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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 15/6/15

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Inspecciones si, ¿PAMI NO?

FICCIÓN: El universo esta lleno de absurdos. Tu y yo lector, acaso, somos carne misma de un absurdo insuperable. No quiero ser calificado de "moderado" a esta altura del partido. Pero, permítame el sinceramiento: nuestra profesión, el laburo que todos los día hacemos, la gente con la que todos los días interactuamos; se parecen mucho a una tragicómica serie de enredos. Como esta nota que queremos compartir con usted. (lo hemos logrado una vez más, es viernes)

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En Chile, cadeneras no publican precios de fármacos
ADJUNTO
SANTIAGO: Así lo asegura una entidad de defensa de los derechos de consumidores. En ese país, rige una ley que obliga a las cadeneras a publicar los precios vigentes de los medicamentos. Dicen que pese a las violaciones se avanza en el cumplimiento de la normativa vigente.
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El Congreso quiere conocer actuales controles de remedios
ADJUNTO
BUENOS AIRES: Un diputado nacional presentó un proyecto para citar a funcionarios del ANMAT para que den explicaciones en distintas comisiones. Quieren saber cómo se controla el tráfico de medicamentos adulterados o falsos. El objetivo es adaptar la actual legislación para hacerla más dura con esta actividad ilícita.

Estimado lector: usted sabe de sobra que la vida se encuentra repleta de infinitos absurdos. En cada cuadra, a cada paso, uno puede chocar con un absurdo que - sin previo aviso – nos interpela y pone a prueba nuestro temple.

No es fácil escapar del absurdo: está en todos lados. Es un ente omnipotente, valga la casi- redundancia. Hoy amanecí, desayuné, y ya de movida me encontré un gato adentro de mi casa. Yo no tengo gatos, pero el tipo se metió por algún lado y ahí estaba, mirándome, como si yo tuviera la respuesta de algo. Prendí la computadora, abrí algunos sitios de noticias y ahí estaban ellos – todos prolijamente empaquetados – para nuestro disfrute. Encendí el televisor y el noticiero local hablaba del nacimiento de una jirafa en Hong Kong.

Ya amanecido y desayunado me dispuse a ir a mi lugar de trabajo. Todos los días, desde hace 22 años, soy el segundo en llegar a la farmacia. Llegué unos minutos tarde esta ocasión, y para mi sorpresa me encontré con una horda de inspectores analizando cada centímetro del local, en búsqueda de no sé bien que. Los consulto y los muchachos me entregaban papeles entre balbuceos. ¨Como nos cuidan¨, pensé para adentro.

Luego mi auxiliar me comentó que se trataba de una inspección para educarnos. Ahí entendí todo. Nos había tocado. En ese momento se me ocurrió preguntar a ver si alguien sabía algo del PAMI. Consulte inspector por inspector. Nada. ¨Sería espectacular que desde el Colegio pongan el mismo énfasis que ponen en mandar inspecciones y formular leyes con cuerpos de inspectores in-situ; para cobrar PAMI¨ pensé, otra vez para adentro. Mientras tanto, como otro absurdo más, los medicamentos se venden en cualquier lado.

Terminó la jornada laboral y volví a casa. Me tiré en el sillón, me puse cómodo, y saqué un libro de la biblioteca, al azar, para ver de qué iba mi suerte. ¨El mito de Sisifo, Albert Camus¨ decía la tapa. En una de sus páginas se podía leer: “El absurdo quiere decir es imposible, pero también es contradictorio; ...La absurdidad será tanto más grande cuanto mayor sea la diferencia entre los términos de una comparación. Hay casamientos, desafíos, rencores, silencios, guerras y paces absurdos. En cada uno de estos casos lo absurdo nace de una comparación…”. Es decir, el absurdo “surge de la comparación entre un estado de hecho y cierta realidad, entre una acción y el mundo que lo supera. Lo absurdo es esencialmente un divorcio”.

Cerré el libro. Ya había tenido demasiados absurdos por hoy. Sobre todo en la farmacia y mi droguería impaga cuando tengo más plata que me deberían ellos a mí, por las notas de crédito de PAMI, todavía no acreditadas.