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VIENDO 26/9/17
Opinión

#Opinión

Acerca del bullying y la Convención de Derechos del Niño

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Opinión

BUENOS AIRES, septiembre 26: Juan Martín Morales es abogado especialista en niñez, y en esta columna de opinión publicada en el diario Clarín analiza las responsabilidades de las autoridades en los casos de hostigamiento escolar, popularmente conocidos como bullying.

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Lanzan una campaña de donación de medicamentos para asistir a Bolivia
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BUENOS AIRES, noviembre 20: En medio del golpe de Estado, un grupo de organizaciones pide donar fármacos y otros insumos médicos para abastecer al sistema boliviano de salud, cerca del colapso por los heridos que deja la represión. Los elementos serán trasladados desde La Quiaca al país vecino por organizaciones humanitarias. Los centros asistenciales de ese país están colapsados.
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Brote de sarampión: ya son más de 50 los contagios en todo el país
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BUENOS AIRES, noviembre 19: Las autoridades sanitarias emitieron un nuevo reporte donde adelantaron que se produjeron 55 contagios en lo que va del año, la mayoría en menores de un año sin antecedentes de viajes a zonas con circulación viral, lo que habla de casos autóctonos.

El bullying o acoso escolar es una conducta hostil o persecutoria, física ó psíquica realizada por uno o varios niños en perjuicio de otro. Se caracteriza por ser una conducta cuyo fin es producir un daño, en virtud de la reiteración de la agresión, su regularidad, y una manifiesta asimetría en la relación de poder entre el agresor y el agredido.

Las consecuencias son graves: el niño o adolescente, no sólo resulta avergonzado e intimidado, sino que también le genera perjuicios en los procesos emocionales como en el aprendizaje; en una edad crítica donde esos procesos deberían darse con normalidad y en un contexto saludable para el que crece y se forma.

En este sentido, resulta (en términos generales) que las víctimas del bullying no desean concurrir a la escuela, sufren depresión, el rendimiento escolar decae, conviven con problemas de integración y puede sufrir lesiones o consecuencias más graves, como desear quitársela vida. Y hacerlo.

El instrumento legal más importante que rige en materia de protección de derechos del niño, es sin lugar a dudas la Convención sobre los Derechos del Niño. Su preámbulo nos explica que los niños por su falta de madurez física y mental, necesitan protección y cuidados especiales. Por ello deben recibir la asistencia necesaria para poder asumir plenamente las responsabilidades dentro de su comunidad. Y reconoce que el niño, para el desarrollo armonioso y pleno de su personalidad, debe crecer en el seno de una familia, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión. En dicho prólogo, la Convención considera que el niño debe estar plenamente preparado para una vida independiente en sociedad y ser educado en el espíritu de los ideales de paz, dignidad, tolerancia libertad, igualdad y solidaridad.

El acoso escolar implica la vulneración a los derechos, como ser el derecho a una vida con dignidad, a la igualdad, la libertad, a ser escuchado, a la protección integral, a la educación, a no soportar actos abusivos.

Por eso es importante que el acoso escolar sea detectado y se haga cesar. Para ello se debe contar con el apoyo del establecimiento educativo, incluyendo directivos, gabinete escolar, docentes y padres. La Convención de Derechos del Niño, teje un complejo de derechos y responsabilidades que unen a los niños con el Estado, la familia y la sociedad.

De este complejo se nutre la ley argentina de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, que establece que los organismos del Estado, la familia y la sociedad deben asegurarles a los niños el pleno desarrollo de su personalidad hasta el máximo de sus potencialidades, así como el goce de una vida plena y digna.

Surge de ella la responsabilidad del Estado, la familia y la sociedad de velar por el pleno desarrollo de la personalidad y el goce de vida plena y digna del menor. Entendemos que no son los docentes, ni directivos de un establecimiento educativo quienes acosan al niño. Sin embargo la ley obliga a las autoridades y a los colegios a buscar los medios para evitar que tales conductas se produzcan.

El desafío es generar los espacios dónde aceptar el problema, reflexionar, escuchar, conversar y buscar o construir las opciones que nos permitan llegar a una buena comunicación con los niños, niñas y adolescentes. Identificar sus miedos y emociones. Poner el acento en una comunicación asertiva y volverse creativos, desde el amor, para que ellos crezcan siendo respetuosos del otro y con el otro de la manera más amable, solidaria y sostenible.