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VIENDO 12/1/17
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Un científico argentino quiere congelarse para ser revivido

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BUENOS AIRES, enero 12: Su nombre es Rodolfo Goya, es bioquímico e investigador del CONICET y firmó un contrato con una empresa estadounidense para ser congelado después de muerto, con la esperanza de que la ciencia lo reviva.

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La noticia curiosa del día viene de nuestra tierra. Se trata de la historia del científico Rodolfo Goya, que a sus 61 años se convirtió en el único argentino que firmó un contrato Instituto de Criónica de Michigan, en Estados Unidos, para congelar su cuerpo una vez fallecido, con la intención de que la ciencia lo reviva.

La técnica, que se llama criopreservación, es una de las líneas de investigación más avanzadas de las que está siguiendo la ciencia en la búsqueda de alcanzar el objetivo de "vida eterna". Hasta el momento, ya hay 250 personas en esa condición. Consiste en inyectarle al paciente, ni bien muere, una solución fisiológica para lavar la sangre, y luego añadir un producto que congela los fluidos corporales y evita que las células se dañen. El cuerpo se pone finalmente en unos tanques especiales con nitrógeno líquido, que mantiene el organismo a casi 200° bajo cero, de acuerdo a la reseña del diario Clarín.

“Nací el 6 de julio de 1951 en la Plata, tengo 61 años. Gastar 35 mil dólares en criopreservarse depende del valor que uno le de a la posibilidad de revivir algún día. En vez de estar en el cementerio, estaré guardado en un termo con nitrógeno”, explicó el Dr. Goya.

En declaraciones al portal Infobae, detalló sus motivaciones: "Todos los crionicistas tenemos un gran amor a la vida y creemos que vale la pena intentar jugar esta carta. ¿Cuál es la garantía de que me van a poder revivir? Ninguna. ¿Cuál es la posibilidad? Muy pequeña. ¿En qué tenemos gran confianza? En la especie humana y en los logros de la especie humana, que tiene credenciales de haber logrado mucho. Creemos que en un futuro de muchas décadas se va a lograr reanimar a los sujetos que fueron criopreservados de un modo un poco torpe y luego se le va a poder curar de la enfermedad en la que murieron, y además posiblemente en una época tan avanzada la tecnología quizá permite restaurarlos y rejuvenecerlos biológicamente para llevarlos a un estado más juvenil. Esa es la esperanza. ¿Qué podemos perder? ¿Qué es lo peor que nos pueda pasar? Lo mismo que le pasa a toda la gente que la entierran o la creman: desaparecen. Y si en una de esas raras casualidades tenemos la suerte de que nos puedan reanimar, ganamos todo: una segunda oportunidad de vivir".

Desde Mirada Profesional le deseamos suerte en su proyecto y quién sabe, en una de esas cuando despierte se encuentra con que la ciencia avanzó tanto como el esperaba, que el PAMI es manejado de forma eficiente y cumple en sus pagos a las farmacias y que el gobierno se decide a proteger los comercios pequeños eliminando las grandes cadenas. Soñar no cuesta nada.