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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 15/6/15
MiradaProfesional

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La Argentina y el control de medicamentos por trazabilidad: Un país raro que “se rasca donde no pica” ADJUNTO

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Mientras que las farmacias son presionadas para aplicar el sistema de trazabilidad, pese a los reparos puestos por los profesionales, la venta online sigue proliferando. Más allá de algunos avances, las autoridades no logran frenar este flagelo, pero son implacables con los mostradores de farmacias, el lugar más controlado del país. Extraña doble moral para un sistema sanitario sin sentido común.

#Opinión
¿Por qué ya no se puede comprar paracetamol sin receta en España?
ADJUNTO
BUENOS AIRES, agosto 23: Francisco Navarrete Rueda, profesor de la Universidad Miguel Hernández, explica por qué en ese país se decidió ajustar la venta de ese medicamento, que según el columnista es muy seguro, debe ser consumido de forma responsable.
#VentaOnline
Farmacéuticos de España celebran el combate de la venta online de fármacos
ADJUNTO
MADRID, agosto 20: Desde el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos destacaron las medidas de las autoridades sanitarias que investigarán páginas web y aplicaciones que venden productos de farmacia y que infringen la ley local.

Les propongo un ejercicio práctico. En su computadora, ingrese a un buscador, el que quiera. Escriba “oferta de medicamentos”, y revise los resultados. ¿Usted ve lo mismo que yo? Seguro que sí.

No menos de la mitad de los resultados sugeridos tienen que ver con avisos de venta de fármacos, ofrecidos sin mayores controles desde “pseudo farmacias virtuales” o páginas de compra y venta. Incluso, el nuevo fenómeno del comercio online argentino Groupon tiene sus anuncios destacados, con productos de todo tipo con descuentos sustanciales. Así, al alcance de todos, la venta ilegal de medicamentos convive con todos nosotros. Pese a los anuncios de las autoridades contra esta actividad, siguen proliferando los sitios web que violan la ley y ponen en peligro a miles –por qué no millones –de personas. Como paradoja irónica de un país contradictorio, los controles en farmacias siguen aumentando, incluyendo un sistema de trazabilidad que por minucioso promete ser un verdadero problema para el acceso a los fármacos. Ambos sinsentidos configuran una realidad deforme, donde el sentido común brilla por su ausencia y los únicos perjudicados son los pacientes.

La oferta de medicamentos por Internet sigue proliferando, pese a que la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) insista con las disposiciones que prohíben esta actividad. En Mercado Libre, el más popular de los sitios de compra-venta del país, esta tendencia se comprueba fácilmente. Los muchos medicamentos que allí se pueden encontrar violan cualquiera de las normas aprobadas por la autoridad sanitaria, y si bien es difícil abarcar la inmensa cantidad de páginas circulantes, no se ve una voluntad concreta de frenar esta tendencia.

Desde este espacio se celebró cuando en marzo del año pasado la ANMAT firmó con la página de ofertas un convenio para combatir la venta ilegal de medicamentos, una medida necesaria para hacer cumplir la disposición que prohíbe la oferta online de fármacos. Incluso se saludó que a diciembre del 2012, gracias a este convenio de cooperación, 370 avisos “considerados como publicidad engañosa o correspondientes a medicamentos y productos médicos ilegítimos” fueran dados de baja. Pero está claro que no alcanza. Con la gran cantidad de oferta que hay, 370 avisos eliminados parecen una “aspirina para un moribundo” (perdón lector por el lugar común).

Esta semana, la ANMAT informó que retiró del mercado un producto para adelgazar, que se ofrecía por Internet, fue prohibido y retirado del mercado, incluyendo el online. Se trata del fármaco Redotex, un medicamento para perder de peso, que prometía perder 10 kilos en un mes como meta máxima. Lo extraño de la medida es que se lo retiró por no contar con autorización sanitaria, y no por el hecho de violar la ley de venta exclusiva en farmacias. Es decir, que era ilegal por donde se lo mire. Una medida ejemplar, pero que no resuelve el problema de fondo, la proliferación de estas ofertas.

Cuando nos topamos con estas noticias, pensamos: Qué es necesario para “patear el tablero” y empezar a aplicar medidas sensatas, efectivas y firmes que garanticen la calidad de los medicamentos que consumen los argentinos. Así sucede en países que se encuentran ante fallas en la seguridad, y reaccionan a tiempo. El caso francés es emblemático. Cuando se confirmaron las muertes por Mediator, un medicamento para la diabetes que se supone mató a miles de franceses, el gobierno galo reformó de raíz la legislación sanitaria, reformó los organismos de control y enjuició al responsable del laboratorio productor. Algo similar ocurrió esta misma semana en China, cuyo gobierno lanzó una campaña de control sobre la industria farmacéutica luego de que se denunciara a la multinacional Glaxo por supuestos sobornos. Reaccionan a tiempo ante una amenaza, algo muy distinto a lo que sucede en argentina, donde “se rasca donde no pica”, para usar un término bien criollo.

Da la sensación que pese a la buena voluntad –que creemos que existe entre las autoridades sanitarias –no hay reacciones concretas cuando el sistema de control falla o muestra una grieta. La ausencia de una política nacional en materia de medicamentos puede tener efectos muy negativos. No sólo hacen falta las normas, sino lograr su complimiento. Una muy buena ley que no puede aplicarse en la práctica es como una mala ley. Esta es la base de las dudas y quejas de los farmacéuticos a la hora de analizar la implementación del flamante Sistema Nacional de Trazabilidad, una iniciativa interesante pero que nunca tuvo en cuenta la realidad de los mostradores. Una medida idealista que no pasa por el tamiz de lo posible.

Desde hace varios meses, los farmacéuticos alertan del colapso al que se enfrentan si se termina de aplicar, en especial la tercera etapa. Lejos de esto, los inspectores y funcionarios de la ANMAT recorren las provincias para fomentar el sistema, lejos de las quejas de los principales involucrados en la materia, que incluso a través de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) le enviaron una carta a fines de junio al interventor de la entidad Carlos Chiale, donde presentó los argumentos para posponer la norma. Lejos de dar respuesta, se avanza sin consentimiento.

Esta claro que en la actitud de la ANMAT y el ministerio de Salud nacional, la solución no está cerca. Imponer más y más controles a las farmacias el lugar más noble y de resguardo de medicamentos del sistema –que en la provincia de Buenos Aires deben padecer las propias inspecciones internas que la gestión colegial bonaerense alegremente impuso –para mostrar “gestión sanitaria” es cuanto menos engañoso. Mientras esto sucede, las ofertas de medicamentos en Internet se multiplican, de la mano de un mercado ilegal internacional y nacional que no tiene límites. El ejemplo es la oferta en Mercado Libre, que pese a los acuerdos firmados con ANMAT se repiten, y si la entidad no denuncia (la que se hizo por el medicamento para adelgazar Redotex es la primera del año que se conoce) las ofertas siguen circulando como si nada..

El Estado debe entender que un sistema de la complejidad que el de la trazabilidad debe apoyarse en el consenso y en el convencimiento, y tener en cuenta la realidad de la farmacia, atestada por los problemas de siempre (rentabilidad a la cabeza) y que no puede ponerse a disposición de una nueva metodología que no lo beneficia. Porque como contrapartida percibe que pese a las declaraciones a nadie le importa ese mercado negro que no sólo es un peligro para la salud, sino que daña la economía de un sector muy castigado. El operativo internacional Pangea secuestró millones de fármacos en todo el mundo, un golpe al contrabando que llegó a la Argentina. En esa movida la AFIP secuestró varios cargamentos de fármacos ilegales. Por presión internacional, bajo el comando de Interpol. Antes y después, las aduanas argentinas nunca alcanzan un control efectivo.

Como sucedió en Francia o China, estos eventos deben acercarnos a una política integral de medicamentos, basado en el acceso universal y seguro a los fármacos, garantizado en forma EXPEDITIVA, PRÁCTICA, SIN BUROCRACIAS, SIN TRABAJAR GRATIS PARA LOS DUEÑOS DEL SISTEMA DE TRAZABILIDAD, DEJANDO AL DESCUBIERTO A LOS QUE VENDEN ESPEJITOS DE COLORES SOBRE BONDADES QUE NUNCA SE PODRÁN EFECTIVIZAR POR INVIABLES. Las farmacias y los profesionales farmacéuticos siempre estamos en la primera línea de todo control. EL MOSTRADOR DE LA FARMACIA ES LA ÚLTIMA FRONTERA DE UN MEDICAMENTO ANTES DE SER EMPLEADO POR LOS PACIENTES. LO SABEMOS Y SE NOS VA LA VIDA EN ESO.

Sino, si no entendemos estas premisas, nos estaremos entregando a un sistema "de primer mundo en una realidad de tercero", cuanto menos. Como esos políticos que reparten plasmas de TV en zonas sin agua potable ni cloacas. Así de triste, así de inútil. Así de curioso.

Farm. Néstor Caprov Editor MIRADA PROFESIONAL