donde quieran, un verdadero Carnet de Pobreza, que tendrá como prestación una Plan Médico Mínimo, que dará una cantidad limitada de prestaciones anuales, lo mismo que de servicios complementarios, que una vez excedidos serán pagados por el paciente a precio hospitalario, con el agregado de las recetas y los medicamentos que deberán oblar en porcentajes del 40 al 60%. Así funciona este Plan que es impuesto por el Banco Mundial en Colombia, desde hace más de diez años, habiendo producido el mayor proceso de judicialización de la medicina de América Latina, con una mayor marginalidad del pueblo, en indicadores de salud en niveles alarmantes.

O sea nos encontramos frente a un cuadro de situación donde el Estado, aceptando imposiciones del Banco Mundial, como en los años 90, saquea los recursos de la Seguridad Social de los trabajadores, para financiar el sector público hospitalario que tiene su propia forma de financiamiento presupuestario anual. Además abre las puertas para la derivación de recursos a terceros prestadores externos al sector público, al derivar pacientes que luego de atenderse en las clínicas curetas correspondientes, serán facturadas al Estado, vaciando recursos, alejando la posibilidad de planificación estratégica y adelgazando su presencia sanitaria, por no hablar de la postergación indefinida de cualquier paradigma de prevención como eje de protección sanitaria.

Carrillo nos enseñó: “el mejor plan de salud es agua corriente y cloacas” y además nos dijo “los virus y las bacterias son pobres causas de enfermedades, al lado de la pobreza, la miseria y la exclusión social”, lo cual implica que esta CUS es sólo un negocio de lucro que brindará a las aseguradoras a futuro, ofrecer servicios complementarios sobre el carnet de pobreza, al cual por unos pocos pesos se le agregarían servicios. Un negocio para las prepagas que montados en el financiamiento solidario, una vez más saquean el ahorro interno genuino para un fin específico, en este caso la salud.

El trabajador aporta además de su cuota en la obra social, monto del cual se descuenta el 10 por ciento para el FSR, sino que aporta el 3% directo para el PAMI, aporte solidario único en mundo de un sistema intergeneracional que sostiene a trabajadores en situación pasiva. Una vez más el Banco Mundial, ante un gobierno complaciente y cómplice, se lanza a los sistemas de lucro privados sobre los ahorros de los argentinos, como fueron las AFJP y siguen siendo las ART, con el objetivo último de constituir un Seguro Nacional de Salud en manos de las aseguradoras y bancos, fortaleciendo el sector financiero, en vez de dar respuestas sanitarias federales, en un país fragmentado, también sanitariamente desde la Constitución Nacional de 1994, que municipalizó los servicios públicos, entre ellos el hospitalario.

Lo que surgirá inmediatamente en la práctica diaria, es el pago por prestación ante una cartilla limitada, que como en Colombia, sólo tiene un menú prestacional, que fija la cantidad de consultas y estudios a realizar anualmente, superado los cuales, se deberá pagar el servicio. Esta iniquidad que lastima el cuerpo social argentino, será financiada encima por los trabajadores activos, que una vez más se ven abandonados por algunos dirigentes, acostumbrados como están a las alfombras del poder, antes que transitar las angustias y dolores sociales de sus afiliados.

Esta política que hoy denuncio, es la misma que ha intentando ser implementada en los períodos neoliberales más duros de los 90 y que fueron abandonados ante la eclosión de la protesta social del 2001, en donde el hospital público fue el único efector que soportó la crisis, abandonado por la industria farmacéutica y los efectores privados, que sin garantías de pago por parte del Estado, abandonaron literalmente a los argentinos, provocando complicaciones y muertes. El Neoliberalismo mata, este plan, la CUS es una muestra más de la voracidad que denuncia Francisco, sobre el capitalismo salvaje que arrasa por el lucro, cualquier concepto solidario, al instalar “la meritocracia”, entonces aquel que pueda pagar, aún hipotecando su futuro, prestaciones médicas tendrá, y el que no, deberá conformarse con el Programa Mínimo y recurrir adonde pueda, para cubrir sus necesidades sanitarias, que siempre son “ineslásticas”, no pueden esperar. Se puede dejar de ir al cine o comer pizza, pero la salud es el bien más preciado del ser humano y su desequilibrio debe ser cubierto por el Estado siempre, porque es constitucionalmente responsable de su mantenimiento.

Como la flexibilización laboral, la reforma previsional, la falacia de la Reparación Histórica, la reforma tributaria, todas medidas que fortalecen a los sectores más ricos y hegemónicos del saqueo nacional, esta medida cuenta con las complicidades legislativas y sindicales necesarias, para ser llevadas a cabo, ante las cuales deberán dar respuesta, ante la historia los protagonistas.