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Los 10 hitos que revolucionan la neurociencia: las neuronas al desnudo

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BUENOS AIRES: Los científicos lograron en la última década avanzar sobre enfermedades del cerebro. El ACV, el Alzheimer y el Parkinson están acorralados. Los pasos que se vienen en materia de investigación y terapia. Por Jorge Repiso. Revista Veintitrés, miércoles 10 de julio de 2013.

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Los logros de la ciencia no son tan visibles ni tienen tanta prensa. Basta con detenerse un instante y averiguar, para ver, en qué andan los hombres obsesionados por explorar territorios que tan poco conocemos. Ellos también reconocen que sumergirse en el funcionamiento del cerebro humano es un misterio apasionante, dentro de tanto avance científico. En las últimas tres décadas y por mérito de la tecnología, las terapias y los fármacos, ciertas enfermedades comenzaron a ser acorraladas, aunque no vencidas. El doctor Fernando Cáceres, director general del Instituto de Neurociencias Buenos Aires (Ineba), organizó unas jornadas con motivo del décimo aniversario de la institución. Para ese fin invitó al país a personalidades del mundo de la neurología para debatir y dar a conocer los descubrimientos que sucedieron en la última década. “10 hitos en neurociencias en 10 años” fue tema de una de las mesas redondas, y el disparador de esta nota.

“Es una cifra icónica, que coincide con el aniversario de nuestro instituto, que une la neurología y la psiquiatría como método de trabajo”, explica Cáceres, y la charla comienza con una enfermedad que no figura en la lista, pero de la que es imposible escapar: el accidente cerebrovascular.

“Hoy las noticias son buenas porque si las cosas se hacen bien, es una de las pocas patologías que se pueden prevenir. Hay que controlar los factores prevenibles, donde no entra la edad ni el sexo –el hombre es quien más lo padece– ni la predisposición genética. El ACV llega con facilidad si se es diabético, si se tiene colesterol alto, o se tiene algún problema en la sangre. Si se hace actividad física, se cuida la presión, se come con poca sal, sano y sin grasas trans, no se fuma y no se tiene sobrepeso, las posibilidades de tenerlo son bajas”.

–¿Qué participación tienen los científicos argentinos en los avances? –Los premios Nobel de Medicina John Gurdon y Shinya Yamanaka por medio de la ingeniería genética establecieron las bases para reprogramar células adultas en células madre. Lo que hoy hace en el país un equipo científico de la Fundación Leloir es trabajar en la obtención de células a partir de los fibroblastos (células del tejido conectivo), con el objetivo de fabricar neuronas que produzcan dopamina para curar la enfermedad de Parkinson. En resumen, es la aplicación de aquellos Nobel a una rama de la neurociencia. Se está todavía en proceso de obtener las neuronas, que están en cultivo. Si le saco a un paciente con Parkinson una célula con fibroblasto y la transformo en una neurona, la cultivo y la instalo para que empiece a producir dopamina. Si la pregunta es si se pueden producir neuronas, la respuesta es sí y lo hacemos aquí, en la Argentina. Lo hacemos nosotros junto al Conicet.

–¿De qué otros avances se puede hablar? –En neuroimágenes. Uno ve las formas que tenemos de estudiar el cerebro y realmente estamos muy avanzados. No sólo se puede ver la estructura tridimensional del cerebro, sino que también ahora se puede mapear lo anatómico con lo funcional. Si antes veíamos las neuronas que se activan cuando están involucradas en un movimiento, también se puede llegar a una imagen total del “cable” que va desde el cerebro hasta un miembro en movimiento y encima, en colores. Tenemos esos equipos en el país y esto hace a la investigación más concreta y apasionante.

Los últimos diez años fueron clave para la instalación definitiva de ciertos adelantos y prácticas médicas. Entre ellas se puede mencionar la internación para la externación, que deja de lado la reclusión como forma de curación para que la internación temporal sea productiva y no aislante del individuo. La psicofarmacología mostró una evolución enorme desde la comercialización de los primeros antipsicóticos hasta los actuales estabilizadores de ánimo, haciendo selectivos los tratamientos.

–¿Continúa siendo tan misterioso el cerebro humano? –Recién estamos mojando los tobillos, en las orillas de ese mar que veíamos desde lejos. Pensemos que el conocimiento de las neurociencias comenzó con el estudio de las enfermedades: se moría una persona y se le abría la cabeza para saber por qué no hablaba. Después vinieron los que afirmaban que el cerebro funcionaba todo junto, sin áreas específicas, pero hoy se sabe que es el órgano más plástico que existe.

–¿La neuroplasticidad es también un hito? –Podría estar entre los primeros de una lista de mil, porque es el más importante debido a que se empezó a entender recién en la década de los ’90. Se descubrió que encontrar el área que daña el lenguaje no significa que se corresponda al habla. Tal plasticidad demuestra que el órgano es cambiante si bien una neurona está diagramada genéticamente. Existe un experimento en el que yo muevo repetidamente el dedo pulgar hacia abajo mediante un estimulo con descargas magnéticas a las neuronas. Y si yo hago voluntariamente el movimiento contrario durante quince minutos, paro y vuelvo a disparar descargas, el dedo va a moverse hacia arriba. Un experimento que a simple vista parece tonto, pero que abrió todo un especto y borró con el famoso mito de neurona muerta, vía muerta. Lo creó Leonardo Cohen, un argentino que vive en los Estados Unidos.

–¿Puede explicar qué es la reserva cognitiva? –Aquí entra en juego la neuroplasticidad. Si se utiliza la cabeza, se estudia y trabaja, podrá verse la importancia clínica que tiene la reserva. Usted va a haber abierto otros circuitos después de adquirir conocimientos en esta entrevista. Las abuelas decían que no debían estudiar, que ya no estaban en edad de aprender, cuando paradójicamente es cuando más se debe aprender. El beneficio es una vida sana, además de prevenir una demencia que pueda aparecer. Se hizo un estudio en un convento de monjas que fueron muriendo y se llegó a una conclusión: había monjas que se murieron en perfecto estado conductivo, intelectualmente perfectas, y cuando les abrieron los cerebros estaban llenos de ovillos de amiloides, una sustancia nociva. Uno puede estar predispuesto genéticamente a acumular y a tener Alzheimer histopatológico avanzado, pero en el caso de las monjas se comprobó que murieron por otras causas.

Al ser la salud mental un campo diferente que el de las demás enfermedades orgánicas, debe abordarse de maneras diferentes. Las llamadas capacidades no desarrolladas apuntan a habilitar antes de rehabilitar funciones en casos como el ACV. El estudio de las neurociencias actuales descarta la separación entre psiquiatría y neurología por considerarla un error que conlleva muchos otros errores en el diagnóstico y tratamiento. El fundamentalismo nosológico está descartado por ser considerado clasificatorio y “encasillador” de enfermedades, lo que hace más difícil el trabajo de dolencias emocionales no patológicas.

–En la lista hay un ítem llamado “sistema de recompensa”. –Es otro de los circuitos recientemente descubiertos, aunque en realidad es un comportamiento ancestral y funciona en los animales a través del incentivo de búsqueda de necesidades como la comida y el sexo. Cuando se encuentra lo buscado se libera una cantidad de dopamina que es el neurotransmisor de la recompensa. Lo interesante es que ese circuito tiene relación directa con las adicciones, a las que podemos investigar y evaluar con más certeza.

–¿La esclerosis múltiple tiene curación? –De todas las enfermedades neurológicas fue la que más avances tuvo, al punto de que hasta el diagnóstico cambió. Afecta a gente joven y afecta en lo físico, cognitiva y conductualmente. Recién hace veinte años salió la primera droga inyectable y años más tarde apareció la endovenosa. En la última década, la administración de fármacos comenzó a hacerse por vía oral y es un tratamiento que no hay que abandonar porque la enfermedad ataca en cualquier momento.

–¿Podemos afirmar que los avances más importantes en la neurociencia se dieron en los últimos años? –Se incrementó exponencialmente. Los cambios más importantes comenzaron a fines de los ’80 y estallaron en los ’90. Estamos llenos de ventajas aunque con algunas contras. Ahora todo es “neuro”, y se utiliza esa palabra para cualquier rubro. Se escucha decir “neuromarketing”, “neuroliteratura”, “neuropsicología”, porque parce ser que queda bien. Hay que ir con cautela, ya que creo que se vienen tiempos muy interesantes en avances genéticos y, al parecer, terapias y drogas nuevas para estas enfermedades. Creo que en el futuro se va a adelantar en la batalla contra las demencias. Los avances no se dieron sólo en las patologías, sino también en entender cómo funciona nuestro cerebro. Entendiéndolo surgen pistas y vías para comprender algunas enfermedades.

Los avances en la neurociencia

1. Neuroplasticidad adaptativa. El cerebro es el órgano más “plástico” que hay, esto favorece las estrategias de rehabilitación neurológica.

2. Más allá del dualismo mente-cuerpo. La dualidad es falsa. Se sabe que los abordajes son integrales.

3. Sistema de recompensa. Funciona con mensajeros químicos y el más conocido es la dopamina. Abrió el campo de la investigación del mecanismo de las adicciones.

4. Capacidades no desarrolladas. Se habla más de habilitar capacidades que de rehabilitar funciones. Es efectivo para tratar secuelas de un ACV.

5. Neuroimágenes. Técnicas que permiten avanzar en el campo de la patología y en el entendimiento del funcionamiento del cerebro normal.

6. Internación para la externación. Terminar con el concepto de manicomio, integrando a la sociedad al paciente con una enfermedad mental.

7. Reserva cognitiva. Este descubrimiento trajo un aporte, ya que un cerebro entrenado demorará un eventual inicio de demencia.

14. Psicofarmacología. Los “estabilizadores del ánimo” y los nuevos antidepresivos abren un espectro para manejar las alteraciones mentales.

9. Células madre y cerebro. Científicos argentinos están investigando en este campo y tienen algunas respuestas.

10. Fundamentalismo nosológico. La nomenclatura de enfermedades tiene sus riesgos, especialmente en el campo de la salud mental.