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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 15/6/15
Cambalache

#Cambalache

Y pensar que hay gente que le rompe la paciencia: las fiestas

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Cambalache

Hay gente pa todo!! todos lo sabemos que cuando llegan las fiestas, no todos comulgamos con la felicidad de ver a algunos familiares o amigos de familiares o familiares de familiares que nos cuentan los mismos chistes. Nos dicen lo que esperamos y se enojan por las mismas cosas de siempre. Al fin y al cabo es un rato nomás. Pero la paciencia no viene como antes. Para todos esos "personajes" antipáticos que nos se bancan una fiesta en la casa de la suegra...la siguiente nota

#PAMI
Preocupación porque el PAMI saca de las farmacias la entrega de varios insumos
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BUENOS AIRES, octubre 15: Pacientes ostomizados dejarán de retirar insumos en sus farmacias, y deberán retirarlos en una sucursal de Correo Argentino, a partir de una decisión de la obra social. Además, esta misma suerte podrían correr pañales y hasta algunos medicamentos. Sectores farmacéuticos aseguran que se trata de “un millonario negocio”.
#Sarampión
Vuelve la puja de las provincias con Nación por las vacunas: faltan dosis de la triple viral
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BUENOS AIRES, octubre 17: Algunos funcionarios provinciales apuntaron a la falta de previsión de la secretaría de Salud nacional para la compra la vacuna que previene el sarampión, en medio del peor brote de la enfermedad en dos décadas.

10 cosas que odio de las fiestas de fin de año

1. A los retrasados mentales que tiran petardos desde el 1 de diciembre

Ya los fuegos artificiales son una gansada que todos los años deja ciegos o sin un brazo a unos cuántos irresponsables. Los petardos, sin embargo, son algo imposible de explicar. Yo puedo entender a qué clase de tonto le gustan las luces de colores, pero ignoro por completo qué tipo de anormal gasta plata para escuchar explosiones en la calle. Si les gusta el ruido ¿Por qué no se compran un tambor y un taladro con rotopercutor y se ahorran el temita ese de mutilarse las extremidades?

2. Que me sometan a participar en rituales estúpidos No me interesa comer doce uvas a las doce, ni intercambiar regalos, ni cortar pan dulce, ni brindar, ni ponerme una bombacha rosa en Año Nuevo. Me parecen rituales tan lúcidos como el sacrificio de animales o bailar alrededor del fuego. No quiero compartir ninguna otra costumbre basada en supersticiones y menos si son mediocres y aburridas como subir varias copas juntas en el aire o comer fruta a la medianoche.

3.Que me molesten con los detalles sobre los preparativos Hay mucha gente que considera que las fiestas son importantes. Yo no. Yo pienso que son una superchería inútil con mucho dorado y mayonesa. No puedo debatir quince días un menú o cuatro horas la logística para ir a buscar a mi abuela. Bastante tiempo pierdo comprando chucherías. Hacer ensalada de frutas no es una decisión importante, consíganse una preocupación en serio.

4. Tener que interactuar con gente que yo no elegí No puedo tener otra conversación de dos horas con familiares insufribles. Estoy harta de sacrificarme escuchando anécdotas sin remate en nombre del bienestar de esa abstracción llamada familia. Es una locura. La gente que no tiene nada atractivo para contar debe quedarse callada durante la cena o inventarse una nueva vida para esa noche. Basta de primos pesados, basta de tíos seniles, basta de viejas de mierda. Si tu vida es un tedio, callate y seguí comiendo.

5. Que los desconocidos me quieran besar en el brindis Todos los años, en cada reunión familiar a la que voy, me toca besar a dos o tres desconocidos. Me importan un rábano las tradiciones ajenas: no me interesa darle besos a nadie salvo a mi marido y a los bebés gorditos de la familia. A ver si la terminamos de una vez por todas con estos rituales promiscuos. Si andan necesitando un beso vayan a darse “la paz” a la iglesia.

6. A la gente que no sabe comer ni cocinar y se empeña en organizar la cena Seamos realistas, no todos tenemos buen gusto. Si tu idea de la cena navideña es una ensalada rusa decorada con perejil, no invites gente a tu casa. En general, el anfitrión marca un estilo de menú y nos vas a arruinar la cena a todos con tus cochinadas. Encargate de las cañitas voladoras, de colgar los abrigos o de entretener a los niños en la casa de otro familiar con estilo y educación y no nos hieras con tus huevos rellenos y tu turrón de maní Georgalos. Las fiestas son de todos.

7. Que un nene tonto y feo trate de acaparar el festejo En todas las reuniones hay un nabo de siete u ocho años que llora, grita o trata de acaparar la atención de la fiesta. Estoy podrida de los padres que viven convencidos de que ese vástago gris que engendraron es en realidad un niño-genio porque sabe cantar el feliz cumpleaños o hacer la vertical con la cabeza. Para molestar, ser maleducado o exigente, es necesario que el niño sea extraordinariamente lindo. Si es normal, debe portarse bien, comer en silencio, y mostrarse agradecido al abrir los paquetes.

8. A la gente que sale a la calle a ver los fuegos artificiales (e insiste para que salgas a verlos también) Hay un tipo de gente cuya única felicidad es tratar de convencer a los otros para que hagan algo que no quieren hacer. Son los que te sacan a bailar en los casamientos, los que insisten para que pruebes su plato o los que gritan desde el patio que vayas a ver los fuegos artificiales. A ver si nos entendemos de una vez por todas: nosotros, los que estamos adentro, creemos firmemente que todos los que están afuera mirando lucecitas en el cielo, son unos imbéciles. No vamos a ir jamás. Ahorren la saliva.

9. A los que me preguntan si armé el arbolito A ver si nos entendemos: yo gasté un montón de plata en decorar mi casa. Me maté trabajando para pagar sillas de diseño, un ropero antiguo o dos posters originales de películas antiguas. Me ocupé de que el marco de los cuadros no opacara el protagonismo de las láminas, que el sillón fuese tan cómodo como coqueto, que los almohadones levantaran el color del tapizado, y que el cuero de las sillas tuviese doble pespunte en toda la terminación. ¿Entonces? ¿Por qué habría de arruinar la decoración de mi casa con ese chirimbolo horrible y ordinario lleno de brillos que la gente llama arbolito? ¿A qué tarado se le ocurre poner un pinito nevado de plástico al lado de una mesa Barcelona?

10. Que me deseen felices fiestas cada quince minutos Desde el 18 de diciembre, todas las conversaciones triviales se alargan tres o cuatro minutos. Cada vez que uno está por bajarse de un taxi o irse de la verdulería, el vendedor arranca con una perorata de buenos deseos, balances y otras estupideces. Ya déjenme en paz. Los deseos no funcionan. ¿Hace cuánto que la gente desea que se acabe el hambre o que tengamos paz mundial? ¿No ven que no funcionan? ¿Qué otra prueba necesitan?

Bueno, lo de Racing campeón...lo tenía merecido (ahí quede bien con el Editor de este medio que no lee nadie)

Berta Suminsky de Braverman