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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 15/6/15
NéstorCaprov

#NéstorCaprov

Los dirigentes que merecemos o que más se nos parecen.

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NéstorCaprov

A usted colega lector que tiene que elegir en las próximas elecciones farmacéuticas. Flor de responsabilidad y lío que se le presentará en un tiempito corto.

#Opinión
El Instituto Tomás Perón y su contribución al acceso a medicamentos
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BUENOS AIRES, septiembre 11: Daniel Godoy, director del Instituto de Estudios en Salud de ATE, describe en esta primera entrega la realidad de la producción pública de medicamentos en la Provincia, y el deterioro de la actividad.
#Suicidios
Día Mundial para la Prevención del Suicidio: el compromiso es clave
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BUENOS AIRES, septiembre 9: Maureen Birmingham, representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en la Argentina recuerda los ejes de esta fecha, que se eligió para concientizar a nivel mundial que el suicidio, considerado uno de los mayores problemas de salud pública a nivel mundial.

La afirmación -con raíz en la idea política de que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen -es ideal para empezar a pensar las futuras elecciones en el sector. Y si a alguien la idea le parece chocante, le ofrecemos una fácil comprobación. Pregúntese si usted sabe quién es el presidente de su colegio filial, el tesorero o aún más difícil: el nombre del 1er vocal del colega que todos los días va al colegio de su partido a hacerse cargo de las cosas de la profesión a nivel local. Pregúntese cuál es la opinión de estos (si los conoce) sobre la concentración del mercado de los medicamentos, del papel que juega la cadena Farmacity, de la nula presencia de los farmacéuticos profesionales en la red sanitaria provincial, de la presión distorsiva de los impuestos que tributan las farmacias, de la cantidad de puntos de rentabilidad que se pierden en las grandes ciudades en los contratos con las prepagas mas importantes, de la vulnerabilidad que tienen los farmacéuticos sin farmacia propia en cuanto a salarios y exposición frente a las leyes que regulan el ejercicio profesional y comercial.

Si las respuestas son negativas, estamos ante un típico caso de negación sin participación. Hoy más que nunca no se les puede pedir a los dirigentes que sean mejores que sus representados, que vayan por todas las batallas sin una base movilizada o por lo menos entendida de por dónde se empieza a reconstruir las cuestiones elementales de reivindicación profesional. No hay logro colectivo sin compromiso individual. Ya a principios del siglo pasado, el pensador español José Ortega y Gasset llamaba a este hombre inmóvil como “hombre-masa”, cuya vida carece de proyectos y va a la deriva. “La vida humana, por su naturaleza propia, tiene que estar puesta a algo, a una empresa gloriosa o humilde, a un destino ilustre o trivial”, decía Ortega. Participar, hacerse cargo de nuestro destino.

En esta época más que nunca debe acabarse con la idea de que la culpa toda recae en la dirigencia que nos representa mal, porque en realidad ellos nos representan como pueden o como saben, ni más ni menos, y esto los hace parecer en mucho, a todos los farmacéuticos expectadores que injusta o justificadamente los criticamos. Hay que terminar con la idea del farmacéutico aislado, sacarlo de la isla y avanzar para desactivar los mecanismos que hacen que los problemas se eternicen en el tiempo y se vuelvan a repetir. Una y otra vez. Sin poder zafar de la coyuntura.

Ya lo dijimos: las elecciones de julio son una oportunidad para hacer un ejercicio intelectual. Sí, querido lector, así como lo lee. No hay que desaprovechar una chance histórica para discutir ideas, porque se vive la premura por definir un nuevo presidente, y hay que discutir colectivamente cuál es el rumbo a seguir. Es hora de marchar por las asignaturas pendientes de nuestra profesión.

¿Última generación de farmacéuticos independientes?

Tal vez esté tapado por la cordillera de Los Andes, pero el ejemplo negativo del mercado farmacéutico de Chile debería llamarnos a la reflexión. Casi nadie reflejó una noticia que sacudió al país trasandino: las tres cadenas más importantes del sector, Ahumada, Salcobrand y Cruz Verde, admitieron una millonaria pelea en los precios de medicamentos. Las tres cadenas, que representan el 93 por ciento del mercado, estan tratando vanamente por acordar la suba de unos 200 productos, lo que generó una estafa millonaria que indigna al estado, que pauperiza, aún más, a las pocas farmacias independientes y que puso en discusión el modelo que impera en estos días. El del libre albedrío.

En nuestro país, en vez de desmarcarnos de este modelo perverso tomamos medidas que recuerdan los comienzos de este camino que inició el sector chileno y que terminó en este verdadero escándalo. Allí, los farmacéuticos independientes fueron cayendo uno a uno sin que nadie levante la voz, y hoy apenas representan el 7 por ciento del mercado. Aquí, sin mirar el (mal) ejemplo chileno, seguimos profundizando la concentración, un “arma de destrucción masiva” que va en camino de terminar con el sector independiente.

¿Y qué hacemos: los votamos o los botamos?

Los griegos definieron en su momento a la comedia como el “drama que se reproduce en un segundo tiempo”, lo que demuestra que cualquier actividad humana es plausible de distorsionarse al punto de volverse contraproducente a sus orígenes. Incluso votar, acto supremo de la democracia, donde la decisión de uno es el camino de todos. En estos momentos, lo que se necesita es la participación activa en el debate sobre cuál es el camino para abordar la problemáticas del sector. Problemáticas que van desde la mejora de la relación con el Estado, con las agencias de medicamentos, con el IOMA o el PAMI, incluso la construcción de una relación adulta con la industria de los medicamentos, hasta las temáticas de concentración, franquicias o las leyes nacionales postergadas, deben ser abordadas por todos para lograr una solución para todos.

Por eso el dilema: votar o botar. Siempre hay dos alternativas, dos direcciones. Hoy podemos darle a la dirigencia patadas en el traste hasta que se vayan, o darles el voto de confianza porque creemos que se puede imponer los mecanismos para por lo menos, detener la sangría que sufre la profesión en estos días. Otra vez está en nuestras manos.

El “descompromiso”, la elección en blanco, la indiferencia escéptica; son la mejor salida para el campeonato nacional del “chiquitaje” y el dejar en el saber de pocos lo que debemos hacer cada uno de los farmacéuticos bonaerense el próximo julio en las Elecciones de Autoridades Colegiadas.

La sensación que da, para quien escribe estas reprochables lineas, es que cada colega todavía esta mirando la cuestión en el corto plazo. Si algo no enseñó la crisis de 2001 es que pese a ser un mercado inelástico, los efectos de la debacle económica pueden alcanzar a los medicamentos en cualquier momento. Hoy los efectos de la crisis mundial no son tan severos o no repercuten todavía, en las cajas registradoras de nuestras farmacias, pero nadie puede asegurar que el tiempo no empeorará la situación. Que de dejarlo todo como esta, no sea la invitación al mismísimo carajo.

Por eso la pregunta inicial. Votar o botar. La primera es una acción de anticipo, de elección ante lo que vendrá. Un acto positivo. La segunda es una forma de resignación, de negación, de querer enmendar un error que ya generó su daño. La elección es suya querido lector. Nosotros queremos votar a favor de alguna de las listas. Antes, por supuesto, queremos escuchar la propuestas.

Néstor Caprov