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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 28/9/16

#Pasteur

Un día como hoy en la ciencia…

Pasteur

Un 28 de septiembre pero de 1895 fallecía el químico y bacteriólogo francés Louis Pasteur quién creó la primera vacuna antirrábica. En su homenaje, hoy se celebra el Día Mundial de la Rabia.

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E

l Día Mundial contra la Rabia se celebra cada año para aumentar la concienciación sobre la prevención de esta horrible enfermedad y destacar los progresos hechos en la lucha contra ella.

Hoy día, las vacunas seguras y eficaces para los animales y las personas son uno de los instrumentos más importantes para acabar con las muertes humanas por esta enfermedad, y la concienciación es el impulsor clave del éxito de la participación de las comunidades en la prevención eficaz de la rabia.

El tema para este año es Rabia: Educar. Vacunar. Eliminar. que destaca las dos medidas cruciales que las comunidades pueden adoptar para prevenir la enfermedad y refleja la meta mundial de acabar para 2030 con las muertes humanas por la rabia transmitida por los perros.

Louis Pasteur (Dole, Francia el 27 de diciembre de 1822 - Marnes-la-Coquette, Francia el 28 de septiembre de 1895) se encontraba buscando la vacuna contra la rabia. De tener éxito, ello supondría la culminación de su brillante trayectoria profesional. Pero la vacuna seguía dándole la espalda, y en la primavera de 1884 se concentró en su trabajo en el bosque de Meudon, cerca de París, donde tenía 50 perros rabiosos enjaulados. Allí inició Pasteur una serie de experimentos que transformarían la medicina.

Pasteur había estado inoculando a conejos saliva y masa encefálica de perros y seres humanos infectados, desde que comenzara sus investigaciones en 1881. Posteriormente, en el otoño de 1884, puso a secar fragmentos de la médula espinal de los conejos infectados en unos frascos que contenían potasa cáustica. A continuación inyectó a unos animales de laboratorio una emulsión de la sustancia seca, que amortiguó considerablemente la enfermedad. Más adelante descubrió que ese tejido cerebral emulsionado era en sí mismo una vacuna que podía salvar la vida de las víctimas de mordedura que todavía no habían desarrollado los síntomas. La oportunidad de demostrar su teoría en público le llegó en julio de 1885, cuando un pastor de nueve años llamado Joseph Meister llegó con su madre a la clínica de Pasteur en París. Joseph había sido atacado brutalmente por un perro rabioso en un pueblo de Alsacia, y sus piernas, muslos y manos presentaban numerosas mordeduras profundas. Horrorizado por las heridas, Pasteur inoculó a Joseph la nueva vacuna, preparada a partir de los tejidos espinales de un conejo que acababa de morir de rabia.

Pasteur buscó alojamiento a los Meister y sometió a Joseph a un tratamiento de una inyección diaria durante dos semanas, reforzando la vacuna en cada ocasión. Todos los días, recordaba Pasteur más tarde, temía escuchar que había sucedido lo peor, y que el pequeño Joseph había muerto. Pero, transcurridas las dos semanas, Joseph se recuperó por completo, y Pasteur fue aclamado como su salvador.