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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 15/6/15
GabrielaPolischer

#GabrielaPolischer

Modelo Estético Hegemónico y consumoADJUNTO

GabrielaPolischer

Columna de opinión sobre los patrones culturales que tenemos sobre consumo e incorporación de una representación física de nosotros mismos.

#EnfermedadesRespiratorias
Tos convulsa: una enfermedad difícil de controlar que este año creció en el país
ADJUNTO
BUENOS AIRES, julio 17: Según los datos oficiales, los contagios de coqueluche casi se duplicaron, superando los 330 casos confirmados. La mayoría son menores de un año. Entre Ríos, Mendoza y Salta, las provincias más complicadas por esta situación. Según los especialistas, la vacunación es una de las formas más efectivas de prevenir el mal.
#SeguridadSocial
Obra social de Santa Fe lanza sistema online para acceder a los medicamentos
ADJUNTO
SANTA FE, julio 18: La plataforma permitirá a los afiliados del Instituto Autárquico Provincial de Obra Social (IAPOS) consultar la disponibilidad de tratamientos, su coto e incluso reservarlos desde su casa. Los mismos serán retirados en la farmacia más cercana, bajo supervisión del farmacéutico. De esta forma busca que los pacientes puedan tener poder de decisión sobre los tratamientos a utilizar.

Para comenzar, definamos hegemonía: en este caso, la supremacía de un modelo estético con determinadas características impuesto por una minoría (no claramente identificable) por sobre otros modelos. Minoría no identificable pero poderosa en el sentido que le imprime Foucault en tanto el poder, “no se tiene” sino que “se ejerce”, a través de diversos mecanismos, algunos de los cuales trataremos de vislumbrar.

Difícil es hablar de Modelo Estético Hegemónico sin pensar en prácticas que nadie desearía realizar, y no me refiero sólo a los trastornos alimentarios más conocidos considerados patologías (bulimia, anorexia, etc.) sino también, a muchas otras conductas que hacemos por responder al tan demandado patrón social: el no disfrutar de una comida con amigos, el no comer tranquilos un plato de ravioles sin contar las calorías que estamos engullendo sin pensar que tendremos que compensarlo luego, en que nos quede atravesada la porción de torta de chocolate más rica que probamos en nuestra vida por sentir –mientras la digerimos- que la báscula al día siguiente marcará un maldito kilo de más.

El primer error a corregir, entonces es que los trastornos no son de la alimentación sino de la Institución y el modelo que ésta exige y erige.

Y hago especial énfasis en la mujeres porque, si bien en estos últimos años hay una mayor preocupación por la estética en ambos géneros, es sobre nosotras sobre quienes sigue recayendo la responsabilidad a la hora de cumplir con los mandatos.

En rigor a la verdad, siempre se nos pidió a las féminas representar la belleza aunque, en las distintas épocas y culturas, dichas demandas hayan sido diferentes.

Desde mediados del S.XX, por ejemplo, la cultura occidental nos quiere delgadísimas pero con pechos prominentes por eso, según las estadísticas, Argentina se encuentra entre los cinco países del mundo entre los que más cirugías de mamas se realizan.

Y en estas lides no se puede desechar el importante rol que juega la publicidad que, cuando no apela directamente al uso de cuerpos “perfectos” según su concepción de belleza y esbeltez para promocionar productos ligados a los mismos, los utiliza indirectamente, para vender artículos que pueden no tener nada que ver con nuestros somas y para los que, sin embargo, una figura femenina se convertirá en eficaz transmisora.

Cierren los ojos un momento y piensen en cómo se promocionan los artículos más diversos: los lights, descremados, etc. se diría que es casi lógico que se publiciten con modelos de mujeres (o mujeres modelos) “consumidoras” de dichos alimentos a cuya merced conservan sus siluetas inalterables pero, qué nos hace pensar que un auto debe mostrar a una pareja –siempre “bella”, ambos exitosos y por lo tanto delgados, etc, etc, etc-?

Y esto, nos lleva a otro tema que es el del consumo –adelantado ya en el título-. Hasta hace unos años las publicidades tenían como objetivo vender un producto y, por lo tanto, quienes lo comprábamos, “concluíamos” el circuito en el acto de consumirlo. Hoy día, consumir es mucho más que eso, es pertenecer, es formar parte de “algo”. Por lo tanto, cuando compramos una marca y no otra, ponemos en juego un poco de nuestra propia identidad.

Lo mismo ocurre entonces, cuando “formamos parte” del Modelo Estético Hegemónico. En síntesis: Si no somos delgadas y no podemos consumir, no somos nada…apetecible ¿Se entiende la idea?

Lic. Gabriela Polischer. -Antropóloga Alimentaria-