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VIENDO 15/6/15
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La ciencia contra la estupidez

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ESTADOS UNIDOS, noviembre 12: Una investigación científica realizada por profesionales de la Universidad John Hopkins y de la Universidad de Nebraska afirman haber logrado identificar el virus de la estupidez. Se ubica en la garganta y afecta el coeficiente intelectual de las personas.

#Opinión
La importancia de la salud preventiva: hay que vacunarse para prevenir la meningitis
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BUENBOS AIRES, octubre 21: Ante el anuncio que el refuerzo de esa vacuna que se aplica a los 11 años volverá a estar disponible, Mónica Aranda, coordinadora académica de la Licenciatura en Gestión de Servicios de Salud en UADE, escribe esta columna en el portal Bienestar de TN sobre la importancia de la noticia.
#SaludenCrisis
Ex ministro de Salud dijo que los problemas de insumos responden a “la falta de operatividad”
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BUENOS AIRES, octubre 22: Daniel Gollan, último responsable de Salud del anterior gobierno, cargó contra la situación del sistema sanitario, y explicó porque se generan problemas de abastecimientos de medicamentos y vacunas. La situación los jubilados “es de franco deterioro”.

"Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro. ", solía repetir Albert Einstein. Quizás impulsados por esta premisa, un grupo de investigadores norteamericanos se decidió a estudiar el tema y lo que encontraron resulta sorprendente.

Los científicos encontraron un "virus de la estupidez" en la garganta de personas sanas. El 44% de las personas que dieron positivo al virus se desempeñaron de 7 a 9% más abajo en exámenes de coeficiente intelectual que mide capacidad de atención y que tan fácil se procesa información visual.

De manera sorpresiva, cuando los investigadores de Nebraska inyectaron el virus en ratones de laboratorio, estos comenzaron a equivocarse en los laberintos, se mostraron desconcertados con sus juguetes nuevos y no encontraban nuevas salidas puestas en sus jaulas. Actuaron, en resumidas cuentas, un poco más estúpidos que el ratón promedio. Según el investigador y Doctor Robert Yolken, "este es un ejemplo que muestra que los microorganismos inofensivos pueden afectar nuestras conductas y el aprendizaje".

Aunque existen otros expertos que se muestran escépticos sobre este estudio, también están de acuerdo en que aún no conocemos las implicaciones de los virus en un organismo lleno de células.