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VIENDO 26/9/17
Opinión

#Opinión

Acerca del bullying y la Convención de Derechos del Niño

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Opinión

BUENOS AIRES, septiembre 26: Juan Martín Morales es abogado especialista en niñez, y en esta columna de opinión publicada en el diario Clarín analiza las responsabilidades de las autoridades en los casos de hostigamiento escolar, popularmente conocidos como bullying.

#Sarampión
Crearán un “escudo sanitario” en la triple frontera para evitar la propagación del sarampión
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BUENOS AIRES, septiembre 16: El país, junto a Brasil y Paraguay, iniciarán hoy una campaña de vacunación para frenar la posible circulación viral en la zona. También aplicarán dosis contra fiebre amarilla. El fin de semana se confirmaron tres nuevos casos, y ya son 10 los registrados este año.
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Google retirará anuncios sobre técnicas médicas que no tengan aval
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BUENOS AIRES, septiembre 13: El buscador de Internet prohibirá la publicidad que venden tratamientos que no tienen una base biomédica o científica establecida. Buscan evitar los engaños y los mensajes falsos.

El bullying o acoso escolar es una conducta hostil o persecutoria, física ó psíquica realizada por uno o varios niños en perjuicio de otro. Se caracteriza por ser una conducta cuyo fin es producir un daño, en virtud de la reiteración de la agresión, su regularidad, y una manifiesta asimetría en la relación de poder entre el agresor y el agredido.

Las consecuencias son graves: el niño o adolescente, no sólo resulta avergonzado e intimidado, sino que también le genera perjuicios en los procesos emocionales como en el aprendizaje; en una edad crítica donde esos procesos deberían darse con normalidad y en un contexto saludable para el que crece y se forma.

En este sentido, resulta (en términos generales) que las víctimas del bullying no desean concurrir a la escuela, sufren depresión, el rendimiento escolar decae, conviven con problemas de integración y puede sufrir lesiones o consecuencias más graves, como desear quitársela vida. Y hacerlo.

El instrumento legal más importante que rige en materia de protección de derechos del niño, es sin lugar a dudas la Convención sobre los Derechos del Niño. Su preámbulo nos explica que los niños por su falta de madurez física y mental, necesitan protección y cuidados especiales. Por ello deben recibir la asistencia necesaria para poder asumir plenamente las responsabilidades dentro de su comunidad. Y reconoce que el niño, para el desarrollo armonioso y pleno de su personalidad, debe crecer en el seno de una familia, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión. En dicho prólogo, la Convención considera que el niño debe estar plenamente preparado para una vida independiente en sociedad y ser educado en el espíritu de los ideales de paz, dignidad, tolerancia libertad, igualdad y solidaridad.

El acoso escolar implica la vulneración a los derechos, como ser el derecho a una vida con dignidad, a la igualdad, la libertad, a ser escuchado, a la protección integral, a la educación, a no soportar actos abusivos.

Por eso es importante que el acoso escolar sea detectado y se haga cesar. Para ello se debe contar con el apoyo del establecimiento educativo, incluyendo directivos, gabinete escolar, docentes y padres. La Convención de Derechos del Niño, teje un complejo de derechos y responsabilidades que unen a los niños con el Estado, la familia y la sociedad.

De este complejo se nutre la ley argentina de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, que establece que los organismos del Estado, la familia y la sociedad deben asegurarles a los niños el pleno desarrollo de su personalidad hasta el máximo de sus potencialidades, así como el goce de una vida plena y digna.

Surge de ella la responsabilidad del Estado, la familia y la sociedad de velar por el pleno desarrollo de la personalidad y el goce de vida plena y digna del menor. Entendemos que no son los docentes, ni directivos de un establecimiento educativo quienes acosan al niño. Sin embargo la ley obliga a las autoridades y a los colegios a buscar los medios para evitar que tales conductas se produzcan.

El desafío es generar los espacios dónde aceptar el problema, reflexionar, escuchar, conversar y buscar o construir las opciones que nos permitan llegar a una buena comunicación con los niños, niñas y adolescentes. Identificar sus miedos y emociones. Poner el acento en una comunicación asertiva y volverse creativos, desde el amor, para que ellos crezcan siendo respetuosos del otro y con el otro de la manera más amable, solidaria y sostenible.