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Polémica por el boxeo olímpico sin cascoADJUNTO

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RÍO DE JANEIRO, agosto 9: A principio de este año, el Comité Olímpico Internacional (COI) anunció la eliminación del casco en la categoría de boxeo olímpico masculino y desde entonces las opiniones de los especialistas se encuentran divididas.

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La noticia curiosa del día viene desde Brasil, donde se están realizando los juegos olímpicos por estos días. Si usted ha visto alguna pelea de boxeo masculino, habrá notado que los deportistas no tienen ninguna protección en su cabeza. Pero esto no fue siempre asi...

Fue a partir de la muerte de un púgil en 1982, en una pelea por el Campeonato Mundial, que se decidió la incorporación del cabezal en los juegos olímpicos. Sin embargo, más de 30 años después, los boxeadores olímpicos, púgiles amateur, se subieron de nuevo al ring sin casco en los Juegos Olímpicos de Río 16 (Brasil).

La medida fue anunciada por el comité ejecutivo del COI en Lausana (Suiza) en enero de este año, respaldando la decisión que la Federación Internacional de Boxeo Aficionado (AIBA) había tomado en 2013 sobre la eliminación del protector en categoría masculina, manteniéndolo en los combates de mujeres y en las categorías juveniles.

“En sintonía con el panel de expertos del 4º congreso internacional sobre conmoción y la salud en el deporte de Zúrich, no encontramos ninguna prueba de que los protectores en la cabeza protegieran de las conmociones cerebrales”, explica a Sinc Abdelhamid Khadri, presidente del Comité médico de la AIBA y doctor especializado en medicina deportiva por la Universidad Mohamed V de Rabat (Marruecos).

El investigador marroquí participó en el estudio observacional de la AIBA, publicado en Clinical Journal of Sport Medicine, en el que compararon los cambios en las lesiones producidas antes y después que se eliminasen los cascos.

Un grupo de expertos, compuesto por miembros de la comisión médica y científica del COI y la AIBA, examinó las consecuencias de su decisión de dos maneras distintas. “En el primer análisis contabilizamos las paradas de los combates realizadas por el árbitro comparando las World Series of Boxing (WSB), disciplina que depende de la federación amateur pero con un reglamento próximo al profesional, en las que se boxea sin protectores, y el resto de competiciones de la AIBA en las que se pelea con casco”, señala Khadri.

Los datos hablan pero no convencen a todos

Para el segundo análisis, los expertos examinaron las grabaciones de los últimos cuatro Campeonatos del Mundo de Boxeo Aficionado. En los de 2009 y 2011 se boxeó con casco mientras que los de 2013 y 2015 se desarrollaron sin él. La comparación se hizo midiendo las interrupciones de los combates por golpes en la cabeza por cada 10.000 rounds y por cada 1.000 horas.

“Los resultados de ambos análisis demostraron que las interrupciones se redujeron en un 43% en los combates sin casco”, dice Khadri. Además, los datos son más llamativos cuando se cruzan las estadísticas de lesiones por combate obtenidas de los vídeos del Campeonato del Mundo de Doha en 2015 y supervisadas en su totalidad por el COI, con los del mismo campeonato en 2011.

Los impactos en la cabeza se redujeron un 16% en el torneo de 2015, y más del 50% de los golpes recibidos con riesgo de lesión (neurológica o facial) fueron en zonas que no protege el casco. “Los resultados indican que eliminar los protectores puede reducir el ya pequeño riesgo de sufrir una lesión cerebral en el boxeo olímpico”, señala Khadri.

Sin embargo, parte de la comunidad científica discrepa sobre la validez de estos informes y se apoya en otros estudios que defienden la efectividad de las protecciones para disminuir la fuerza de los impactos.

Dudas y críticas a la retirada del casco

Paul McCrory, neurólogo de la Universidad de Melbourne (Australia) que participó en el Consenso de Zúrich, publicó en 2012 un artículo en la revista científica British Journal Of Sport Medicine en el que criticó la decisión de la federación de boxeo olímpico.

“Las escasas evidencias que existen sobre lesiones neuronales en el boxeo sugieren que los cascos son un medio más para reducir el impacto en la cabeza”, señalaba McCrory en su editorial ¨Volviendo a la edad dorada del boxeo¨.

Además, el neurólogo califica como poco prudente la decisión de la AIBA y reclama mayor rigor en la investigación, y que se realice de forma específica para el boxeo antes de tomar una medida que según el autor “parece ir en contra del ideal olímpico que proclama la lucha entre atletas amateurs por la grandeza deportiva”.

Por su parte, el COI financió una investigación en la que evaluó el efecto de los protectores en la cabeza. Para ello, Andrew McIntosh, bioingeniero médico de la Universidad de Monash en Melbourne (Australia), desarrolló un dispositivo que imitaba el golpe de un boxeador sobre un maniquí con las características anatómicas del cuello y la cabeza humanas protegido con un casco aprobado por la AIBA.

“Simulamos impactos en varias zonas de la cabeza del maniquí que iban desde los 4,1 m/s hasta los 8,3 m/s, similares a los puñetazos que reciben y propinan los boxeadores. El resultado fue que tanto para los golpes lineales como para los que producían una rotación en el cuello, el casco reducía el impacto sufrido por el maniquí”, comenta a Sinc el investigador.

Cuestionado por este estudio, el miembro de la AIBA Abdelhamid Khadri responde que esta simulación con maniquí es estática y no se puede comparar con el boxeo real. “Lo investigamos, pero ni el más complejo sistema mecánico puede simular el efecto slosh que se produce por el movimiento del cerebro cuando se desplaza en el interior del cráneo ni la incidencia de la militarización en el estilo del boxeo, porque son factores humanos”.

¿Por qué las mujeres seguirán llevando casco?

La eliminación de los protectores en la cabeza en categoría masculina no ha sido igual para las mujeres. Tras participar por primera vez en Londres 2012, repetirán en Río 16 pero, a diferencia de sus homólogos masculinos, lo harán protegidas por el casco.

“Esto se debe a que la tasa de conmoción cerebral en mujeres es muy pequeña, próxima a cero, por lo que no hay un beneficio real que mitigue estos daños eliminando el casco, como sucede en los hombres”, señala Abdelhamid Khadri, basándose en el discutido argumento de que ellos sufren más impactos con casco que sin él.

Sin embargo, señala Khadri que durante el pasado mes de mayo se realizó una investigación en el Campeonato Femenino del Mundo en Astana (Kazajistán) cuyos resultados se están evaluando.

Alejandro Mejuto se sitúa en la misma línea de Khadri sobre el tema. “Faltan datos del boxeo femenino porque llevan menos tiempo practicándolo, no es ningún tipo de discriminación”. Además, la morfología femenina es distinta, con menos masa muscular en la zona cervical que “podría suponer mayor riesgo de lesión para ellas”, concluye el médico español.

Con información de Agencia SINC.