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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 15/6/15
Farm.JudithRebullida

#Farm.JudithRebullida

Sistema Nacional de Trazabilidad y el Protagonista Olvidado.

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Farm.JudithRebullida

Los farmacéuticos argentinos celebramos y apoyamos la voluntad política en la lucha contra el medicamento ilegal. Pero nos permitimos disentir en ciertos aspectos del Sistema Nacional de Trazabilidad, ya que somos los principales actores involucrados. Queremos dejar en claro, ante la opinión pública y Autoridades Sanitarias que no somos parte del problema, sin embargo estamos obligados a formar parte de la solución, sin derecho a que se reconozca nuestro esfuerzo ni se contemple nuestro aporte.

#SindromeUrémicoHemolitico
Se inicia la fase de prueba del primer medicamento contra el síndrome urémico hemolítico
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LA PLATA, septiembre 13: La semana que viene investigadores del CONICET presentarán la fase II del ensayo que busca dar con el primer tratamiento específico contra el mal, que tiene una alta incidencia en nuestro país.
#SeguridadSocial
Polémica en IOMA por el incremento unilateral de los bonos médicos
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LA PLATA, septiembre 11: La entidad que nuclea a los profesionales decidió subir el valor de las consultas que deben pagar los afiliados, sin autorización de la obra social provincial. Las autoridades adelantaron que podrían ir a la justicia para dar marcha atrás con el aumento. Además, se cortaran varios días los servicios de traumatología y ortopedia por un conflicto por falta de pagos.

Es de público conocimiento la creciente falsificación y adulteración de medicamentos, especialmente aquellos de alto costo. A raíz de ello, se reformó un aspecto del Código Penal Argentino con la ley 26.524, que refiere a delitos contra la salud pública, incorporando la falsificación de medicamentos como una nueva tipología penal, ya que antes de dicha reforma, sólo se sancionaba la adulteración, y no la falsificación. Un avance. Ahora estamos ante la implementación de un Sistema Nacional de Trazabilidad, unívoco y general, formalizado en toda la cadena de comercialización, administración y dispensa del medicamento. Otro avance. Enhorabuena.

No pocos farmacéuticos creemos que para combatir el delito en el sector, la trazabilidad por sí sola no basta, hace falta, además, destruir redes y asociaciones ilegales, penalizar actividades criminales que ponen en riesgo la salud; se precisan medidas políticas, legislativas, educativas y sobre todo, intensificación de los controles para el aseguramiento del cumplimiento de las leyes. También creemos que hay leyes ausentes, como por ejemplo la obligación de la presencia del farmacéutico en todo el sistema de establecimientos sanitarios. Y sostenemos que en la actual situación económica y financiera de una parte del sector, el mecanismo exige un esfuerzo extra. Por si fuera poco, tenemos muy en claro cómo y porqué se ha llegado a la situación de falta de garantías en la legitimidad del medicamento.

Desde que los grandes capitales concentraron el mercado farmacéutico, especialmente en el eslabón intermedio – droguerías y distribuidoras – el rol del farmacéutico como garante custodio del fármaco, ha sido desplazado por transacciones comerciales non santas. Fueron y son los inescrupulosos disfrazados de inversionistas en el sector farmacéutico, los responsables de los fraudes sanitarios y económicos en materia de medicamentos. Desde que los farmacéuticos ya no somos mayoritariamente propietarios de las farmacias privadas, desde que los capitalistas nos han invadido con sus cadenas de farmacias, la función de dispensar se ha reemplazado por la meta de impulsar ventas para multiplicar ganancias, cuando en realidad el medicamento es un bien de uso racional.

Desde que la fiscalización por parte del Estado ha relajado sus controles a agentes no autorizados a intervenir en la dispensa, como algunos sindicatos y representantes de venta “repartiendo” medicamentos como “obsequios” y desde que existe la permisividad para con los llamados “bonos” adjuntos a las recetas médicas, con un mecanismo del 2 x 1, que no es otra cosa que apostar a la publicidad de marcas, favoreciendo el consumo sin ninguna justificación sanitaria. Desde entonces, nos preguntamos ¿Cómo podemos los farmacéuticos, frente a este escenario del vale todo, asegurar a la población que el medicamento es un bien social?

Desde que se originó la difusión y distribución indiscriminada de medicamentos en Internet, la venta fuera de los ámbitos habilitados legalmente, como kioscos, supermercados, almacenes y la mismísima venta callejera, ¿Somos los farmacéuticos los responsables de esto? En realidad, desde entonces somos los que estamos librando una batalla judicial y legislativa, para que la Ley 26.567, se cumpla en todo el país, pese a que hay gobernantes y legisladores que se resisten a su vigencia.

Si las medidas de control son escasas y las acciones son esporádicas para combatir el contrabando de medicamentos en las fronteras, si no se sostiene una lucha implacable contra el robo de medicamentos que origina un mercado paralelo. ¿Qué podemos pretender de un sistema farmacéutico que pone de manifiesto deficiencias en el suministro y distribución del medicamento y que indefectiblemente socava la credibilidad del ciudadano? ¿Es factible que todas estas falencias, se corrijan con un Sistema Nacional de Trazabilidad? Seguramente que no. De hecho, la trazabilidad es una herramienta más para sanear el sistema, pero no lo es todo.

La magnitud de la problemática, por su impacto en la salud, requiere de múltiples estrategias para combatir la ilegalidad en medicamentos. Es por ello que pretendemos un circuito de comercialización y distribución normatizado, controlado y legal, es decir que se respete a la farmacia como único dispensador, sea ésta comunitaria o privada, de hospital, de clínicas, sanatorios o de mutuales. Y donde hay una farmacia habilitada debe haber un farmacéutico presente. Esto equivale a decir no a los canales de provisión sostenidos entre Obras Sociales y determinadas Droguerías que son los que originaron un “circuito cerrado” que propició las irregularidades.

Decimos no a los agentes de distribución que carecen de farmacéutico. Decimos no a un Plan Remediar sin farmacéutico interviniente en la dispensa. Decimos no a cualquier clínica o sanatorio argentino sin farmacéutico que ejerza el control de los medicamentos utilizados. En definitiva, estamos diciendo que el origen y el destino, uso y aplicación de todo medicamento que utilice un paciente, debe estar refrendado por un farmacéutico, sea en el ámbito que sea, estatal o privado. Porque en todo el modelo sanitario se manipulea medicamentos, es que la presencia de un farmacéutico debe ser de cumplimiento obligado, con lo cual estaríamos minimizando la ilegitimidad del fármaco, y podríamos garantizar metas sanitarias como la farmacovigilancia y el cumplimiento farmacoterapéutico.

Si la trazabilidad debe ejecutarla un farmacéutico de farmacia privada o el de un hospital, ¿Quién la realiza en un sanatorio que carece de dirección técnica farmacéutica? ¿Un administrativo? ¿Un medico? Entonces, estamos equiparando responsabilidad profesional con una función administrativa. ¿Es esto justo? En los hospitales y clínicas ¿Cómo se va proceder al fraccionamiento? ¿Se puede trazar la múltiple dispensa de un medicamento fraccionable? ¿En estos establecimientos, la trazabilidad termina en la institución y no en el paciente?

A medida que se avance agregando nuevos fármacos a la trazabilidad, y lleguemos a los medicamentos que los agentes de propaganda médica entregan a los médicos ¿Quiénes los van a trazar? ¿En estos casos, dónde termina la trazabilidad? ¿En el médico o en el paciente? Las numerosas obras sociales y medicinas prepagas, que adquieren medicamentos de alto costo, de forma centralizada, mediante convenios con unas pocas droguerías “especializadas”, para luego dispensarlos a través de una farmacia propia o contratada, están exceptuadas de la trazabilidad, pero se benefician de ella. Entonces ¿Les cabe el beneficio sin que deban involucrarse? ¿Por qué no deberían reconocerlo resignando porcentualmente bonificaciones?

Que nuestras Instituciones y la Autoridad Sanitaria entiendan que estamos dispuestos a colaborar, adecuando nuevamente nuestra labor de atención farmacéutica, doblando esfuerzos, pero ya no más tareas administrativas resignando el tiempo que brindamos al paciente. Decimos no, mientras no se reconozca nuestro rol; decimos no cuando no se arbitren otras medidas; decimos no mientras no se respeten nuestros honorarios o nuestra rentabilidad en las farmacias. Como están las cosas, no.

Las soluciones parciales y sobre la marcha, son parches que ya no estamos dispuestos a aceptar. Nuestras responsabilidades legales son elevadas para un rol que no se nos reconoce. Pretendemos el debate, no la imposición.

Porque no somos los responsables de la situación, sino la consecuencia. Estamos diciendo sí a la trazabilidad, pero no bajo estas condiciones.