Edición y Dirección General
Farm. Néstor Caprov

VER STAFF
VIENDO 21/2/17
CienciaArgentina

#CienciaArgentina

Investigadores rosarinos crearon nuevo sistema para detectar el papiloma humano

ADJUNTO
CienciaArgentina

SANTA FE, febrero 21: Un grupo de investigadores del Conicet desarrolló un test molecular para detección temprana de más de 15 cepas del virus de papiloma humano, comúnmente llamado HPV, y asociado con el cáncer en mujeres. Fue el resultado de más de 10 años de investigación en Rosario. Este año, y con el apoyo de un inversor privado, será ofrecido a los laboratorios del país. Si bien algunos centros médicos cuentan con el sistema, es muy caro. En los cálculos de los científicos locales éste costará la mitad y podrá llegar a más mujeres.

#DEHoy
Se suma un proyecto que busca de declarar al medicamento como “bien público de acceso social”
ADJUNTO
BUENOS AIRES, octubre 7: La iniciativa del bloque del Frente para la Victoria-PJ se suma a las iniciativas legislativas que buscan poner un freno a la suba de tratamientos y el creciente problema de acceso que genera.
#AbusoDeMedicamentos
Estados Unidos: inteligencia artificial para detectar abusos de opioides
ADJUNTO
ESTADOS UNIDOS, a octubre 7: Una cadena de farmacias contrató a una firma que entregará a los farmacéuticos un programa para detectar posibles casos de abusos de esos medicamentos.

El kit de diagnóstico molecular del virus HPV fue diseñado por el grupo de trabajo del investigador Diego Chouhy, quien hace 15 años se dedica a esa especialidad. El novedoso mecanismo supera al tradicional papanicolau porque apunta a la detección temprana en mujeres. Mientras el viejo análisis sólo detecta lesiones, el nuevo examen tiene mayor eficiencia y puede adelantarse años a los síntomas iniciales del cáncer en la cérvix. Sin equipamiento específico, permite dar con más de 15 cepas del virus, la mayoría con alto riesgo oncológico. Hace tres años que tiene el ok de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El test es una herramienta más simple para los laboratorios que procesan las pruebas y más barato. En la actualidad, el diagnóstico molecular se hace en un puñado de centros médicos de alta complejidad pero a partir de modelos extranjeros. “Uno de los objetivos del desarrollo científico de un país es sustituir importaciones y mejorar la calidad de vida de las poblaciones. Con este avance se va a llegar a personas que antes no se hacían el análisis porque era muy caro. Este método sale menos de la mitad”, explicó a El Ciudadano la coordinadora general de la Aceleradora de Proyectos Bio.r, Romina Casadevall. Para la biotécnóloga, el kit puede ser vendido en Argentina y otros países sudamericanos. Y más: la metodología puede aplicarse a detectar otras enfermedades virales.

El kit será producido este año por una empresa de base tecnológica con dinero de un grupo inversor privado. La aceleradora ayudará en tramitar dos líneas de financiamiento que tiene el Ministerio de Producción de la Nación para nuevas empresas que buscan dar los primeros pasos.

Es la segunda empresa que nace de la aceleradora. La otra, que funciona desde septiembre, brinda servicios de transgénesis para terceros, esto es, obtener cultivos mejorados. Recién en diciembre, con más de un año de inaugurada, la Nación entregó a través de la cartera de Producción equipamiento para el edificio que está pegado al Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR) dentro del predio donde funcionan la mayoría de los 13 institutos de Conicet en la ciudad: el Centro Científico Tecnológico (CTT9, detrás de la Ciudad Universitaria.

El test no fue el único proyecto que avanzó desde que abrió las puertas la aceleradora. En 2015 se presentaron unos 15, y 6 quedaron seleccionados para hacer un plan de negocios. Algunos, aún a la espera de inversores, están asociados a otros diagnósticos en salud y a mejorar procesos del agro.

Diferentes idiomas

Según representantes del Conicet y la aceleradora, el principal problema para acercar el mundo de la ciencia y la producción es cultural. El año pasado trabajaron con los investigadores en cómo comunicar no sólo las investigaciones sino los conocimientos y potenciales aportes al sector productivo. “El Conicet fomenta la excelencia en el conocimiento y el sector productivo acostumbra a hacer inversiones más cortas, como vemos con la construcción”, apuntó desde la Oficina de Vinculación del Conicet, Marina Calleia. “El corto plazo del privado no condice con las apuestas de los investigadores”, agregó Casadevall. “La ciencia no puede garantizar la inmediatez. Hay maneras de disminuir el riesgo. Por eso hay que seguir apoyando la investigación de base y la transferencia del conocimiento a la producción. Buscamos ser el nexo entre ambas porque en general a las empresas les interesan más los proyectos cuando están por salir al mercado”, analizó Calleia.

Para las representantes del Conicet, la innovación en la producción tiene que ser más que cambiar una máquina. “Deben aprovechar el conocimiento de los científicos en hacer más eficientes los procesos”, apuntaron.

Desde que se inauguró la aceleradora las autoridades mantienen reuniones y visitas en las carteras nacionales, provinciales y municipales de Producción y también con las cámaras de los distintos sectores en Santa Fe. “Las empresas son reservadas sobre lo que hacen. Tenemos que ganarnos la confianza y mostrar la gran oferta que tiene Conicet. No sólo en innovación biotecnológica sino en el resto de las especialidades”, agregó Calleia.

Ciencia y producción federal

“Buenos Aires tiene un perfil de empresas que producen medicamentos. Si entendemos el desarrollo federal, podemos pensar en la oportunidad para Rosario en crecer en diagnóstico de salud y fertilización, ya que existen investigaciones en marcha”, agregó Casadevall. Para Calleia, que participa de las gestiones de la aceleradora, Santa Fe puede tomar mucho de los investigadores locales para mejorar procesos del campo, la producción de alimentos –en particular, la cuenca lechera–, la industria metal mecánica. De hecho, ambas funcionarias sostienen que no sería malo pensar en aceleradoras de otras especialidades.

Fuente: El Ciudadano