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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 15/6/15
Farm.JudithRebullida

#Farm.JudithRebullida

Una Deuda Social Centenaria. ADJUNTO

Farm.JudithRebullida

Mal de Chagas. La principal enfermedad endémica del país, no cede. Los planes de lucha encarados por distintos gobiernos, las leyes sancionadas, los esporádicos avances científicos de investigadores, los versátiles programas sanitarios, el insuficiente aporte farmacológico de las farmacéuticas y la colaboración ejemplar de Organizaciones No Gubernamentales, no han dado frutos, a pesar de los esfuerzos.

#LuchacontraelSida
Nuevos cruces entre entidades y el gobierno por el suministro de medicamentos a personas con HIV
ADJUNTO
BUENOS AIRES, agosto 9: Organizaciones de pacientes marcharon a la secretaría de Salud para reclamar el suministro de los tratamientos, ante la denuncia de faltantes de varias drogas. Insisten en denunciar el ajuste en la dirección que hace la compra de los fármacos. El titular de la cartera sanitaria Adolfo Rubinstein volvió a negar la situación, y sostuvo que es “unan mentira”.
#Opinión
Sin neuropsiquiátricos no es posible lograr una acertada política de salud mental
ADJUNTO
BUENOS AIRES, agosto 13: La semana pasada, se firmó un acuerdo para que en Capital Federal se mantengan abiertos los hospitales neuropsiquiátricos Borda y Moyano, pese a lo que dice la ley nacional de Salud Mental El titular de la Asociación de Médicos Municipales (AMM), Jorge Gilardi, defiende esta medida en esta columna de opinión.

Bautizada como la “enfermedad de la pobreza” o el “mal silenciado”, a más de cien años de su descubrimiento, cuando se trata el tema, las sensaciones son encontradas. De indiferencia y amnesia social. De reclamos y ocasionales debates científicos. De desaciertos políticos y sanitarios. De desafíos y esfuerzos de ONG humanitarias. De negación y desinterés clínico-farmacológico. De agenda permanente y extensos contenidos en la OMS. De exclusión y discriminación socio-cultural.

Monte por doquier, inviernos veraniegos y veranos infernales. En los obrajes, hombres sudando, a lo lejos chillidos de niños bajo la sombra de un chañar y cerca del rancho mujeres el agua juntando.

Plantear estadísticas, es mas de lo mismo. Describir la enfermedad, es redundar en lo ya difundido. Contabilizar los anuncios de avances científicos prometedores, es alimentar esperanzas sin certezas rotundas. La realidad es otra. Si Ud. viaja por unos días al corazón del chaco-santiagueño, la enfrenta y la entiende mejor que a través de libros de medicina o de artículos periodísticos o científicos. La pobreza estructural de estos pueblos, la idiosincrasia de sus habitantes, sus carencias (como el agua), y sus pertenencias (como los ranchos) hablan por sí mismo de lo difícil que resulta solucionar este flagelo.

Retratos hablados que surgen ante la pregunta sobre el mal centenario.

- La vinchuca no es el enemigo, tatita Dios la puso entre mis conocidos, males hay muchos, remedios también....pase usted y haga lo que tenga que hacer, eso sí, por favor cuídeme el perro de su veneno..
.

Los pobladores no solo conocen a la vinchuca, sino que conviven con ella sin dimensionar el riesgo; para ellos la subsistencia diaria es el único afán, el agua su mayor desvelo, instruirlos es lo mas adecuado, pero difícilmente abandonen sus construcciones de paja y adobe, cartones y cañas. Acaso la propia vulnerabilidad ha logrado que tomen una actitud de resignación frente a vivencias justificadas por la interacción con el medio que los rodea. El hábitat los condiciona, el clima los somete y sus arraigadas costumbres les juega en contra.

– El nieto mío se ha ido. En la ciudad se va asfixiar, pero algún trabajo va encontrar. Y ahora se va detrás su mujercita, a parir en el hospital. La vinchuca le ha dado el mal, pero el doctor de allá la curará....

La problemática se amplía con las migraciones hacia la periferia de las grandes urbes. Con ellos han mudado el Chagas y su forma de transmisión no vectorial: por la vía placentaria, de madres a hijos, a partir de transfusiones y por medio de transplantes; aunque estas dos ultimas formas son las mejor controladas. Ellos son generalmente los trabajadores informales, que sobreviven de changas y venta ambulante, unos pocos obreros y muchos desocupados aferrados a la búsqueda laboral que escasea en sus terruños. Es en este caso donde gobernantes, sanitaristas y la comunidad comienza a inquietarse por el Chagas. Como en las ciudades no existe la vinchuca, creen que la enfermedad es una leyenda de los pobres y sus ranchos, distantes a miles de kilómetros. El Chagas hoy dice presente en las ciudades, una bofetada a la falta de conciencia y de respeto al semejante.

La mujer con rostro de abuela, recuerda que aquel año, los visitantes enseñaban lo de la peste que trae la vinchuca. ¿Veneno en las paredes? ¿Cambiar el techo? ¡Tapar los agujeros! ¿Quemar el rancho? ¡Eso no! Las casas del gobierno – dice la comadre – que son igualitas al horno que usan los del carbón....

Si el saber y el poder en conjunto con el querer se hubieran complotado contra el Chagas, tal vez estaríamos más cerca de controlar la enfermedad. El Estado se hace cargo de la asistencia médica y farmacológica. Y de las fumigaciones. ¿Alcanza? Asistencia médica sin difusión e instrucción no es suficiente. Tratamientos discontinuados, sin seguimientos fármaco terapéuticos, no son eficaces. Fumigaciones intercaladas y en viviendas no adecuadas, bajo insatisfechas condiciones de vida sin contemplar la cultura socio-ambiental del entorno, la infestación es casi segura. Sin planes multidisciplinarios y sostenidos en el tiempo, el derroche de recursos es un hecho.

- Me han dejado el rancho como nuevo, veneno y pintura, algunos arreglos; me han dicho afuera los perros y bien lejos el gallinero. Se han despedido dejándome las pastillitas que no quiero, por que las tomo..., ¡y ahí me enfermo! .

La industria farmacéutica ha desplazado de sus objetivos al Chagas, los pobres no forman parte de sus planes comerciales, aún que exista un Estado interesado en el tema, la investigación farmacológica no resulta atrayente para sus cálculos de rentabilidad. Hace varias décadas que sigue utilizándose tan sólo dos fármacos: Beznidazol, hace muy poco tiempo disponible en formulación pediátrica, y Nifurtimox. Ambos con demasiados efectos indeseables, toxicidad que dificulta cumplir el tratamiento, poco útil en la etapa crónica, excepción que se da en el período agudo de reciente comienzo. Si el Estado comprometiera a la industria farmacéutica, con presiones legislativas o impositivas para impulsar la investigación y desarrollo de nuevos fármacos, es probable que el estímulo surta efecto. En la era de los medicamentos biotecnológicos, ya no es excusa aducir inversiones de alto costo y elevado riesgo económico, desestimando la tradicional síntesis química. Dejemos de ser cómplices del desinterés de la industria farmacéutica y de caer en la ingenuidad de desconocer que la investigación por parte del propio sector estatal bajo el ala de la producción pública de medicamentos, es la alternativa más conveniente.

El medico brasilero Carlos Chagas, afirmó sobre la enfermedad: “hable de ella y tendrá a todos en su contra...”, a lo cual bien podría añadirse, como para graficar la complejidad del tema, aquella oración de José Hernández, “Son campanas de palo, las razones de los pobres”.

Existen más enfermos de Chagas que de otras patologías tan publicitadas, sin embargo a los médicos, no todos afortunadamente, no les interesa, o por que descreen de las decisiones políticas o por que no les preocupan las enfermedades de la pobreza. El aporte científico se ha detenido en el conocimiento de la enfermedad y de su vector; se sabe todo sobre el mal, pero no se apuesta al estudio y desarrollo de programas enfocados además de la atención primaria, a un contexto social y cultural que incluya el hábitat natural de estos aborígenes y criollos, ciudadanos argentinos no registrados en el imaginario colectivo.