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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 15/6/15

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Opinión: la producción de medicamentos en Santa Fe

ADJUNTO

BUENOS AIRES: En esta columna, la diputada nacional Mónica Fein (Partido Socialista) analiza la actualidad de la producción estatal de remedios en su provincia, Santa Fe. Desde la gobernación, impulsan dos laboratorios públicos y un ambicioso plan en nació en 1990.

#Opinión
El Instituto Tomás Perón y su contribución al acceso a medicamentos
ADJUNTO
BUENOS AIRES, septiembre 11: Daniel Godoy, director del Instituto de Estudios en Salud de ATE, describe en esta primera entrega la realidad de la producción pública de medicamentos en la Provincia, y el deterioro de la actividad.
#SeguridadSocial
Justicia de Entre Ríos embarga obra social por negarse a cubrir fármaco contra la AME
ADJUNTO
PARANA, septiembre 12: Un juez de la capital provincial paralizó las cuentas de la obra social de los empleados de comercio OSECAC ante la negativa de la entidad de otorgar el medicamento Spinraza a dos niños que padecen atrofia muscular espinal (AME). La entidad de salud argumenta el enorme impacto económico de la medida. Luego del fallo, se pagará el tratamiento requerido.

En el año 1990 el entonces secretario de Salud Pública Hermes Binner decide como política pública desarrollar un proyecto de profundo contenido social, la producción pública de medicamentos en Rosario, sueño de tantos hombres como Silverio Mercado López, que nos trasmitieron que el medicamento es un bien social.

En el viejo Hospital Carrasco un grupo de profesionales farmacéuticos realizaban esta tarea en forma "artesanal". Comprimidos realizados uno por uno, sueros llenados manualmente, gotas y jarabes mezclados en pequeños recipientes. Ellos fueron los que aportaron esa convicción de que aun en condiciones sencillas se podía desde el Estado buscar alternativas a los altos costos y las difíciles condiciones de adquirir esos productos medicinales indispensables.

En un remate público y a un bajo costo se compró el edificio de calle Lavalle al 300. Los arquitectos de la Secretaría de Salud Pública recorrieron muchos laboratorios para poder elaborar el mejor proyecto. Se convocaron a expertos de la Facultad de Bioquímica y Farmacia, se contrataron ingenieros, técnicos, farmacéuticos. Con todo este saber acumulado se pasó en poco tiempo de una elaboración "artesanal" a una producción industrial.

Tuve la oportunidad de participar desde el inicio en este proceso, por aquellos días me desempeñaba como secretaria de Extensión Universitaria en la UNR y fui convocada a sumarme a este esperanzado proyecto. En este desafío transformador pude ver desde la obra en construcción, el traslado del personal del Hospital Carrasco que conformó el laboratorio, la elaboración de los costos de producción, los prospectos, envases, blisteres, hasta la tarea de priorizar el desarrollo de nuevos productos según las necesidades de los ciudadanos y ciudadanas que se atendían en el sistema público municipal.

Era la década de los 90, estaba en duda el rol del Estado por ser considerado "ineficiente e incapaz de dar respuestas adecuadas", había que privatizar todo lo que dependía del Estado: ferrocarriles, bancos, jubilaciones, petróleo, etcétera. Pero aquí en Rosario se construía un Laboratorio Público de Medicamentos, en el marco de un nuevo sistema publico de salud.

Construir en los 90 un Estado que hiciera más accesible el sistema de salud, que garantizara en cada barrio un centro de salud, que reconstruyera los abandonados hospitales públicos y garantizara el tratamiento oportuno de todos los ciudadanos con medicamentos gratuitos, fue una tarea colectiva inmensa, porque iba en contra de la lógica del Estado ausente de esos momentos.

Cuando construimos el proyecto del LEM sabíamos qué intereses defendíamos: los de los ciudadanos y ciudadanas que sólo tienen al Estado para que sus hijos nazcan con dignidad y para atender su salud. También sabíamos qué intereses cuestionaban el proyecto: algunos sectores privados, los defensores del libre juego de la oferta y demanda -aun ante la enfermedad de los que menos tienen-, los gobiernos, incluso el de la provincia de Santa Fe que no nos permitió entregarle a los hospitales provinciales medicamentos a bajo costo, y sólo nos habilitaron como Laboratorio Municipal, impidiendo así aumentar la producción y llegar a más personas.

El LEM es un ejemplo en el país, laboratorio habilitado por ANMAT, con productos certificados y con producción de comprimidos, sueros, gotas, jarabes, etcétera.

Como diputada nacional he presentado y acompañado muchos proyectos de ley de producción pública de medicamentos que no son tratados en el Congreso nacional. Los intereses económicos son más importantes aún que los derechos de las personas. Pero la decisión de veinte años de gobiernos progresistas en Rosario nos dieron la razón, el Estado puede y debe ocuparse de los derechos de los ciudadanos/as, el Estado puede y debe garantizar medicamentos de calidad y gratuitos para todo aquel que lo necesite.

La Justicia investigará el problema con un lote de sueros que ocurre en el momento en que, por primera vez en 20 años, el Laboratorio Público de Rosario le está vendiendo a mitad de precio sueros a los hospitales provinciales.

Quiero expresar mi reconocimiento a tanta gente que hace e hizo posible esta historia, a la decisión política del gobierno municipal por demostrar que el Estado puede y debe estar presente y ser innovador haciendo realidad este sueño que es un ejemplo en el país, al gobierno provincial por avanzar en estos tres años con la articulación entre el LEM y el Laboratorio Industrial Farmacéutico (LIF) y comprar los sueros producidos por el único laboratorio público del país que los fabrica. Espero que en este proceso no haya alguien que quiera volver a discutir que es mejor el juego de la oferta y demanda que garantiza los negocios de tantos, que en esta historia nadie quiera discutir otra vez cómo volver a los 90, al Estado ausente, porque hoy en Rosario la salud es un derecho.