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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 15/6/15
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Medicamentos: La necesidad de un doble precio

ADJUNTO
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Farmacéutico. Llevo toda una vida dedicada a la Oficina de Farmacia: en el mostrador, como vocal del COFB (en el que estuve 12 años), donde desarrollé actividades dirigidas a la implantación de la Cartera de Servicios desde las Oficinas de Farmacia…SPD, PMM, PIJ, Cannabis para uso terapéutico, dirección del OMA -Observatorio de Medicamentos de Abuso-,Prueba del HIV desde las Oficinas Farmacia,etc. Actualmente soy Socio-Director de Antares Consulting en el área de Bioindustrias y Farmacia. También soy profesor de la UB: Unidad de Farmacia Clínica y Farmacoterapia. Asesor de varios organismos nacionales e internacionales en materia de Farmacia, Sistemas Sanitarios y drogas, con multitud de artículos y ponencias y algún que otro libro…si te interesa alguno, lo encotrarás. “Digo siempre lo que pienso pues es la única forma de dormir tranquilo…”.

Dentro del “Estado del bienestar” y en el capítulo de protección de la salud, las instituciones han de velar por la salud de los ciudadanos y poner en sus manos la solución más adecuada para curar, paliar o prevenir enfermedades.

En estas posibles soluciones está el medicamento, un elemento clave para el abordaje de la mayoría de estados fisiológicos y patológicos.

El medicamento supone un recurso más en manos del Estado y se presenta la paradoja de que “quien es el cliente principal –Estado- es quien dictamina el precio final”, quien compra fija el precio y además lo hace unilateralmente, yo pagaré X y solo X por esta determinada molécula.

Pero el Estado es “un cliente”, mayoritario eso sí, pero un cliente y el medicamento es adquirido también a nivel particular y por vías distintas a la financiación pública.

Paralelamente, el hecho de que el Estado o una determinada CC.AA “fije” un precio máximo por el que quiere pagar, tampoco va en proporción al número de unidades prescritas y dispensadas, lo que es lo mismo, no existe un escalado que determine el precio según el volumen: se consuma más o menos cantidad de un determinado medicamento, el precio será el mismo.

Es por este motivo que los medicamentos tendría que tener “un precio doble”, por un lado el precio que paga la Administración Sanitaria por ser el cliente principal y el precio que se paga por adquirir el medicamento a nivel particular –esto adquiere gran relevancia en los medicamentos desfinanciados que tienen alguna excepción en la que sí se financia-.

El precio “real” del medicamento no es el precio que el Estado está dispuesto a pagar, detrás de cada medicamento hay una tecnología compleja que le confiere un atributo que va más allá de la secuencia de bajadas de precio–que tiende a cero- que las administraciones sanitarias van presentando RD tras RD y que no son más que “parches” constantes a un planteamiento global que necesita una reformulación urgente y un abordaje valiente y capaz de fijar unas bases sólidas para que dispongamos de una sanidad sostenible y duradera.

Rafael Borrás