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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 15/6/15
MiradaProfesional

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Las paritarias del sector farmacéutico y la crisis de rentabilidad de la farmacia

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La rentabilidad del sector deberá afrontar un gran desafío en un 2014 con un fuerte contexto inflacionario. Las subas que se puedan acordar entre trabajadores y empresarios, la que todos intuyen serán cercanas al 30 por ciento, recaerían en los mostradores, que hace cinco paritarias que vienen absorbiendo los retrasos comparados con los precios de los medicamentos. En cinco años, esta brecha alcanzó un 75 por ciento, una cifra infranqueable.

#NoaFarmacity
Candidato a intendente de Morón apoyó a los farmacéuticos locales en su lucha contra Farmacity
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LA PLATA., septiembre 9: En una reunión con autoridades del Colegio de Farmacéuticos regional oeste, el candidato Lucha Ghi, quien ganó las últimas internas, dio su apoyo al rechazo de la llegada de la cadenera, a la provincia y al distrito.
#Producciónpública
Río Negro surtirá de medicamentos a la provincia de La Rioja
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VIEDMA, septiembre 10: Es gracias a un acuerdo que se comenzó a tramitar en estos días. El objetivo es que los tratamientos esenciales que produce la planta pública sean entregados en el sistema riojano, que así pagará menos sus tratamientos. Para el 2020, la planta estatal del sur del país busca triplicar la producción de fármacos, generando nuevos recursos para la provincia.

“(El 2014) podría ser más conflictivo”. Con esas palabras el titular del gremio de la Sanidad y flamante diputado nacional Héctor Daer anticipó lo que muchos entienden será uno de los ejes del año que comienza: la disputa salarial en un contexto inflacionario. El sector gremial tendrá la difícil tarea de lograr que los salarios no pierdan poder de compra, mientras las cámaras empresarias y el propio gobierno pedirán mesura para evitar cambios bruscos en una economía frágil. En el sector salud, la paritaria se anticipa complicada, teniendo en cuenta el antecedente de los visitadores médicos y su aumento firmado hace unas semanas, que supera el 30 por ciento. La puja salarial tendrá fuerte impacto en la salud financiera de la farmacia, que ya viene golpeada por los descuentos compulsivos que las obras sociales y prepagas obligan a realizar en forma de" Bonificaciones". De no realizarse un replanteo inmediato en el sistema, esta podría ser la sexta paritaria que absorbe el sector, un golpe histórico que no tiene parangón en el país.

La discusión salarial suele traer turbulencias en el sector sanitario, como ocurrió el año pasado cuando las protestas del personal de Sanidad paralizaron droguerías, dejando algunos baches en materia de distribución de medicamentos. Más en un año donde los pedidos se anticipan justos y ásperos, por el contexto inflacionario. Muestra de esto fue la primera discusión del sector, encabezada por los visitadores médicos, que tuvieron que batallar mucho contra una creciente industria farmacéutica para lograr una recomposición salarial de casi el 30 por ciento. Para esto tuvieron que realizar varias protestas frente a los laboratorios, lo que generó una serie de denuncias contra la dirigencia de la Asociación de Agentes de propaganda Médica (AAPM).

Como suele suceder en otros sectores, los aumentos del personal son rápidamente trasladados a la cadena de comercialización. Y siempre paga el eslabón más débil, que debe afrontar los gastos de estas subas. Pasa cada vez que los trabajadores de la Sanidad lograr un aumento, las clínicas aumentan el costo de las prestaciones, que genera una suba de cuotas de obras sociales y prepagas. Así, los pacientes y afiliados deben sostener los incrementos de los empleados.

En el caso de las farmacias, el gran problema es que los precios de los medicamentos se mantuvieron paralizados por años, con subas interanuales que rondaron los 14 puntos promedios, subas muy inferiores a la inflación real y a lo pautado por los gremios que representan a los trabajadores relacionados con las farmacias del orden al 26% anual. Más allá de lo que piense la Secretaría de Comercio actual, que acaba de mandar un memorandum a los formadores de precios de medicamentos con su intención de retrotraer los precios de enero 2014 a noviembre 2013. Lo cierto es que estos "espejismos" de pretender precios al público por debajo de el aumento de costos que el Ministerio de Trabajo de la Nación homologa y homologó en aumentos de salario de los trabajadores todos estos años; no se pueden mantener en el imaginario de nadie que pretenda ver con un vicio de realidad el contexto económico de estos días.

Hoy en día se han producido algunos aumentos de medicamentos en este mes de enero de 2014 que reacomodó los precios de los medicamentos en un 13% con respecto a los niveles de diciembre de 2013. Pero si tomamos los 50 medicamentos que más se consumen en el convenio de los jubilados argentinos PAMI vemos que los precios público de enero 2013 a enero 2014 solo han sido incrementados en un 19,86%. O sea los 50 fármacos más consumidos dentro del convenio más importante de medicamentos de La Argentina; todavía se encuentra retrasados con respecto a la inflación nacional, por cualquiera de los índices que usted quiera cotejar, querido lector; índices en los que usted y yo no tengamos que defender si son reales o son "dibujados", los mismos que utilizan las Centrales Obreras "Oficial" y "No oficial" para discutir salario.

Desde la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), su presidente Raúl Mascaró hace menos de un mes y en una charla con representantes de las farmacias del conurbano bonaerense en el que se discutió los niveles escandalosos de "bonificaciones" a la seguridad social que pagan las farmacias solo por atender a los afiliados, nos recordó que la nueva discusión salarial con sindicatos que representan a los empleados de farmacias y a los farmacéuticos asalariados se abrirá en septiembre. Sin embargo, desde las centrales obreras del país crece una idea de no cerrar acuerdos anuales, y discutir salarios cada tres o seis meses. Nos confirma una alta e irreprochable fuente de los sindicatos que esto puede reabrir las paritarias en cualquier momento y obligar a discutir a las cámaras que representan a las farmacias una vez más, salarios. Estas cláusulas “gatillo” (que se aplican cuando hay una escalada de inflación) no tienen en cuenta el retraso que tienen los precios finales de venta de los fármacos, una especie de “isla” en este contexto de aumentos generalizados. De aplicarse, otra vez sería el eslabón más débil, la farmacia, quien deba absorber el impacto de la suba.

En todo sentido, una nueva paritaria “a la baja” sería un golpe mortal para el sector, que viene sintiendo los efectos de la crisis de la seguridad social, los atrasos en los pagos y la falta de una política que cambie este sistema nefasto en materia de medicamentos. En este sentido, cuantos más largos sean los plazos de pagos, más atrasos, menos será la capacidad de conservar el stock de medicamentos que cada farmacia mantiene, lo que favorece el crecimiento monumental de las grandes cadeneras concentradoras del mercado de farmacias. Como ya hemos denunciado, cada colapso del PAMI es un empujoncito a la concentración más neoliberal.

Lejos de tener una mirada “anti obrera”, las paritarias sanitarias pueden terminar, sin quererlo, siendo un golpe a la salud de las farmacias. Ya no se puede tolerar más firmar aumentos de salarios sin pretender que esos aumentos se trasladen a precios. En el país real sucede todos los días. Debemos imaginar que la dirigencia nacional farmacéutica entiende y hace carne este concepto. Lograr un equilibrio entre las subas salariales, los precios promedios y la rentabilidad del sector. Ser prudentes con lo que se reclama, con lo que se firma, si no tiene previamente un correlato con los precios de mercado de los medicamentos y que hace que la mayoría de las farmacias puedan sobrevivir y pagar salarios dignos y las cargas sociales que ello implica. Porque si se sigue presionando al más débil de la cadena, muchas más persianas de farmacias se van a bajar. Mucha fuentes de trabajo se van perder. Y ahí nadie puede salir beneficiado. Nadie.