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Estudio advierte sobre el uso de los IBP a largo plazoADJUNTO

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HOUSTON, mayo 12: Una investigación estadounidense sostiene que el uso a largo plazo de inhibidores de la bomba de protones (IBP) conlleva que las células de las paredes de los vasos sanguíneos envejezcan de forma más rápida.

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Un estudio realizado por el Instituto Metodista de Investigación de Houston (EE.UU.) halló que el consumo a largo plazo de los inhibidores de la bomba de protones (IBP) hace que las células de los vasos sanguíneos envejezcan más rápido.

La investigación - publicada en la revista “Circulation Research”, de Asociación Americana del Corazón - muestra que el uso a largo plazo de estos IBP daña la producción de ácidos por los lisosomas de las células de las paredes de los vasos sanguíneos.

Las células endoteliales, cuando están sanas, crean una capa cobertora -similar a la de teflón- que evita que la sangre se pegue en las paredes de los vasos sanguíneos. En cambio, cuando el endotelio envejece o enferma, se convierte en una especie de velcro, en el cual se pegan los elementos de la sangre y terminan bloqueando los vasos sanguíneos.

“Los lisosomas son como los cubos de basura de las células. Y estos lisosomas necesitan generar ácido para poder eliminar los deshechos celulares. El problema es que cuando estos deshechos se acumulan, la célula envejece más rápidamente”, explicó John P. Cooke, director del estudio.

Los investigadores apuntaron que aunque los inhibidores de la bomba de protones pueden ser efectivos a corto plazo, no están pensados para un tratamiento extenso. Pero también advirtieron que como estos fármacos no requieren venta bajo receta, esto puede llevar a un sobreuso.

Por último, los autores del estudio concluyeron que existen otros abordajes para el tratamiento a largo plazo que deberían ser considerados para la enfermedad por reflujo gastroesofágico, tales como los antagonistas H2, los cambios de hábitos de vida y -en casos severos- la alternativa quirúrgica.