Edición y Dirección General
Farm. Néstor Caprov

VER STAFF
VIENDO 15/6/15
MiradaProfesional

#MiradaProfesional

"Es la economía estúpido". Lo dijo Clinton pero nosotros confirmamos. Las farmacias piden un SOS urgente

ADJUNTO
MiradaProfesional

La actual gestión farmacéutica bonaerense alimenta una historia de subas salariales exitosas, pero que en concreto no logra salirse de la media. En un contexto de inflación, la rentabilidad del sector pierde por lejos. Los precios de los medicamentos viven un atraso histórico. La lucha por la supervivencia, una tarea ajena para las autoridades.

#AlertaDengue
Advierten que en este verano Misiones podría sufrir un brote epidémico de dengue
ADJUNTO
POSADAS, septiembre 12: Desde el Ministerio de Salud Pública admiten que hay condiciones para que la próxima temporada haya brotes de importancia en la provincia, de la mano de la alerta regional lanzado por la OPS por el avance de la enfermedad.
#NuevosFármacos
Llega a España un nuevo tratamiento contra patologías autoinmunes graves
ADJUNTO
BUENOS AIRES, septiembre 12: El medicamento de Pfizer Xeljanz logró la autorización de la Sanidad de ese país como alternativas para males como la colitis ulcerosa (CU) activa de moderada a grave y artritis psoriásica activa (APs).

La realidad financiera de la farmacia bonaerense será uno de los ejes fundamentales de la campaña electoral que se avecina, y que renovará parcialmente la Comisión Directiva del Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires. Y si entendemos como el norteamericano Paul Samuelson que la economía “no es una ciencia exacta”, es necesario buscar evidencias y datos duros para analizar la realidad, en este caso del sector de los medicamentos. Las denuncias realizadas por este medio sobre la precariedad del honorario farmacéutico real, ya sea el percibido por el profesional en relación de dependencia como el propietario, está atado a los vaivenes de la rentabilidad, que en los últimos años sufrió una fuerte caída, en especial por el retraso de los precios de venta de los medicamentos. Esta información suele difundirse de manera sesgada, y esconde una realidad alarmante: la falta de información oficial sobre la actualidad del salario farmacéutico, que la actual conducción colegiada defiende con datos parciales. En un contexto de inflación y suba de los gastos, recuperar puntos en la rentabilidad es una medida urgente que cualquier autoridad o dirigencia debería afrontar.

Desde que asumió la conducción del Colegio Central provincial, la actual directiva firmó tres acuerdos salariales, que fijan los topes que deben cobrar los farmacéuticos en relación de dependencia. Como todos saben, “la paritaria sectorial de honorarios” es en realidad un acuerdo de partes: los representantes del Colegio acuerdan con el ministro de Salud una suba, que luego firma el gobernador de cuánto debe cobrar un profesional farmacéutico.

En su primera paritaria/acuerdo , Isabel Reinoso alcanzó un salario para directores técnicos de 9.145,97 pesos (5.636,48 por las horas de trabajo más 3.509,49 pesos por bloqueo de título). En la tercera negociación, formalizada el 30 de enero de este año a través del decreto 1673, salario del DT farmacéutico bonaerense pasó a 13.473,50 pesos (7.925,59 pesos por las horas de trabajo más 5.547,90 pesos por bloqueo de título).

La recuperación salarial lograda por la actual conducción es del 47,32 por ciento, que anualizada alcanza el 29,89 por ciento. Este número no es demasiado diferente al logrado por la mayoría de los gremios del país, es bastante parecida a los logrados por trabajadores del sector salud. Según un informe empresarial, en lo que va del año “las subas salariales alcanzaron el 24 por ciento”, con picos del 32 por ciento como el conseguido por Docentes Universitarios (diario Tiempo Argentino, 29/4/13). En 2012, las paritarias más altas las firmó la Asociación de Agentes de Propaganda Médica (AAPM), el gremio de los visitadores médicos, que alcanzó en agosto un acuerdo del 35,9 por ciento. Esta suba, que marca el termómetro de la creciente economía de inflación está signada por un justo reclamo que la farmacia profesional ya no puede tolerar porque es imposible de sostener la ecuación de "flote" de la farmacia.

Desde los números está claro que la gestión actual no alcanzó a romper el atraso salarial, y firmó “paritarias/acuerdo” por honorarios con subas promedio, que casi se logran “por inercia”. Incluso gremios cercanos a la farmacia, como ADEF o Sanidad, están rondando estos incrementos, cierto es, desde bases remunerativas más bajas. Pero suponiendo que las “paritarias/ acuerdo de honorarios sugeridas” sean rescatables, la imposibilidad de comprobar su cumplimiento tiran por tierra cualquier entusiasmo. Al mejor estilo INDEC nacional, el Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires no cuenta con estadísticas para determinar cuántos farmacéuticos son alcanzados por los aumentos, o sea cuántos lo cobran y cuantos están por debajo de la línea sugerida. Es que a diferencia de los gremios tradicionales, el acuerdo “paritario de honorarios” del sector es “una sugerencia”, que no siempre se cumple.

En muchas localidades los profesionales que bloquean su título reciben honorarios por debajo del acuerdo. Una realidad económica terminal donde dueños y empleados usan como recurso la disminución de horas de trabajo, una forma de compensar los salarios menores a lo estipulado. Los honorarios “que se pueden pagar”. La trampa de este mecanismo deja al desnudo la pérdida de rentabilidad de los mostradores, y hace suponer que en muchos casos se viola la ley sanitaria, que obliga al farmacéutico a estar siempre presente si la farmacia esta abierta. La variable de ajuste, se ve, es la calidad de prestación.

Incluso quienes logran percibir los topes de la escala se encuentran en con una trampa. Estos ingresos casi nunca contemplan gastos de matrícula ni de CAFAR , la caja jubilatoria. Allí se va un porcentaje de los ingresos, que ante la falta de ART, seguro médico y obra social obliga a muchos a gastar parte del salario en esos rubros. Así se completan condiciones salariales miserables, que se contraponen con el aire de festejo que la actual conducción muestra cuando habla de paritarias y salario farmacéutico.

Precios atrasados

Si algo nos llevó a esta situación es que las farmacias perdieron rentabilidad en los últimos años, de la mano de problemáticas conocidas y nunca atacadas por las autoridades gremiales. No hablamos solo de la falta de respuesta a las altísimas bonificaciones, o a los medicamentos que fueron desapareciendo de los mostradores. Desde la salida de la convertibilidad, hace ya unos 12 años, los precios de los medicamentos muestran un considerable atraso con respecto a otros productos de primera necesidad de la canasta familiar. Este atraso, combinado con la suba indiscriminada de gasto (en contexto inflacionario), son caldo de cultivo para una situación angustiante.

Vemos algunos ejemplos de esto. Según datos colectados por MIRADA PROFESIONAL, en el año 2001 el precio promedio de los medicamentos en droguerías era de 9,84 pesos. Para este año, las fuentes consultadas ubicaron ese valor en 45,95 pesos. Hablamos, en números de costo farmacia, de una suba del 500 por ciento. Parece mucho. Pero esa suba con, por ejemplo, la de la leche. En 2001, el litro de primera marca estaba 0,75 pesos, mientras hoy cuesta 5,95 pesos. La suba ronda el 800 por ciento. Con el pan pasa lo mismo. Pasó de 1,20 pesos en 2001 a 16 pesos en la actualidad, un aumento del 1300 por ciento. En concreto, el medicamento tiene un retraso del 300 por ciento si se lo compara con el precio de la leche, y de un 800 por ciento si se lo compara con el pan.

Con el gasoil pasa lo mismo. Si en 2001 el precio rondaba los 0,48 pesos, hoy llega a los 9 pesos en algunas marcas, un 950 por ciento más. Aquí, el medicamento casi tiene un atraso del 500 por ciento. Las cifras, que a veces abruman, sirven para ver donde empieza el problema de rentabilidad del sector. Por eso cuando el gobierno nacional autoriza un aumento fraccionado del 12 por ciento, lejos de solucionarse el problema se profundiza el retraso. Ya lo dijo el propio presidente de la Confederación Farmacéutica (COFA), Ricardo Aizcorbe ”nosotros no somos formadores de precios, la única pretensión es que nos devuelvan la utilidad. No se pueden congelar precios de un sector y en otro aumentarlos”.

Las farmacias hace más de cuatro años que vienen con un precio estancado con respecto a los precios de los ingresos. Este año por ejemplo nos están pidiendo un 30 por ciento de aumento salarial para equiparar la inflación. Los medicamentos que hacen el 30 por ciento de los masivos van a aumentar un 12 por ciento en el año, es decir que no hay relación entre el aumento de los costos de las farmacias y el aumento del precio del medicamento que es de donde nosotros tenemos la aprobación.

Por eso, y en la provincia de Buenos Aires, territorio donde hay mayor número de farmacéuticos y de farmacias: abandonar las grandes banderas gremiales de lucha por la rentabilidad es una de las falencias cardinales para estos tiempos, donde se limitó a firmar peticiones salariales de casi imposible cumplimiento, en un contexto de crisis al que nunca se intentó revertir. El mercado se achica. La concentración de farmacias en pocas manos aumenta. Las condiciones de pauperización de nuestro honorario esta a la orden del día. No hay forma de defender al farmacéutico si no se mejora la rentabilidad de la farmacia. No se puede pedir 4 años más para una nueva gestión después de haber gastado 4 años o 2 años, con resultados nulos de crecimiento farmacéutico. Se hace imprescindible un plan estratégico que garantice la supervivencia de la farmacia. Sin esta mirada, cualquier intento por “recomponer” salarialmente la profesión será inútil, como aquellas recetas parciales impuestas por el FMI que tanto mal le hicieron al país. Si no cambiamos seguiremos, parafraseando al genial Arturo Jauretche, yendo a comprar al almacén con el manual del comprador escrito por el almacenero.

Farm. Néstor Caprov